¿Desinformación o mala intención?
Cualquier persona que desconoce el sector forestal uruguayo queda deslumbrada con los logros obtenidos en los últimos 20 años. A partir de la Ley 15.939 de diciembre de 1987, veinte años después, el país multiplicó por treinta su área forestada, superó los 1.000 millones de dólares exportados en el 2010, se convirtió en el tercer rubro de exportación agropecuaria del país (detrás de los granos y la ganadería) y genera más de 20.000 empleos en su cadena de producción.
Por todo esto, deberíamos suponer que los responsables de generar políticas públicas de largo plazo están buscando los mecanismos para continuar esta senda de crecimiento. Pero lamentamos señalar que esto no está sucediendo en el sector forestal.
Distintos sectores políticos, sociales, ONG, siguen obstinados en resaltar los aspectos negativos que se generan a partir de hacer producir al país. Algunos de esos aspectos son problemas generados por el crecimiento productivo, como lo es la infraestructura vial. También hay mitos contrarios a la forestación que se siguen manteniendo –creemos que fundados en la buena fe, totalmente alejados de la realidad que se vive en el sector forestal del 2011.
Es posible continuar contribuyendo con el desarrollo real del país. Para ello es indispensable seguir realizando inversiones en nuevas plantaciones, diversificando la industria, capacitando a la gente involucrada en la cadena forestal, para lo cual se requieren reglas claras y permanentes. Es imposible que ello se logre cambiando permanentemente la normativa vigente. Además de ser la actividad agropecuaria más regulada, han ocurrido y se siguen proponiendo cambios de las reglas de juego en varios aspectos: de suelos, ambientales, jurídicos, laborales, tributarios. De forma errática y sin argumentos claros, son elementos que atentan contra el futuro forestal del país.
El desconocimiento de la realidad sobre el sector forestal que percibimos en la opinión pública nos llama a la reflexión. Como gremial de productores forestales, nos sentimos en parte responsables por esa falta de información. Probablemente el afán de promover el crecimiento del sector nos ha llevado a dejar de destacar los logros obtenidos en su real dimensión y el valor que se viene creando para futuras generaciones. También nos sentimos responsables en destacar los desafíos que enfrentamos. Nuestra producción se vuelca al mercado global y son las realidades de esos mercados las que imperan. El mercado internacional, cada vez más turbulento y competitivo, nos obliga a tomar conciencia de nuestras capacidades productivas y contributivas.
La desinformación la combatiremos con información, entregada de forma periódica y profesional. En ese sentido estamos trabajando y apostamos a reforzar nuestros vehículos de comunicación, en este caso, con la revista Forestal.
Vaya el agradecimiento y los mejores deseos de éxito al nuevo equipo de profesionales de la comunicación que aceptaron el desafío de lograr vincularnos de manera más efectiva con nuestra audiencia. A partir de esta edición, esperamos que nuestros lectores se encuentren con un formato de revista más amigable, que aliente el debate de ideas constructivas y promueva el crecimiento del sector forestal en su conjunto.
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