Derrame positivo
Por Aparicio Ponce de LeónMaquinaria nacional que se crea para las exigentes necesidades locales y además se exporta; cantinas donde hay que reservar mesa para cenar en Cerro Colorado; una onda expansiva de servicios mecánicos, de transporte y otros menos visibles que generan empleo de calidad y dinamizan la economía en zonas muy deprimidas del país gracias al desarrollo del sector forestal.
A un costado del km 143 de la Ruta 7 está el parador San Jorge y provisión La Plaza. O «lo de Charito». Así lo conocen los lugareños y los que están de paso. Al frente, cruzando la ruta, la Intendencia de Florida habilitó una gran explanada para que los camiones descansen un rato, mientras quienes los conducen hacen lo mismo en lo de Charito.
Lo que empezó siendo un típico almacén de ramos generales, hoy en día tiene integrado un gran comedor. «Mientras hablo con ustedes, estoy fritando unas milanesas para dos grupos de personas que vienen esta noche», cuenta a Forestal la dueña del establecimiento que, además, se las ingenia para conseguir alojamiento a las personas que trabajan en una de las tantas plantaciones que rodean Cerro Colorado, Florida. Uno de los grupos se compone de ocho personas, otro de seis. El primero «reservó» mesa para las 21 hs y el segundo para las 0:30 hs. Los dos grupos están en plena cosecha, en diferentes montes.
Charito Maidana cuenta con orgullo que una de sus hijas –Paola– es escribana y vive en Montevideo, y que otro, Marcelo, cursa el último año de Medicina. Pero Charito vive en Cerro Colorado. «En este lugar estoy hace siete años y podría decir que todo el movimiento es gracias a la forestación. No hay cosa que dé más trabajo que un árbol plantado», sentencia, y acto seguido ensaya la argumentación. Los grupos que paran a comer, a levantar una vianda y hasta incluso a darse una ducha, «hacen de todo lo que uno puede imaginar en torno a un árbol. Le miden el diámetro, miden las parcelas, estudian el tema de las plagas, van a laboratorios que las empresas tienen y ni que hablar transportan la madera». En muchos casos, afirma, se trata de gente joven. Antes de despedirse, suelta una frase: «La forestación ha elevado el nivel y la calidad de vida de la gente que vive por acá».
«Todo el movimiento es gracias a la forestación. No hay cosa que dé más trabajo que un árbol plantado», Charito Maidana, comerciante, Cerro Colorado.
Este testimonio de la vida real pauta que el presente de la forestación es un fenómeno singular, en el sentido de que la cadena de valor que genera, la diferencia de otras actividades del sector agropecuario.
TRABAJO DE CALIDAD
Un informe elaborado por la consultora CPA Ferrere para UPM, que analiza el impacto socioeconómico de la empresa, señala que «el incremento de la masa forestal permitió alcanzar una escala de producción eficiente a nivel global que atrajo el interés de empresas internacionales, que apostaron al desarrollo de actividades industriales que agregan valor a la producción forestal primaria». El efecto de esto en la cadena de valor productiva es la incorporación de actividades que antes brillaban por su ausencia, tales como la producción de paneles contrachapados, los chips y la industria de pasta de celulosa.
El dato de empleo es significativo. Según Uruguay XXI, el sector forestal ocupa a 21.400 personas, de las que 13.000 están afectadas a la fase de silvicultura. Datos proporcionados a Forestal por el Banco de Previsión Social muestran cómo se reparte el trabajo en las distintas fases de la producción primaria.
