• Jueves 18 de junio de 2026

Los frutos del árbol

Por Aparicio Ponce de León

Los uruguayos nos acostumbramos. Y lo repetimos de memoria de tanto escucharlo en boca de los representantes nacionales: el problema de nuestro país es la falta de políticas de Estado. Los grandes asuntos que más preocupan a la opinión pública (educación, salud, seguridad pública) necesitan de una política de Estado y de consensos nacionales. El sector forestal en Uruguay tiene el privilegio de ser una de las excepciones. El momento actual no es casualidad. Es el fruto de una política de Estado que cumple 25 años. Los árboles han dado sus frutos.

EL TÚNEL DEL TIEMPO

De a poco, despacito por la hojarasca. Así fue madurando el sector forestal. En los años sesenta comienza a visualizarse a la forestación como viable y con posibilidades de crecer. Con una fuerte participación de los primeros ingenieros agrónomos con vocación forestal, algunos empresarios pioneros en el tema y otros entusiastas, se comenzaron a promover iniciativas tendientes a apoyar un desarrollo forestal nacional. El impulso terminó en la aprobación de la primera ley de promoción forestal en el ocaso de 1968. Ese eco parlamentario fue una pista del espaldarazo político que el sector iba a tener unos años después.

La ley recién quedó operativa en 1975, cuando se instrumentó la reinversión del impuesto a la productividad mínima exigible (Improme) en plantaciones forestales aprobadas y calificadas como bosques protectores o de rendimiento por la Dirección Forestal. Este beneficio duró cuatro años.

«Esta ley demostró que los esfuerzos de la Conapro no fueron en vano» y que «se trató de un esfuerzo interpartidario serio», señaló Héctor Lescano en el evento por los 25 años de la Ley Forestal.

En ese período, se plantó un total de 15.000 hectáreas. Sumado a algunas exoneraciones impositivas, este paquete tentó a algunos productores a plantar. Comparativamente con la realidad actual fue poco. Sin embargo, aquí se plantó la semilla que dio origen a las primeras exportaciones de rolos pulpables que registró el país a finales de los ochenta.

A esto hay que sumar que entre 1979 y 1985, sin incentivos, sin ayuda, con ese espíritu emprendedor que de entrada caracterizó al sector, los pioneros plantaron otras 15.000 hectáreas.

En contexto 4_2LA LEY FORESTAL

Más allá o más acá de los números, no hay dudas de que a nivel nacional se empezó a tomar conciencia de la potencialidad del sector forestal y su contribución al desarrollo nacional.

En el plano de la realidad internacional, se consolidaba una demanda creciente y una oferta que presentaba cada vez más limitaciones para abastecerla. Se abría así espacio para una mayor participación de la madera proveniente de plantaciones en zonas templadas del hemisferio sur, donde se registran altas tasas de crecimiento.

No es casualidad que programas forestales de Brasil, Argentina, Chile, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Uruguay nacieran más o menos en la misma época.

Por un lado, el país seguía procesando las secuelas del gobierno de facto. La reinstauración de las instituciones, la reconstrucción del tejido social y la elevación de la estima de los orientales eran prioridad nacional. Por el otro, era vulnerable a los shocks de precios externos. El pesimismo económico era una realidad, lo que se condecía con bajos niveles de inversión y de ahorro.

El entonces diputado Héctor Lescano recordó durante la celebración de los 25 años de la ley que organizó la Sociedad de Productores Forestales (SPF) en la Expo Prado 2012 que «en ese momento, cuando el proyecto ingresó en la Cámara de Diputados, era muy difícil imaginar buenos resultados». Ahora, a la distancia, el dirigente frenteamplista afirma que «esta ley fue un clic, marcó un antes y un después».

«No hay ningún sector de la economía nacional que haya formalizado más gente en un período tan corto como lo hizo la forestación». Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Durante el encuentro, los dirigentes políticos destacaron que se trató de una norma apoyada por todos los partidos políticos. Para Lescano, «esta ley demostró que los esfuerzos de la Conapro (la Comisión Nacional Programática), no fueron en vano» y que «se trató de un esfuerzo interpartidario serio». En la mesa redonda para analizar los 25 años de la ley también se encontraba el entonces miembro informante en la Comisión de Ganadería, Alberto Zumarán, quien tildó a la ley como muy positiva. Agregó que lo más destacable fue el hecho de que la votaron todos los partidos políticos. Acotó que no es común que una ley de este tipo se consagre por unanimidad.

Y lo «raro» de ese consenso se puede explicar por lo desconocido del sector, por la apuesta, la aventura, algo impropio en Uruguay. Lo poco que se conocía surgía de anécdotas o de los emprendimientos de unos pocos valientes. Uno de ellos, presente en esa celebración, fue el exministro de Transporte, Jorge Sanguinetti, que con lujo de detalles contó cómo se empezó a producir pasta de celulosa en nuestro país en 1940, en Juan Lacaze. «Muchos me han dicho que por mis venas corren fibras de celulosa», bromeó. Y no es para menos. Su tío construyó en 1890 la primera fábrica de papel en Trouville, Montevideo.

POLÍTICA DE ESTADO

La Política Forestal Nacional definida por la Ley Forestal se centró en dos grandes objetivos generales. Por un lado, la conservación de los bosques naturales del país sobre la base de planes de manejo que aseguraran su sostenibilidad. Por otro, la ampliación de la base forestal del país a través de plantaciones en zonas de menor competitividad relativa con otras  producciones agropecuarias.

