• Lunes 20 de abril de 2026

La semilla de un crecimiento sostenido

Una recorrida por el interior del país permite vislumbrar efectos positivos de la industria forestal en la población rural. Un sector que se expande y se multiplica, cada vez con mejores perspectivas de futuro. Así, es posible encontrar cantidad de familias que, a través de trabajos vinculados a la silvicultura tienen cimentado su presente y su futuro, su casa propia y la educación de sus hijos asegurada.

Estos impactos son cuantificables y visibles. Tienen que ver con el desarrollo de nuevas especies, la mejora de las plantaciones y la productividad de la tierra. Y la consiguiente generación de puestos de trabajo en investigación, desarrollo y plantaciones.

Kathryel tiene 6 años y cuando nació las cosas no marchaban bien para los bolsillos de sus padres. Vivían en Guichón, Paysandú. Su mamá, Katia Ayala, era ama de casa, mientras que el padre del pequeño, Enrique, había quedado desempleado. La pareja había logrado ahorrar un dinero para comprar su vivienda, pero ante la necesidad de trabajo decidieron cambiar los planes e invertir en un pequeño negocio para la familia. Cuenta Katia hoy, orgullosa, que ese pequeño quiosco es hoy la provisión La Paraguaya, que se dedica al rubro alimentos y cuya principal clientela está vinculada al sector forestal, concretamente a los viveros que instaló UPM Forestal Oriental en la zona.

Mientras Kathryel crecía, Katia y Enrique –que consiguió trabajo– pudieron comprar su vivienda propia. Enrique trabaja en Alejandra Giosa, una empresa familiar dedicada a silvicultura que da servicios a UPM Forestal Oriental y a Montes del Plata.

Katia contó que le vende a UPM Forestal Oriental productos para los guardabosques, productos de limpieza, agua y alimentos, insumos para el vivero. En fin, todo lo necesario para la subsistencia de quienes trabajan y viven de la forestación en la zona.

Ella realiza su trabajo con humildad, pero «con excelencia», afirma. Realizó el curso de manipulación de alimentos y se preocupa por los detalles y la calidad de los servicios que brinda desde su provisión.

«La intensidad de mano de obra por hectárea dedicada a la producción es cercana al doble del promedio de toda la actividad agropecuaria», concluye el estudio «Después de 20 años de esfuerzo ¿dónde está el sector forestal uruguayo y cuáles son sus problemas?», de los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin.

Asegura que «todo mejoró» desde que ingresan dos sueldos a su casa. El de la provisión y el del trabajo que consiguió su marido. «Acá en el interior, con dos sueldos, la vida que no es cara, logramos comprarnos nuestra casa», contó orgullosa.

Para Katia, la instalación del vivero Santana de UPM Forestal Oriental –inaugurado en 2012– cambió radicalmente la situación en el pueblo, para mejor. «Acá la mitad más uno trabaja relacionado a Forestal», afirmó. El vivero Santana se sumó al San Francisco, el primero que instaló UPM en Paysandú, dinamizando enormemente la región. Ambos proveen de material genético a las plantaciones de UPM, materia prima para la fábrica de celulosa de Fray Bentos Kathryel, por su parte, no se queda atrás. El año que viene comienza la escuela de tiempo completo, pero su vocación ya es evidente. «Le gusta la maquinaria, le gusta el campo, esto viene en la sangre», aseguró la madre, y recordó que su esposo creció en el campo, en una familia agrícola. Tenemos un «pequeño ingeniero creciendo», afirmó su madre con orgullo.

Casos como el de Katia, Kathryel y Enrique, abundan en el Uruguay profundo que está desarrollándose al influjo de la forestación.

UN NUEVO RUBRO

En particular la silvicultura, entendida como la fase productiva forestal, cambió de forma radical en los últimos años y su desarrollo ha provocado estos impactos locales a pequeña y gran escala.

El ingeniero agrónomo Pedro Soust, jerarca de la Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, dijo a Forestal que la silvicultura introduce «un nuevo rubro dentro del sector agropecuario e industrial» que, como otros, «tiene impactos sociales, ambientales y económicos en las distintas zonas».

Soust cree que a la hora de hablar del impacto de la silvicultura en la cadena productiva, es necesario «hacer una diferenciación entre crecimiento y desarrollo. Cuando hablamos de crecimiento, generalmente nos referimos a elementos cuantitativos […], áreas, inversiones capitales, etcétera. Pero para la Dirección General Forestal lo más importante es el desarrollo».

«Cuando hablamos de crecimiento, generalmente nos referimos a elementos cuantitativos […], áreas, inversiones, capitales, etcétera. Pero para la Dirección General Forestal lo más importante es el desarrollo». Pedro Soust, MGAP.

Por su parte Rosario Pou, directora de Rosario Pou y Asociados, destacó que la silvicultura «está logrando un importante incremento de la productividad de las plantaciones en un sistema que cumple con principios de sustentabilidad re queridos a nivel mundial». Pou sostuvo que se introdujeron «importantes conceptos» dentro de todo lo relacionado con la producción de plantas, el material genético, nuevas especies de híbridos, la preparación del suelo, equipos mecanizados de plantación y fertilización, y un manejo adecuado al destino de la madera.

