Campoflor
  • Miércoles 10 de julio de 2024

Educación y mercado laboral codo a codo

El sector educativo y el sector productivo forestal uruguayo trabajan de la mano en un programa de capacitación impartido por docentes de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Häme de Finlandia. ¿El objetivo? Fortalecer el puente entre la educación y el mercado laboral a futuro.

Es el primer viernes de marzo en la Escuela de Industrias Gráficas de la Universidad del Trabajo de Uruguay (UTU). Aunque el año lectivo aún no comienza, en uno de los salones del local de Durazno y Salto una veintena de personas ha trabajado y estudiado arduamente durante toda la semana. Y no se trata de los clásicos alumnos de la institución. Guiados por docentes finlandeses, técnicos de la UTU y técnicos y líderes de las principales empresas forestales del país han trabajado en el Proyecto de Formación en Prospectiva Forestal Finlandia – Uruguay.

“El proyecto trata sobre una metodología específica vinculada a la prospectiva. Es realizar un análisis extenso dividido en fases que permita anticiparse y pronosticar necesidades futuras, en este caso aplicado al sector forestal”, explica una de las docentes, la doctora en educación para adultos Anne-Maria Korhonen, de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Häme (HAMK) de Finlandia.

Identificar hacia dónde va la actividad forestal a futuro y qué capacidades se necesitarán de quienes trabajen en el rubro es el objetivo del programa en el que trabajan técnicos de la educación uruguaya y miembros del sector productivo.

Si bien la anticipación a panoramas futuros es el objetivo específico del programa de capacitación en sí, su valor y relevancia va mucho más allá. Así lo menciona la coordinadora del Departamento de Investigación y Evaluación de la Dirección Técnica de Gestión Académica de la UTU (y participante del curso), Gabriela López: “El objetivo final de este proyecto es el fortalecimiento del vínculo entre la educación y el mundo del trabajo, con una mirada de prospectiva y de anticipación de necesidades. Para la educación técnica en particular, esto es muy necesario para poder pensar la oferta educativa en función de lo que realmente se va a necesitar a futuro y ofrecerles a los egresados una oportunidad real de inserción en el mundo del trabajo”.

Justamente para lograr esa cooperación y entendimiento entre el sector educativo y el sector productivo es que esta capacitación se está realizando de manera conjunta entre actores públicos y privados. En este caso, son cerca de veinte profesionales de la educación de UTU y profesionales del sector productivo forestal uruguayo ‒guiados por docentes de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Häme (HAMK) de Finlandia‒ los que participan en este programa que comenzó en diciembre de 2022 y finaliza en noviembre de este año.

LA PREVIA

Pero, ¿cómo se llegó a identificar específicamente la necesidad de realizar este programa? Pues se trata del resultado del trabajo conjunto que desde 2017 vienen llevando a cabo la UTU y la HAMK. Desde aquel año ambas instituciones comparten un proceso de cooperación técnica con la idea de incorporar una metodología de trabajo que le permita al sector educativo nacional funcionar de forma más articulada con el sector productivo. “Esto inicia en un proceso en el que se hace un diagnóstico sobre la brecha entre la formación que ofrece la UTU para el sector forestal y las necesidades actuales y futuras del sector”, explica López.

A partir de esto se genera una mesa técnica con el sector productivo, la UTU, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y HAMK, cuya labor terminó el año pasado. “Como evaluación de todo el proceso, los técnicos finlandeses identificaron que la pata más débil o aquella en la que había que seguir trabajando y profundizando tenía que ver, justamente, con cómo construir y fortalecer el puente entre la educación y el trabajo”, menciona López. En ese sentido, a través del Proyecto de Formación en Prospectiva Forestal Finlandia – Uruguay se están dando los primeros pasos para fortalecer este vínculo.

EL PROCESO

El programa inició de manera virtual a fines del año 2022. En esa primera etapa se priorizó que los docentes y participantes se conocieran entre ellos y, además, que estos últimos empezaran a familiarizarse con la prospectiva como concepto y sus alcances. El 27 de febrero comenzó el primer módulo presencial en Montevideo. “La metodología comprende distintas fases. Comienza con el análisis del estado actual de la sociedad y el campo profesional específico [en este caso, referido a la forestación]. Los participantes deben pensar en escenarios a cinco y diez años”, detalla la facilitadora Anne-Maria Korhonen.

