Aportes obligatorios y voluntarios
Por Aparicio Ponce de LeónEl sector forestal tiene incorporado un concepto clave: la mejor acción social es que las comunidades que rodean a las plantaciones o fábricas sean sustentables y puedan generar capacidades propias para vivir en su lugar de origen más allá de la existencia de la empresa. Como ya se ha analizado en otras ediciones de Forestal, se han verificado ciclos positivos que han redundado no solo en cadenas de producción de valor, sino también en generación de fuentes de trabajo y mejores condiciones de vida para miles de uruguayos. Desde el punto de vista económico, la actualización de un informe elaborado por Horacio Bafico y Gustavo Michelin concluye que el sector forestal en su fase primaria (silvicultura, cosecha y flete) contribuirá, solamente por la carga tributaria y de aportes, con aproximadamente US$ 160 millones anuales.
Gustavo Pellerey y Luján Jara se desempeñan como consultores de empresas agronómicas en el área social. En particular, trabajan para Forestal Atlántico Sur, BTG Pactual, Grupo Madelur y Los Eucaliptus SA. También han realizado trabajos puntuales para otras empresas en otras zonas del país, en algunos casos de forma indirecta, subcontratados por otros técnicos.
Pellerey explicó que la mayoría de las empresas forestales están inmersas en procesos de mejora continua. Esto significa que adhieren voluntariamente a planes de certificación que incorporan aspectos sociales. Si se agrega que «las empresas forestales han ido creando vínculos de cooperación y confianza con las organizaciones públicas y de la sociedad civil pertenecientes a las comunidades insertas en sus zonas de influencia», es posible hablar de impactos concretos que alcanzan a toda la sociedad.
«Las empresas forestales han ido creando vínculos de cooperación y confianza con las organizaciones públicas y de la sociedad civil pertenecientes a las comunidades insertas en sus zonas de influencia». Gustavo Pellerey
Pellerey ejemplificó diciendo que son muchos los casos de centros educativos, policlínicas, seccionales policiales y ONG que reciben el apoyo de empresas que han decidido involucrarse activamente con emprendimientos de estos actores de la comunidad.
¿Cómo trabajan las empresas? La asistente social y psicóloga Luján Jara explicó que hay empresas que se acercan a la comunidad a través de la realización de entrevistas personalizadas a los actores relevantes. En estos encuentros, se puede saber en detalle qué piensan los habitantes de las comunidades sobre la actividad forestal y los impactos que esta produce.
Del mismo modo, permite a las empresas ponerse a disposición para brindar información sobre su actividad, así como recibir sugerencias y manifestar su vocación de involucramiento con actividades beneficiosas para la comunidad en su conjunto.
Según explicaron Jara y Pellerey, «afortunadamente cada vez son más las empresas certificadas. Las empresas con las que tenemos vínculos laborales han incorporado, por ejemplo, planes sociales anuales, entrevistas periódicas, caracterizaciones socioculturales, actividades periódicas de monitoreo social y relevamiento de instituciones, todo ello con la finalidad de profundizar el vínculo, conocer la idiosincrasia e insertarse como un vecino más en las comunidades».
Andrea Francia es parte de esta historia. Tiene 38 años, nació en el pueblo El Horno de Paysandú y en un momento debió emigrar a la capital del departamento, a 73 kilómetros de distancia. A instancias de la forestación, ahora reside en El Eucalipto, sobre la ruta 26, a mitad de camino entre Tacuarembó y Paysandú.
En su nuevo pueblo viven unas 2.000 personas. Cuentan con una policlínica que atiende población de Zeballos, Federación y Cañada del Pueblo. El servicio es brindado por la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), la mutualista Comepa y la Intendencia de Paysandú.
Andrea trabaja en la Comisión de Apoyo que organiza el trabajo y la atención en la policlínica. Trabaja junto a Nancy Rivero, quien se ocupa diariamente de las personas que necesitan inyectables o tomarse la presión.
Nancy explicó a Forestal que el mayor salto de calidad se dio cuando la Fundación UPM donó el equipamiento y el mobiliario necesario para atender a los pobladores de la zona. «Hasta la llegada de la fundación no existía nada, no había ni ficheros ni lugar para guardar las historias clínicas», agregó Nancy. Ahora la policlínica cuenta con una partera y una ginecóloga, un médico general que concurre los martes y vacunadores que asisten cada dos meses.
CAMBIA, TODO CAMBIA
Hay cosas que llegaron para quedarse. Con la gran inversión realizada por Montes del Plata y los miles de trabajadores que durante varios meses dedicaron horas y horas para la construcción de la planta de Conchillas, nacieron barrios enteros con viviendas dignas.
Se construyeron 150 casas en el barrio El General de Colonia del Sacramento y 22 edificios con 26 dormitorios cada uno en el Centro de Alojamiento de Carmelo, de los cuales se habilitaron ocho en una primera etapa. Durante tres años, centenas de viviendas de 60 metros cuadrados con tres dormitorios y dos baños se destinaron al alojamiento de los operarios.