Según el economista Alfonso Capurro, en las actividades vinculadas a la silvicultura puede verse el impacto de la cultura de trabajo que imponen las grandes empresas forestales. «En algunas empresas de sector, el trabajo empieza mucho antes que la plantación de los árboles».

Pou afirmó que estos cambios son producto de una fuerte inversión en I+D, fundamentalmente de las empresas privadas, y también del apoyo a desarrollar servicios especializados con equipos apropiados para maximizar la productividad.

El empleo es un factor a tener en cuenta, ya que se trata de miles de hogares que –como el de Katia y Enrique– encuentran oportunidades de desarrollo a través de esta industria.

En el estudio titulado «Después de 20 años de esfuerzo ¿dónde está el sector forestal uruguayo y cuáles son sus problemas?», los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin afirman que la silvicultura emplea de forma directa a 13.000 personas. «Esta ocupación significa que la intensidad de mano de obra por hectárea dedicada a la producción es cercana al doble del promedio de toda la actividad agropecuaria», concluye el estudio.

El economista Alfonso Capurro –gerente del Departamento de Economía de CPA Ferrere– comentó a Forestal que en las actividades vinculadas a la silvicultura puede verse el impacto de la cultura de trabajo que imponen las grandes empresas forestales. «En algunas empresas de sector, el trabajo empieza mucho antes que la plantación de los árboles», afirmó Capurro. Destacó que muchas de estas firmas se focalizan en las etapas previas de investigación, medición y análisis. Estos estudios aportan informaciónde calidad para seleccionar las mejores variedades y las que más se adaptan al suelo y clima uruguayos.

A modo de ejemplo, en el caso concreto de UPM trabajan en actividades vinculadas a la silvicultura unas 80 empresas prestadoras de servicios, que en época de zafra emplean aproximadamente a 1.200 personas, según el «Estudio de impacto socioeconómico de UPM Uruguay» realizado para esa empresa por CPA Ferrere.

INVERTIR EN TIERRA Y GENTE

De la mano del impacto que tiene el desarrollo de la silvicultura en el empleo, el ingeniero Pedro Soust destacó que también se piensa «en la tierra». Es que, para el jerarca, es necesario el desarrollo de la silvicultura «con una justa distribución», y por eso se invirtió «en las dos cosas más importantes: la gente y la tierra. Por ello debemos trabajar buscando los equilibrios que determinen un Desarrollo Sustentable en todos los niveles», puntualizó.

El director destacó que en zonas de suelos muy pobres y degradados, donde a priori no se podía pensar en impactos productivos muy importantes, «se nota el beneficio que ha originado el cultivo forestal». Este impacto se ha visto reflejado en la generación de mano de obra, buenos salarios y mejores condiciones de trabajo, entre otros, según destacó Soust.

Todo lo que se consigue para –por ejemplo– lograr óptimas condiciones de producción en los viveros, debe ser preservado en las etapas subsiguientes de la producción. La empresa Transplan se encarga del transporte de plantines desde los viveros hasta las zonas de producción (el campo). Su director, Ricardo Zabaleta, explicó que cuentan con unidades especializadas en el cuidado de los plantines para que lleguen en óptimas condiciones a destino. La empresa surgió en 2012, frente a la necesidad de los viveros de contar con servicios exclusivos que preserven la calidad de sus productos. Sus clientes son UPM Forestal Oriental (transporta el 50% de la producción de plantines), y Montes del Plata (con el 100%).

«El cultivo forestal ha generado mano de obra, buenos salarios y mejores condiciones de trabajo, entre otros». Pedro Soust, director general Forestal.

Como diferencial, Transplan ha implementado un sistema que busca cuidar al máximo los plantines. Utiliza estructuras con capacidad para 60.000 unidades, cubiertas con placas de isopanel y policarbonato alveolar en reemplazo de la lona, de manera tal de generar una condición ambiental superior al momento de la carga en el centro de distribución, llegando al campo «en condiciones inmejorables, sin sufrir del estrés por secas o elevadas temperaturas», explicó Zabaleta. Además, todas las unidades poseen rastreo satelital, por lo cual la flota es localizable tanto por la empresa como por el cliente en todo momento.

Zabaleta destacó que las empresas que lo contratan crean muchos puestos de trabajo directa o indirectamente, por lo cual poder ser su proveedor «genera una seguridad laboral para el funcionario, cubierto en todas sus facetas laborales y legales». Tanto UPM Forestal Oriental como Montes del Plata «realizan auditorías a todos los proveedores controlando remuneraciones, indumentarias y haciendo cumplir el 100% de las leyes laborales», afirmó.

La silvicultura es, entonces, un eslabón importante en la cadena productiva del sector forestal. El avance en las investigaciones, el desarrollo y el mejoramiento genético de variedades implica, además de nuevas fuentes de trabajo, el puntapié inicial para la mejora en la productividad y la calidad de la producción. Y por si fuera poco, cambia la vida de quienes trabajan directamente en la silvicultura, como Enrique, y de quienes son proveedores, como su esposa Katia. Mientras tanto, niños como Kathryel crecen con la mejor semilla para su futuro.

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domingo 01 de diciembre de 2013