• Lunes 18 de mayo de 2026

La visión de Cordeiro sobre la forestación uruguaya

Por Jimena Paseyro

En los próximos 10 años, la demanda promedio global de papel y cartón crecerá a un ritmo de 1.6% por año en todos los países y regiones. El sector embalaje será el sostén para sortear la crisis del papel imprenta. Este fue solo uno de los puntos fuertes de la presentación que realizó el experto en forestación João Cordeiro durante su visita a Uruguay, invitado por la Sociedad de Productores Forestales (SPF). Cordeiro, que lidera el equipo de la práctica de celulosa en Pöyry Management Consulting Oy, estuvo en Montevideo para brindar una conferencia sobre el mercado de la pulpa de celulosa y la bioenergía, que se desarrolló el pasado 4 de julio.

En entrevista con Forestal, Cordeiro habló de los desafíos que debe sortear el sector en Uruguay para consolidar su crecimiento. Para el experto, es necesario duplicar el rendimiento de las plantaciones, apostar a la genética y reducir drásticamente los costos logísticos. En este contexto, Cordeiro también esbozó las características del mercado: un mercado internacional en el que el peso de los países asiáticos es cada vez más determinante.

–¿Cómo incide el creciente uso de plataformas digitales en el desarrollo de la industria del papel?

–La demanda global de papel y cartón –principalmente cartón para embalaje y papel de uso doméstico como el higiénico y las servilletas– se está incrementando en muchos lugares. De hecho, para los próximos diez años se espera que la demanda promedio global de papel y cartón crezca a un ritmo de 1.6% por año en todos los países y regiones. Hay, sin embargo, una clara polarización del crecimiento. Del lado optimista de la moneda están los papeles tisúes y todo lo referente al papel de embalaje, ambos segmentos en crecimiento. La otra cara de la moneda son los mercados tradicionales –papel de imprenta y de escribir–, a los que la era digital está afectando negativamente. En los grandes mercados consumidores, como Estados Unidos, Japón y Europa Occidental, se vislumbra una demanda decreciente para estas categorías. Nuestra generación está experimentando una revolución de comunicación digital que está afectando directamente la demanda de diarios, revistas y libros. Si bien el papel de oficina aún presenta algún crecimiento en su consumo, la penetración rápida de tecnologías digitales va indudablemente a cambiar nuestro modelo de consumo.

Este país tiene la gente, la actitud, los recursos y la voluntad para asumir un rol de liderazgo en el desarrollo de nuevas tecnologías para silvicultura. Se necesita aunar esfuerzos y determinar una meta común para lograrlo.

–¿Y qué sucede en mercados menos desarrollados?

–La cuestión aquí es que el consumo per cápita de papel gráfico en los mercados emergentes es todavía bajo, hasta diez veces menos que en mercados desarrollados. Los libros escolares son un buen ejemplo. Cuantos más niños tengan acceso a la educación, más libros se van a necesitar. Las escuelas en estos países aún no pueden adoptar completamente todo lo que el mundo digital tiene para ofrecer, pero se espera que para comienzos de la próxima década se dé un declive absoluto y global del consumo de papel en la industria gráfica.

–¿Considera que el sector forestal está preparado para asumir los cambios y las proyecciones a futuro?

–La introducción de productos nuevos y tecnologías requiere de tiempo, enfoque y capital. Este proceso involucra varias áreas de la ciencia, por lo que tiene que haber un diálogo continuo y cooperación entre los dueños de los bosques, los operadores industriales y los legisladores. De esta manera, todo el cluster puede impulsar cambios en vez de sorprenderse cuando suceden.

«Uruguay es visto por inversores internacionales como una plataforma de inversión segura. Tiene la estabilidad política y social fundamental que permite a los negocios asumir los riesgos intrínsecos de invertir dos billones de dólares en una planta nueva y en bosques», João Cordeiro.

–Durante su presentación destacó la incidencia que tiene China en el futuro del mercado de pulpa de celulosa. ¿Cómo debería afrontar esta realidad el sector forestal local?

–Sin duda, China es clave en la demanda global del mercado de pulpa de celulosa. Cuenta con el 20% del mercado y se espera que llegue al 30% en 2020. Otro 20% de la demanda global vendrá del resto de los países asiáticos emergentes, como Corea, Malasia e India. En los últimos años China experimentó un fuerte crecimiento en el área forestal, y en las últimas cuatro décadas se pasó de 120 millones de hectáreas plantadas a 180 millones. Sin embargo, los bosques plantados con fines comerciales no superan las 24 millones de hectáreas, y China no espera incrementar demasiado esta superficie en el futuro. Por lo tanto, la industria local se está esforzando para incrementar la productividad forestal, principalmente de eucaliptos y plantaciones de álamos. Esto no va a ser suficiente para satisfacer las necesidades de fibra de China, por lo que el país va a continuar importando chips de madera y pulpa para poder satisfacer la demanda.