Esto demuestra un encadenamiento productivo y permanente. La obra estuvo a cargo de Calpusa, asociada a la firma El Orejano de Colonia, que según informó en un comunicado público Montes del Plata en noviembre de 2011: «Presentó la mejor propuesta en términos económicos, de calidad, durabilidad, presentación y cronograma de obras».
La propuesta de Calpusa se basó en el uso de tecnología de hormigón inyectado en moldes de aluminio. Tras la inauguración de la planta, los barrios construidos en Colonia del Sacramento y Carmelo fueron cedidos a la Intendencia de Colonia para ser utilizados con fines sociales.
Se pueden señalar otros aportes. En marzo de este año, Montes del Plata y el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) firmaron un convenio para la donación de 30 casas que se van a construir en la ciudad de Carmelo. El proyecto demandó una inversión de US$ 1.320.000 y se realizó completamente por parte de la empresa.
La gestión estará a cargo de la Dirección Nacional de Vivienda del Mvotma con fines sociales. Se trata de viviendas con tres y dos dormitorios, dos baños y un estar-comedor integrado con la cocina.
Campo adentro, hay otros testimonios concretos. Con la forestación, la vida de José Pedro Liendo cambió. Oriundo de Clara, un pueblo en el que viven poco más de doscientas personas y que está a 70 kilómetros de la ciudad de Tacuarembó, este joven de 26 años cursó y terminó Primaria en la escuela N.° 58. En 6.° año hizo un curso de apicultor y este año se recibirá de carpintero, tras estudiar durante tres años en el Proyecto Clara.
El programa de Formación Profesional Básica de UTU adaptado al medio rural tiene el objetivo de que los jóvenes se formen técnicamente mientras cursan educación media.
José Pedro es parte del primer programa de Formación Profesional Básica (FPB) de UTU adaptado al medio rural, cuyo objetivo es que los jóvenes de la zona cursen educación media para obtener una formación técnica. El programa nació gracias a un acuerdo firmado entre Fundación UPM, el Consejo de Educación Técnico Profesional – UTU, el Consejo de Educación Inicial y Primaria, la Intendencia de Tacuarembó, los establecimientos agropecuarios de la zona y el Programa Cardijn.
«Imaginate que en el pueblo no hay carpinteros, por lo que yo sería el primero, no veo el momento de estar trabajando y dando una mano al pueblo», cuenta José Pedro con orgullo.
Según consta en la Memoria Anual 2012 de Fundación UPM, fueron 35 los alumnos que comenzaron el programa. De ellos, 26 continuaron y aprobaron el primer año. Así, el 74% de los alumnos iniciales permanecen en el programa y cursaron un segundo año, acercándose a cumplir la meta de culminar una educación media. De estos 26 alumnos, el 54% aprobó el curso con una calificación mayor a 9, que corresponde a un «muy bueno».
IMPACTO GLOBAL DE LA FORESTACIÓN EN LA GENTE
A Pilar Gasparri la vida también le cambió. Encargada del Laboratorio Micropropagación de UPM en Paysandú desde 2008, Pilar admitió que «desde el momento que me presenté al llamado 11 sabía que de ser seleccionada mi vida iba a cambiar», ya que la decisión traía aparejado vivir en una ciudad que no conocía. Le fue «muy bien», se casó, tiene una hija sanducera y ama «las costumbres de dormir la siesta e ir al río los domingos». Pilar también ha recibido valiosos aportes en su formación como profesional, como cursos e intercambios con otras instituciones que aportaron a fortalecer su área de conocimiento. En particular, ella destaca un curso que se realiza intraempresa llamado «Academia Forestal», en el que se arman grupos heterogéneos con trabajadores de todas las áreas (producción, logística, vivero, cosecha, recursos humanos, etcétera) y cada área presenta su trabajo, sus fortalezas y debilidades y plantea sus necesidades. La experiencia, dice Pilar, le permitió lograr ver «el mapa entero de una cadena productiva enorme, en el que mi trabajo es útil para otros procesos y necesitan de mi tarea».
La forestación produce un efecto de retención de la población en el medio rural. Según un estudio de la FCS-Udelar, la población rural en áreas con influencia forestal se redujo un 26,6% y en áreas sin influencia forestal un 30,5%.
Un estudio de diciembre de 2008 realizado por el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS – Udelar) analizó la dinámica poblacional en los territorios forestales del Uruguay. Se sostiene que la forestación produce un efecto de retención de la población en el medio rural, debido al incremento de «la mano de obra del sector forestal, principalmente en tareas de silvicultura, de cosecha y en actividades conexas». Desde esta perspectiva, el desarrollo del sector forestal se convirtió en un factor de contención de mano de obra rural, «contribuyendo en zonas de alta concentración de plantaciones a frenar la emigración de la población rural». Expresado con otras palabras, el sector forestal conserva en las zonas más forestadas a cierta parte de la población que de no existir esta actividad, emigraría hacia las ciudades. El estudio da cuenta de que, entre 1985 y 2004, en áreas con influencia forestal ubicadas en Río Negro, Paysandú, Tacuarembó y Rivera, la población rural se redujo un 26,6%; mientras que en áreas sin influencia forestal dicho porcentaje fue de 30,5%. Así, los autores concluyeron que la forestación no acelera el proceso de despoblamiento rural.