Cabe precisar que según la Clasificación Industrial Internacional Uniforme del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el código «Forestación y otras actividades relacionadas a la forestación» comprende «viveros de árboles forestales, explotación de bosques y otras actividades relacionadas a la forestación no clasificada precedentemente». Es decir, se incluye solamente la fase primaria –que abarca desde la producción de la planta o vivero hasta la cosecha–. Según datos del Anuario Estadístico 2012 del INE, en el año 2011 el subsector «Fabricación del papel y de los productos de papel» empleó a 2.700 personas, «Transporte y Logística» 2.270 y «Silvicultura» 13.000.2
«Hay una onda expansiva de servicios mecánicos, transportistas, gente que tiene que brindarle los servicios esenciales a las personas que trabajan en la forestación y que generan empleo en zonas muy deprimidas del país». Pedro Soust, MGAP.
El director general Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Pedro Soust, afirmó a Forestal que se han generado un montón de puestos de trabajo que antes no existían. Indicó que «rompe los ojos» el hecho de que en los años 90 el sector empleaba a alrededor de 1.000 personas y hoy esa cifra asciende a más de 20.000. En especial, el titular de la Dirección Forestal remarcó «la onda expansiva de servicios mecánicos, transportistas, gente que tiene que brindarle los servicios esenciales a las personas que trabajan en la forestación». Un detalle a resaltar es «el empleo en zonas muy deprimidas del país».
Más que el cuánto, lo principal es el cómo, al decir de Soust. En coincidencia con Capurro, el jerarca puntualizó que la forma en la que se trabaja es uno de los principales exponentes del sector forestal. «Me consta que se ha logrado trabajar en forma muy diferente a lo que se dijo en un momento de que en el sector se esclavizaba la mano de obra, esos comentarios de mala fe se desvanecen cuando uno recorre las empresas y ve de la manera que se trabaja, es más, basta con mirar al costado y ver cómo se trabaja en otros rubros», enfatizó Soust.
EL DERRAME POSITIVO
¿Qué se entiende, conceptualmente, por cadena de valor? Un artículo titulado «La cadena forestal maderera y su impacto en términos de desarrollo territorial: las economías de Tacuarembó y Rivera», publicado en el Anuario 2012 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA) define una cadena de valor como «un ámbito de generación y apropiación de excedentes y acumulación de capital».
Las inversiones extranjeras asociadas a la forestación han generado una cadena de valor y un derrame positivo por la incorporación de prácticas de trabajo del primer mundo. «El desarrollo del sector forestal genera derrames sobre otras dimensiones relevantes para el desarrollo del país y el aumento de la productividad, como ser la incorporación de tecnología, la adopción de mejores prácticas, la innovación en términos de procesos de trabajo, la automatización de tareas», entre otros factores, indica el informe de CPA Ferrere. En clave de impacto sectorial, corresponde detenerse en el valor agregado que surge de los encadenamientos con otros sectores productivos. «El agro en general se tiende a mirar horizontalmente, y eso muchas veces impide ver los encadenamientos que se generan con otros sectores hacia adelante y hacia atrás, tanto con los proveedores como con los clientes», añadió Capurro. El economista subrayó que si uno analiza toda la cadena de la forestación hay más o menos 10 eslabones relacionados, que se explican por «la suma de servicios de investigación, producción primaria del agro, logística, transporte, industria manufacturera, servicios de exportación».
«El desarrollo del sector forestal genera derrames sobre otras dimensiones relevantes para el desarrollo del país». Informe de CPA Ferrere.
El impacto en el transporte ha sido notorio. Entre enero y setiembre de 2013 se vendieron 601 camiones extra pesados, un 43% más que en el mismo período del año anterior, según datos de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU). En el período 2012-2013, se estima que la demanda de este tipo de camiones por parte del sector forestal supera las 350 unidades, según estimaron para Forestal representantes de ACAU. Este fenómeno se da a causa de la renovación de la flota de UPM y la puesta en funcionamiento de Montes del Plata, prevista para marzo de 2014.
Los camiones extra pesados afectados al sector forestal suelen renovarse cada cinco años, debido al recorrido que realizan, 200.000 km por año, y la carga que soportan, unas 40 toneladas por viaje, en promedio.