Utilizando el método conocido como análisis PESTE por su sigla en inglés, se mapearon fenómenos y variables futuras vinculadas a factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos y ambientales. Con esto como punto de partida y ya pensando directamente en la actividad forestal, en el módulo dos del programa, los participantes (divididos en tres grupos) imaginaron escenarios futuros para, luego, realizar un proceso llamado backcasting. “Se trata de una retrospectiva del futuro”, dice la especialista en desarrollo educativo Nana Niskanen, también de la Escuela de Formación Profesional de Profesores de HAMK. “Implica pensar, por ejemplo, cuál sería el caso más positivo que podría suceder en el sector a futuro. Luego se deben imaginar las etapas que tienen que pasar entre hoy y ese momento del futuro para que, efectivamente, se haga realidad ese escenario magnífico”.

Este backcasting no solo se desarrolla con escenarios de características positivas, sino también pensando en la peor circunstancia posible, una neutral y una muy sorpresiva o insospechada. Este segundo módulo también empezó a trabajarse en Montevideo y, después, continuó de manera virtual hasta mayo.

En el tercer módulo es donde el vínculo con la educación se materializa. En esta etapa que irá de agosto a noviembre de 2023, se analizará qué tipo de competencias se requieren de los diferentes profesionales del sector forestal y se compararán con los planes de estudio actuales. ¿El objetivo? Identificar las brechas frente a los perfiles de competencia deseados. El trabajo conjunto entre miembros del sector educación y miembros de las empresas forestales aquí se vuelve clave. Así lo explica uno de los participantes del programa, el Ing. Miguel Oñate, jefe de cosecha norte de la empresa AF: “Al unir a la academia con el sector empresarial es posible trabajar para formar profesionales que sean lo que realmente necesita el mercado laboral en esta área, la forestal. Este programa nos está enseñando una metodología muy novedosa e interesante que nos permite acercar la formación académica y las demandas empresariales para, entre los dos, lograr formar una currícula que permita que estos profesionales que salen se inserten en el medio laboral de este sector”.

De la misma manera, desde UTU, Gabriela López también considera que este ida y vuelta entre educación y empresarios es necesario: “Hoy los procesos productivos o las formas de trabajar no son los mismos que hace un tiempo, y al sistema educativo le cuesta mucho adaptarse a esos cambios que vienen de afuera del propio sistema. En Uruguay tenemos fuertes tradiciones de una educación más propedéutica o pensada para la formación universitaria. Y hoy en día, en realidad, los países de mayor desarrollo económico lo que han impulsado fuertemente es el desarrollo de la educación técnica profesional”.

ALIANZAS PODEROSAS

Eso sí, tanto Niskanen y Korhonen, de HAMK, como López, de UTU y Oñate, de AF, comentan que este proceso no busca que la educación arme sus programas a medida para las empresas forestales. El espíritu de este proceso es que la base salga de la educación pública y que, luego, cada compañía sea responsable por capacitar y formar a sus colaboradores en las áreas y con la cultura que consideren adecuada para su organización. “La brecha es amplia porque, a veces, la formación básica está enfocada hacia un lado donde el futuro no va. Entonces una visión de largo plazo, que se haya trabajado desde las propias empresas y el sistema educativo, es lo que de alguna manera hace que esa brecha se achique y que para las empresas sea más fácil esa adecuación a sus propias necesidades”, comenta Oñate.

Sin duda, la innovación y el uso de tecnología están a la orden del día en el sector forestal. Los avances en los distintos rubros de la silvicultura con equipos forestales (como forwarders o harvesters), la incorporación de tecnología en los viveros y en las etapas de plantación —por mencionar — son innegables. Y esto no hace más que ahondar en la importancia de la cooperación entre actores públicos y privados. “En un sector tan innovador como el forestal, las brechas iniciales se van haciendo más grandes porque se va incorporando mayor tecnología, a la cual, obviamente, el sistema educativo no puede acceder por los costos que tiene. Es fundamental, entonces, generar alianzas donde el estudiante, como parte de su formación, pueda participar dentro de la empresa para que tenga acceso al formato de trabajo real y sus procesos”, detalla López, de la UTU.

En definitiva, la cooperación público-privada se reafirma como de vital importancia para continuar el desarrollo sostenible de un rubro como el forestal en el país.

Gentileza: SPF

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viernes 02 de junio de 2023