El fideicomiso del transporte urbano, costo no descontable que no vuelve en beneficios al sector primario, implica que el sector forestal transfiere US$ 24 millones anuales al transporte urbano de pasajeros.
¿Y qué ocurre con los puestos de trabajo a lo largo de toda la cadena productiva? El informe Sector Forestal del Instituto Uruguay XXI, realizado en agosto pasado, establece que el personal ocupado en el sector supera los 16.500 trabajadores, cifra que no incluye los empleos indirectos (transporte, logística y servicios conexos).
Adicionalmente, la construcción de la planta de Montes del Plata en Colonia tuvo un resultado considerable en materia de fuentes de trabajo. En base al informe de Uruguay XXI, trabajaron en la planta en promedio mensual aproximadamente 3.200 operarios, principalmente uruguayos, alcanzando un máximo de 6.000. Con la planta finalizada, los empleos permanentes creados ascienden a 500 personas y los indirectos a 5.000.
En el artículo «Cadena forestal madera: desempeño reciente y desafíos», redactado por el Ing. Agr. Humberto Tommasino, se pueden encontrar otros datos llamativos. Entre 1988 y 2012, el Producto Interno Bruto (PIB) total del agro creció 57%. El PIB conjunto de la agricultura y la ganadería aumentó 52%, con una tasa promedio anual de 1,8%, mientras que el aumento del PIB de la silvicultura fue de 180% y tuvo una tasa de crecimiento anual «largamente superior», de 4,4%.
APORTES ECONÓMICOS NOTORIOS
Los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin realizaron un estudio para la Sociedad de Productores Forestales, que actualiza el que habían hecho en 2010 e ilustra sobre impuestos, aportes y contribuciones en distintos aspectos. En el informe denominado «El sector productor forestal y la carga tributaria actualizado a 2013», Bafico y Michelin explican que el negocio de la madera «involucra principalmente el tiempo y por lo tanto, posee un altísimo componente financiero que lo distingue de ciclos de producción más cortos, como el ganadero y el agrícola». Consultado por Forestal, el propio Michelin hizo hincapié en que «el producto final termina pagando muchos intereses».
En el informe se advierte que «la presión tributaria superior a la asumida al momento de la inversión» constituye «un problema». Michelin también dijo que estos números se deben comparar con algunos aspectos estructurales que atañen al sector. Manifestó que los costos en dólares han subido fuertemente y eso puede llevar a que se frenen los planes de expansión o de desarrollo del sector, «porque los precios no invitan».
Del mismo modo aclaró que el forestal es «un sector que una vez que invirtió está jugado, no tiene otra». El economista explicó que cuando las empresas extranjeras y nacionales decidieron hacer la inversión «pensaron en un precio final de exportación y ese precio se mantuvo relativamente constante, pero los costos subieron mucho en dólares».
En el informe de Bafico y Michelin se advierte que la presión tributaria superior a la asumida al momento de la inversión y la suba de los costos en dólares son dificultades que enfrenta el sector forestal.
Cabe precisar que en el caso de las cargas sociales, por ejemplo, los datos se presentan desde dos perspectivas diferentes. Por un lado se calcularon los aportes realizados por el sector desde el año 1990 a la fecha (reconociendo que las plantaciones se realizan en un determinado momento del tiempo, cosechándose varios años más tarde).
Bajo esta perspectiva, la superficie forestada actual generará una producción que en su costo final tiene incorporados aportes patronales del orden de US$ 138 millones.
El otro cálculo toma como referencia la producción anual que, según los analistas, «brinda una idea de impacto sobre el flujo, más acorde a las consideraciones sobre el impacto que tiene la estructura tributaria en todo el ciclo de producción sobre la competitividad».
Al tratarse de un sector con la producción en maduración, en el que se observa que año a año aumentan las hectáreas cosechadas y las toneladas producidas, se partió de un nivel de referencia que considera los parámetros de la producción en la tendencia, que se estima en 68.500 hectáreas anuales. Se supuso a su vez que el período de maduración es de 14 años.
En este caso, los aportes patronales tendrán un peso anual de US$ 33 millones en la producción del sector.
A la hora de hacer un balance, y sin perder de vista estas cifras, hay que mirar la reactivación de las actividades comerciales, inmobiliarias, la generación de puestos de trabajo y la oportunidad de acceso a una nueva actividad laboral, especialmente para los más jóvenes y también las mujeres.
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