Otra forma de cuantificar el impacto de la forestación en la cadena productiva es la construcción de puentes de madera en territorio uruguayo. Este caso, quizás, resulta menos familiar. El tener que trasladar la madera desde los montes ha sido siempre un tema a solucionar por las empresas forestales. Con el fin de acortar y unir caminos, descongestionar las rutas y carreteras nacionales, la empresa brasileña BR Puentes llegó a Uruguay en el 2002. Especializada en la concepción, fabricación y montaje de puentes de madera, desarrolla estructuras para hasta 50 toneladas de carga. Actualmente desarrolla proyectos en los departamentos de Cerro Largo, Rivera y Durazno. Al día de hoy, ha construido 40 puentes de madera en territorio nacional, utilizando para la construcción eucalipto colorado.
Otro ejemplo es el de Julio Hartwich, una empresa instalada en Young, Río Negro, que fabrica equipos para el sector, principalmente para silvicultura pero también para cosecha. Las variantes van desde equipos de laboreo, despejadores de ramas, cisternas para plantación manual con gel, plantadoras y un equipo de fumigación específicamente para el uso forestal, que se está desarrollando ahora.
El director de la empresa, Carlos Hartwich, comentó que en 2006 vinieron técnicos desde Argentina «a ver cómo se trabajaba en el sector forestal en Uruguay, y así comenzamos las primeras ventas al exterior». Ese fue el inicio de un ciclo exportador que se cristalizó con nuevos mercados: hoy la empresa tiene equipos en cuatro países de África y en Paraguay, Colombia y Argentina. Hartwich enfatizó: «Casi todas nuestras exportaciones son equipos relacionados con la forestación. En Uruguay se trabaja de una manera muy profesional en el sector forestal y demanda productos de punta, y eso es lo que nos ha permitido vender equipos en otras partes». Desde la empresa se informó que el 40% de la producción está destinada a la forestación y un 30% de eso es para la exportación. Agregan que en 2013 las exportaciones de maquinaria para la forestación han tenido el mejor desempeño de la serie. Se ha exportado por un monto de US$ 650.000. En el período 2006-2012, las exportaciones totalizaron US$ 882.000 y se calcula que se embarcaron 192 máquinas.
Hartwich asegura que el gerente de mecanización de una empresa muy importante del sector en Sudáfrica le confesó que hace unos años ellos recibían gente de otros países para aprender cómo forestar, pero ahora los sudafricanos veían en Uruguay un modelo de forestación. Para Hartwich «la explicación es que en Sudáfrica, el hecho de contar con mucha mano de obra de menor costo no hizo imprescindible mecanizar tanto algunas tareas como en Uruguay, al margen de que otros problemas derivados de aspectos culturales han generado dificultades que aquí no tenemos».
La sombra y el abrigo que dan los árboles han sido uno de los impactos positivos que valoran especialmente los compradores de carne en el exterior. Fabio Montossi, INIA.
Por último, mucho se ha discutido en cuanto a cómo ha impactado la forestación en la cadena ganadera. El director del Programa Nacional de Carne y Lana del INIA, Fabio Montossi, dijo a Forestal que «en los campos que rodean el área no forestada ligada a la forestación vemos incorporarse la recría y terminación del ganado». Manifestó que estos procesos son parte de «nuevas sinergias entre el sector ganadero y el modelo forestal actual», que se traducen en «un aumento del campo disponible para los criadores, sobre todo los productores chicos, que pueden organizar todo el proceso de recría de las vaquillonas en el monte». El técnico del INIA agregó que imagina, en un futuro próximo, innovaciones institucionales entre los dos sectores, que derivarán en un modelo que incorporará el árbol dentro del campo ganadero, en el que las pasturas estarán entre los árboles. Montossi resaltó, por otro lado, que la sombra y el abrigo que provocan los árboles ha sido uno de los impactos positivos que valoran especialmente los compradores de carne en el exterior.
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