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  • Sábado 27 de febrero de 2021

Vigilancia fitosanitaria forestal en camino

Está en proceso de elaboración un Sistema Nacional de Vigilancia Fitosanitaria Forestal que aunará los esfuerzos de los sectores público y privado y la academia. Su objetivo es velar por la salud de los bosques productivos del país, tener una visión más clara sobre cuál es la condición y distribución de las plagas forestales en el territorio nacional y establecer sistemas de alerta para su detección temprana.

Desde la creación de la Ley Forestal (1987) en adelante, en Uruguay existen en el sector diversos antecedentes de vigilancia fitosanitaria, término que refiere a la prevención, detección y control de plagas y enfermedades de las plantas. Lo que hace diferente al Sistema Nacional de Vigilancia Fitosanitaria (Sinaviff) que se está gestando es que reunirá en un mismo proceso de carácter nacional y de forma oficial a los actores del sector privado, el Estado y las instituciones de la academia y la investigación, allanando el camino para una coordinación mucho más efectiva.

El Sinaviff se gesta en el riñón del Comité Ejecutivo de Coordinación en materia de Plagas y Enfermedades que afectan a las plantaciones forestales (Cecope), donde se está elaborando el documento base del sistema, y que está integrado por la Dirección General Forestal (DGF) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del MGAP, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Sociedad de Productores Forestales (SPF).

El Cecope nació en 2001, y la creación de un sistema nacional como el Sinaviff “es un anhelo largamente perseguido”, según dijo a Forestal Jorge Martínez Haedo, coordinador de la Comisión de Sanidad Forestal de la SPF. “Dimos un gran paso al escribir el documento del Sinaviff, pero tenemos mucho más trabajo por delante para implementarlo. Con el Sinaviff no solo se empieza a esbozar la futura implementación de la vigilancia, sino que se comienza a escribir de forma coordinada; porque desde hace años existieron trabajos de implementación de sistemas de vigilancia específica y general, pero carecían de la coordinación necesaria. Ahora queremos hacerlo de forma conjunta: el Estado, las empresas y las instituciones de investigación”, añadió.

Una de las claves será el desarrollo de una plataforma informática que universalice el acceso a información sobre plagas en todo el país y haga su aporte a la comunicación de alertas.

Patricia Escudero, directora de la División de Manejo Forestal Sostenible de la DGF, señaló a Forestal que cada institución ha desarrollado acciones en pos de la vigilancia fitosanitaria forestal dentro de sus funciones y responsabilidades, pero que el Sinaviff permitirá aunar esfuerzos y coordinar las acciones en un ámbito como el Cecope. “Es tener la información y tener las herramientas para manejarla en forma oportuna, y que eso nos permita a nosotros desarrollar políticas a nivel nacional en pos de mantener la condición fitosanitaria nacional y velar por la conservación de los bosques”, comentó.

Un aspecto que vale la pena apuntar es que, si bien en una primera etapa los bosques nativos no estarán incluidos, sí se planea que estén comprendidos una vez que el sistema esté funcionando de forma aceitada. La premisa fue empezar por algo más “sencillo”, sentar las bases y afianzarlo, antes de pasar a esa meta de mayor complejidad.

SUS METAS, METODOLOGÍAS Y DESAFÍOS

La palabra clave en todo esto es la coordinación de lo que realizan los distintos actores del Cecope. Martínez Haedo mencionó, como ejemplo, los trabajos profesionales de alto nivel que desde hace años han realizado desde la DGF con el Inventario Foresta Nacional, o en el sector privado los estudios de vigilancia general (como un monitoreo fitosanitario del terreno) y específica (como trampas para atrapar a determinados insectos), que a través de una coordinación más aceitada se pueden realizar en conjunto, reduciendo los costos para todas las partes. A su vez, habló de que algunos de los puntos que se deberán definir acerca del Sinaviff serán cómo se ensambla su estructura presupuestal, qué plazos y objetivos manejarán, así como quiénes serán los responsables de ejecutar cada acción.

nivelacion criterios sanidad forestal
Mientras el Sinaviff se configura, ya se realizan jornadas de nivelación de criterios de sanidad forestal. (Fotografía: SPF)

Para saber cómo lidiar de forma conjunta con las plagas es imperativo conocerlas a fondo, cómo es su condición y distribución, y que esa información sea estandarizada a través del acuerdo de criterios comunes de levantamiento de información de campo. Sobre todo, tiene que ser de acceso a todos los actores de la cadena en una fuente única y que pueda ser utilizada a la hora de tomar decisiones. En la elaboración del documento se contemplará la creación de una plataforma informática que facilite el procesamiento de información y el recogimiento de datos en el campo.