En contexto 4_3

El exdirector Forestal del MGAP, Atilio Ligrone, recordó la labor del grupo de trabajo creado y coordinado por el ministerio, en el que estaban representados todos los actores públicos y privados, incluidas las gremiales, los académicos y las ONG. Allí fue discutido ampliamente el proyecto de ley que posteriormente remitió al Parlamento el Ejecutivo de la época. El exfuncionario cree que «ello facilitó el apoyo unánime de todos».

Lo cierto es que la afamada ley 15.939 que, todos coinciden, es la base de la realidad forestal de estos tiempos, es en términos generales muy similar a la anterior. Sin embargo, Ligrone destaca que el nuevo régimen introdujo aspectos que la hicieron más efectiva.

EL ÉXITO DE SU IMPLEMENTACIÓN

El exdirector Forestal opinó que el dinamismo que impulsó la ley responde a la correcta ejecución de las inversiones privadas, las que fueron apoyadas y supervisadas por un Estado que asumió «un rol facilitador y coordinador de las acciones».

Muchos de los consultados afirman también que la estabilidad política y económica, y las ventajas competitivas, como disponibilidad de suelos, clima, mano de obra e infraestructura, fueron claves.

Para Atilio Ligrone, el dinamismo que impulsó la ley responde a la correcta ejecución de las inversiones privadas, las que fueron apoyadas y supervisadas por un Estado que asumió «un rol facilitador y coordinador de las acciones».

Pero hubo más. El extitular de la SPF, Alberto Fossati, comentó que los «forestales» venían a sumar y no a competir por los recursos.

En cuanto a las críticas y oposición de algunos sectores de la sociedad, Ligrone recordó que al principio la visión general era «altamente positiva». Posteriormente comenzaron a surgir «algunos cuestionamientos, muchas veces sin mayor fundamento, pero que también promovieron estudios y acciones complementarias, así como ajustes, tanto a los planes de manejo forestal como a algunas disposiciones que contribuyeron a mejorar la actividad».

LOS DESAFÍOS

El exdirector Forestal recordó que «la actividad se fue desarrollando con el conocimiento y tecnologías disponibles en la época, las que obviamente fueron mejorando a través del tiempo».

Hoy el país tiene cerca de un millón de hectáreas plantadas, con una producción de entre 18 y 20 millones de metros cúbicos. El actual presidente de la SPF, Diego Mora, recalcó que el objetivo para dentro de 50 años se centra en duplicar las muy buenas cifras que muestra en los tiempos que corren.

El entonces miembro informante en la Comisión de Ganadería, Alberto Zumarán, tildó a la ley como muy positiva y agregó que lo más destacable fue el hecho de que la votaron todos los partidos políticos.

Cifras que el economista Gustavo Michelin repasó en el evento de la celebración de los 25 años de la Ley Forestal. Michelin puntualizó la importancia de mantener y aumentar los puestos de trabajo que el sector ha generado y, en particular, la distribución y perfil de las personas empleadas.

La forestación ocupa a más de 20.000 personas, en un porcentaje elevado se trata de jóvenes calificados y mujeres, se presenta un alto coeficiente de mano de obra por hectárea, con una apuesta a empleos de calidad. Los convenios salariales activos están muy por encima de los laudos del Consejo de Salarios.

Mirando al futuro, el actual presidente de la SPF concluyó que «tener dos plantas de celulosa no significa que hayamos llegado al final del camino». Agregó que «son condición necesaria para lograr nuevos estadios de desarrollo» y que para ello «debemos mantener un marco claro y confiable».

LO MÁS DESTACADO DE LA LEY FORESTAL
– Creación del Fondo Forestal para el financiamiento de las actividades del sector.
– Obligatoriedad del Poder Ejecutivo de volcar anualmente a dicho fondo una partida mínima equivalente al costo ficto de forestación de 10.000 hectáreas.
– Posibilidad de que Sociedades Anónimas con acciones al portador pudieran explotar inmuebles rurales con destino a la forestación.
– Factibilidad de prendar los bosques con independencia del suelo y ofrecerlos como garantía real de préstamos.

APUNTES. La clausura de la Mesa Redonda sobre los 25 años de la Ley Forestal estuvo a cargo del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre. Aquí van los conceptos más destacados de su discurso.
– «En la forestación la política pública y la decisión de las empresas privadas ha hecho mucho en estos últimos años por tratar de mejorar».
– «No hay ningún sector de la economía nacional que haya formalizado más gente en un período tan corto como lo hizo la forestación».
– «Generalmente no se destaca que en América Latina Uruguay fue uno de los pocos países que mantuvo su bosque nativo porque la Ley Forestal legisló al respecto».
– «Uruguay debe defender el hecho de que en términos de anhídrido carbónico hemos tenido una emisión negativa, porque lo captura de las 900 mil hectáreas de bosque y las 570.000 hectáreas de bosque nativo supera lo que emite toda la economía».
– «Los próximos 25 años del sector forestal van a ser en competencia, en un ambiente dinámico, con un mundo ofreciéndonos demanda de una mayor cantidad de rubros, y Uruguay especializándose como un país que sabe hacer un uso intensivo y sustentable de los recursos naturales».
– «Hay que pensar en la complementariedad productiva de la forestación con otros sectores. Todavía nos resta explotar las áreas estratégicas de la forestación al servicio de otras producciones que dentro de unos años tendrán destino industrial».

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sábado 01 de diciembre de 2012