–La forestación está creciendo en la región, ¿cuáles son los proyectos más relevantes que están en etapa de planificación o de instalación en los países del Cono Sur?

–Existen diversos proyectos de construcción de plantas de celulosa en América del Sur, de hecho creo que hay demasiados. Los que ya están decididos y en construcción son bien conocidos: El Dorado (Brasil), Suzano (Brasil) y Montes del Plata (Uruguay). También hay varias intenciones de inversión, que si se concretan podrían, en teoría, agregar más de diez millones de toneladas al mercado. Esto sería demasiado si se da antes del 2020. Algunos de estos proyectos son: Arauco IV en Chile, Klabin PR en Brasil, CMPC RS en Brasil, FibriaTresLagoas II y Aracruz IV en Brasil. También hay planes en Brasil de Lwars, Portucel y Cenibra, como varios nuevos de Bra Eco Florestas. Esperemos que no comiencen a operar todos antes de 2020 porque podrían desnivelar la demanda y la oferta global.

–Recientemente se anunció la instalación de una tercera planta de celulosa en el país. ¿Por qué cree que los inversores eligen Uruguay para desarrollar este negocio?

–Uruguay es visto por inversores internacionales como una plataforma de inversión segura. Tiene la estabilidad política y social fundamental que permite a los negocios asumir los riesgos intrínsecos de invertir dos billones de dólares en una planta nueva y en bosques. Un nuevo proyecto de este tipo en Uruguay necesitará contar con estas condiciones, pero también considerar el mejor momento en términos de desarrollo de mercado. A su vez, la planta deberá ser competitiva para soportar la volatilidad de los precios internacionales de pulpa.

–¿Existe capacidad de suministro en el país para abastecer a una nueva planta?

–Para que el nuevo proyecto sea viable, el suministro de madera en el país debería aumentar. El área plantada en Uruguay probablemente es suficiente para cubrir la demanda de una nueva planta, pero el rendimiento promedio de los bosques es muy bajo. Tendría que darse un mayor esfuerzo para lograr mejorar las plantaciones con baja producción, mediante la introducción de nuevas especies mejoradas y nuevas prácticas de silvicultura. El inversor también deberá buscar cuidadosamente una ubicación para la planta, donde los costos logísticos sean bajos, tanto en la recepción como en la salida del producto.

–¿En qué áreas cree que debería trabajar el país para lograr el crecimiento del sector?

–Pienso que hay que mantener y mejorar la competitividad para producir y enviar madera a costos atractivos. No nos podemos conformar con los resultados de la productividad de los bosques, con los elevados costos de cosecha y con las condiciones de las carreteras. Uruguay necesita desesperadamente mejorar sus costos de logística forestal y de transporte. Se necesita invertir fuertemente en carreteras para que puedan soportar la circulación de camiones más grandes, como los que hay hoy en Brasil que pueden transportar hasta 48 toneladas de madera por camión. A su vez, es importante contar con mejores puentes y actualizar el sistema de transporte ferroviario, lo que mejoraría drásticamente los costos, reduciría los riesgos ambientales y evitaría accidentes en carreteras. Todo esto debería formar parte de un proyecto nacional, dado que requiere de mucha inversión, visión y disposición política. Esto es urgente y va a beneficiar tanto a los dueños de bosques como a los compradores de madera.

–¿Cuál considera que debería ser la apuesta a futuro de los empresarios forestales que operan en Uruguay?

–El futuro del sector forestal en Uruguay debería apuntar a duplicar el rendimiento de las plantaciones. Esto se puede lograr desarrollando clones mejorados e introduciendo nuevas tecnologías en la silvicultura. Tenemos que ver a los dueños de los bosques, a las universidades y al gobierno trabajando en conjunto e invirtiendo mucho más en tecnología bioforestal, especialmente en genética. En el futuro la genética va a tener un rol clave en la mejora de la competitividad, como ya hemos visto en la agricultura y en la ganadería. La próxima generación de clones de árboles necesita estar desarrollándose hoy. Queremos ver en Uruguay un acercamiento más sistemático al desarrollo de árboles que se adaptan mejor a las condiciones climáticas locales, árboles resistentes a los vientos, a la sequía y a suelos pobres. Este país tiene la gente, la actitud, los recursos y la voluntad para asumir un rol de liderazgo en el desarrollo de nuevas tecnologías para silvicultura. Se necesita aunar esfuerzos y determinar una meta común para lograrlo. Necesitamos pensar en grande y en una forma  multidisciplinaria.

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miércoles 01 de agosto de 2012