“Hoy tenemos recursos tecnológicos que antes no existían. Con un software podemos implementar un sistema que, introduciéndole la información adecuada de los datos que se saquen del campo, te permita ver cuándo una plaga puede llegar a ser explosiva, darnos una alerta inmediata en cualquier punto del país, permitirnos saber en base a ciclos si una plaga es estacional, y en base a la combinación de esos ciclos con los pronósticos climatológicos ver cómo pueden llegar a comportarse esas plagas en un escenario X y anticiparnos a su explosión o regreso. Ese es un gran desafío: poder responder en tiempo y en forma a las amenazas regionales que se puedan presentar”, comentó Martínez Haedo.

Otro punto en el que el Sinaviff buscará ahondar será en la capacitación, para que el monitoreo de los campos se realice con la mayor eficiencia posible y con adecuación a las tecnologías actuales. Para Martínez Haedo es necesario invertir en recursos humanos, por – que una tarea ardua como la vigilancia de la salud de los bosques a nivel nacional tiene que llevar el menor tiempo posible, dado que las condiciones pueden ir cambiando en cuestión de días o semanas. “Necesita – mos gente monitoreando en el campo y no podemos depender de pocos. Tenemos que tener un correcto equilibrio entre calidad y cantidad, entre la cobertura del Uruguay y la precisión de los datos: no podemos tener poca gente con gran formación y precisión que demore dos meses”, indicó.

Por su parte, Escudero también señaló la relevancia para el sector forestal de mejorar su capacidad de res – puesta ante plagas, así como de mantener la productividad de los bosques, en una industria en la que los ciclos de las plantaciones tienen turnos de ocho, diez o más años y es necesario hacer una extensa planificación de la producción, el manejo y las rotaciones en comparación con otros cultivos. Esto hace que ante la aparición de una enfermedad fitosanitaria que pueda afectar a los cultivos, la respuesta debe ser “lo más inmediata posible”, y requiere “encontrar estrategias para su control a nivel nacional y que eso no afecte nuestra producción”.

En la última década, las plagas y enfermedades de los bosques han llegado en mayor número que en los últimos 50 años, lo que motiva la necesidad de una reacción implacable del sector.

La directora de la División de Manejo Forestal Sostenible también hizo mención al aspecto de los recursos humanos y la formación, y dijo que es necesario contar con investigadores que, más allá de la detección, puedan realizar el diagnóstico, reconozcan el tipo de amenaza del que se trata y ayuden a decidir cómo actuar para frenarla. “Podemos desarrollar un sistema de vigilancia muy bueno con diferentes trampeos para los monitoreos que ya hay actualmente, pero si no tenemos investigadores o técnicos que nos ayuden en el diagnóstico de esa especie que se está presentando en el país y que aporten su conocimiento para conocer el comportamiento de esa especie en general y cómo será en nuestro país, es imposible poder llevar adelante un trabajo de control y vigilancia”, explicó Escudero.

Más allá de todos estos desafíos que la formación del Sinaviff tiene por delante, Escudero indicó que existe el compromiso de cada una de las instituciones de entender su importancia y de darle prioridad a su creación. Esta situación de que estén alineados bajo el mismo objetivo brinda una señal muy poderosa en cuanto a la respuesta que dará el país a la situación futura de las plagas.

Martínez Haedo comentó que, en la última década, estas enfermedades han llegado en mayor número que en los últimos 50 años, por lo que la reacción del sector debe estar al mismo nivel de intensidad con el que están arribando a nuestros campos. Para el coordinador de la Comisión de Sanidad Forestal de la SPF, el paso que se está dando es ejemplar porque no en todos los países se unen de esta forma los organismos del Estado con los privados y las instituciones de investigación.

LOS PRIMEROS PASOS
Aprovechando la estructura del Cecope, desde la SPF junto al INIA ya se han organizado algunas jornadas de nivelación o unificación de criterios en el campo, que sirven como un paso para ver en la práctica una de las grandes ramas con las que contará el Sinaviff. Si bien no se realizaron dentro del marco del sistema que está en elaboración, sí participaron actores de sus instituciones. El pasado setiembre, por ejemplo, la SPF junto con la empresa ALTA SA realizó un monitoreo prospectivo en Rivera para el pino, y en Río Negro y Lavalleja para los cultivos de eucaliptos. Martínez Haedo indicó que las jornadas se seguirán realizando para ir viendo cómo funcionan estas acciones coordinadas y cómo se trabajan internamente. “Entendemos que no sirve conectarnos por Zoom desde el escritorio y mostrar una planilla; la única forma de hacerlo es yendo al monte, y en el propio sitio con el árbol adelante hacer una evaluación sanitaria con la participación de todos los actores involucrados”, apuntó.

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16 diciembre, 2020