• Jueves 14 de diciembre de 2017

Después de la forestación, ¿qué?

Luego de haber sido el hogar de pinos y eucaliptos por años, la cosecha deja los suelos con una incógnita a futuro. ¿Es posible echar raíces nuevamente? Experiencias en todo el mundo e inclusive en Uruguay demuestran que los suelos pueden ser no solo reforestados exitosamente, sino también convertidos en tierras para pasturas.

Los ciclos de la forestación son largos, por lo que es fácil olvidar que esos árboles que uno ve crecer en los bosques productivos en algún momento dejarán de estar allí. ¿Qué sucede en las áreas forestadas luego de la tan esperada cosecha? ¿Cuál es el futuro de esas tierras?

Existe el preconcepto de que tras la forestación el suelo necesita tiempo para recuperarse. Esto ha sido ampliamente desmentido por la vía de los hechos. En Nueva Zelanda, por ejemplo, uno de los países líderes en investigación forestal, se puede observar que existen áreas de Pinus radiata (la principal especie con la que trabaja su industria) en su tercer ciclo de producción no solo sin perder productividad sino aumentándola. Casi un siglo de historia. En Uruguay, de la misma forma, el manejo de los rebrotes y la replantación son comunes y se llevan a cabo en miles de hectáreas todos los años.

CAMINO RECORRIDO

Un informe de la FAO del año 2000 sobre la sostenibilidad y productividad en rotaciones sucesivas del sector forestal mostró otros ejemplos de replantación. Así, en Holanda se registró que bosques de segunda rotación crecen, generalmente, 30% más rápido que los de la primera rotación, mientras que en Dinamarca y Noruega la pícea europea de segundo ciclo mostró mayor crecimiento que la del primero.

En Nueva Zelanda existen campos que albergan una tercera plantación de una especie de pino sin que haya habido disminución de rendimiento ni de productividad.

Un estudio en Australia en la década de 1960 también dio mayores luces al respecto.

Ante un empobrecimiento de la productividad y calidad en la segunda rotación de Pinus radiata en la zona sur del país, una amplia investigación científica fue llevada a cabo para determinar las causas. “Para 1990 estaba claro que el proceso de cosecha y las prácticas de manejo que fallaban en conservar la materia orgánica y ocasionaron la afluencia de malezas eran los principales culpables”, explica Julian Evans en su informe para la FAO.1 Tras rectificar estos problemas, pinos de segunda y tercera rotación crecieron sustancialmente mejor que los del primer ciclo.

Queda claro, entonces, que el manejo de los residuos forestales es clave en la replantación o el rebrote. Para la conservación del suelo y la disminución de la erosión lo ideal es que estos queden en el lugar. Sin embargo, esto puede ocasionar complicaciones técnicas para el manejo del rodal, por lo que el uso de distintas maquinarias es requerido para tratar los residuos.2

EXPERIENCIA NEOZELANDESA

Pero las opciones de reúso no se limitan únicamente a la forestación: convertir un suelo forestal en uno de pasturas productivas es posible. Y Nueva Zelanda lo ha comprobado en una investigación que tomó 26 años. En 1973 se plantaron 4.000 hectáreas en la zona de Rorotua, distrito de South Waikato, con Pinus radiata. En 1999 estos fueron cosechados, y el ensayo Tikitere Agroforestry Trial –como se nombró al proyecto– comenzó a examinar la factibilidad de convertir tierras forestales en tierras de pastoreo con fines lecheros.

La clave para la reforestación, así como para la reconversión a pastoreo, es el manejo de residuos forestales: un buen proceso asegurará la calidad del suelo y una menor erosión.

Para llevar a cabo la investigación, se trabajó únicamente en un área de una hectárea que fue dividida en parcelas donde se ensayarían diferentes combinaciones de fertilizantes, correctores, herbicidas, etcétera. A una de estas parcelas, incluso, se la limpió de los tocones de pino para experimentar en un espacio totalmente libre de remanentes forestales.

Los resultados fueron contundentes: el establecimiento de pastura, específicamente de centeno y trébol blanco, en un área previamente forestal fue exitoso. El análisis continuó cuatro años después de la plantación inicial de las pasturas y no mostró mayores problemas con la conversión. Es más, las pruebas de fauna en suelo mostraron la recolonización por parte de gusanos de tierra, gusanos de hierba y gorgojos de la raíz del trébol.

En Rivera ya se han realizado conversiones de uso de suelo forestal a pastoreo: 300 hectáreas de Pinus taeda de entre 11 y 13 años fueron reemplazadas por pasturas.

Para asegurar el éxito de la reconversión de suelos, Martin F. Hawke, autor del informe del Tikitere Agroforestry Trial en 2004, indicó que “realizar pruebas de suelo es vital para determinar los requerimientos de fertilizante y cal luego de una cosecha de árboles”. En el caso específico del suelo en Rotorua, donde se llevó a cabo esta investigación, las pruebas determinaron que agregar cuatro toneladas de cal por hectárea elevó los niveles de pH del suelo a un rango adecuado para el crecimiento de pasturas. Adicionalmente, la aplicación de 40 kilos de fósforo por hectárea fue más que adecuada para mantener los niveles óptimos según el método de Olsen. El ratio por hectárea, concluye Hawke, debe ser determinado por análisis preliminares del suelo en cada caso.

En lo que sí hizo hincapié el investigador neozelandés fue en no perder de vista la aparición de mala hierba. “Luego de la cosecha, la germinación de mala hierba fue desenfrenada y su control fue imperativo durante las etapas iniciales de restablecer las pasturas. […] Este es un problema importante que requiere de un manejo cuidadoso”, escribió Hawke.

¿CON CEPAS O SIN CEPAS?

Una duda recurrente al pensar en la reconversión de ex áreas forestadas a tierras para la lechería o ganado vacuno es la presencia de los tocones. ¿Es necesario removerlos? La investigación apuntó que existen beneficios y desafíos en ambas opciones. “La ventaja de dejar los tocones en el suelo luego de la cosecha es que el sistema de raíces une la tierra y reduce la erosión. Probablemente es poco económico remover los tocones en zonas montañosas”. Al momento de la publicación (2004), Hawke calculaba que retirarlos, en Nueva Zelanda, tendría un costo de entre 1.000 y 2.000 dólares por hectárea.

“Nuestra percepción es que no hay un límite de tiempo para el uso de un suelo forestal, siempre que se utilicen prácticas de manejo de suelo sustentables”. Sebastián O’Brien, Timbertec

Por el contrario, la ventaja competitiva de retirar las cepas en topografía plana u ondulada es una mejor inserción de la pastura además de, obviamente, un incremento del área de pastoreo por el espacio que ocupaban los tocones. Adicionalmente, la expansión de mala hierba fue menor.

El Tikitere Agroforestry Trial demostró que el aprovechamiento del suelo para otros usos tras la forestación es más que posible. Luego de esta experiencia, decenas de miles de hectáreas, antes casa de pinos y eucaliptos, se convirtieron en tierras de pastoreo para ganado vacuno y lechero en distintas zonas de Nueva Zelanda como Waikato, Bay of Plenty, Southland y Canterbury.

JUGANDO DE LOCALES

Uruguay no es ajeno a la reconversión de suelos forestales con fines de pastoreo, pues aquí ya se han llevado a cabo experiencias de este tipo. La de Timbertec, empresa de gerenciamiento de activos forestales en Rivera es una de ellas. Se trató de 300 hectáreas donde se realizaron reconversiones de Pinus taeda a pasturas.

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03 octubre, 2017