• Martes 25 de junio de 2019

Meta compartida: la investigación forestal en Uruguay

(Gentileza: SPF)

Organismos públicos referentes y el sector privado se asocian para trabajar de manera coordinada en pos de un interés común: el desarrollo de la investigación forestal en Uruguay.

La idea de crear el Consorcio Forestal, integrado por el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Sociedad de Productores Forestales (SPF), se siembra en diciembre de 2017. Atendiendo al trabajo particular realizado por cada una de las instituciones en cuanto a la investigación forestal, autoridades de INIA, LATU y SPF entendieron pertinente e importante aunar esfuerzos, plantearse objetivos comunes y trabajar de manera conjunta en su concreción. Para Roberto Scoz, director del Programa Investigación en Producción Forestal en INIA e integrante de la Junta Directiva de Consorcio Forestal, “el consorcio es entendido como herramienta que potencia, por decirlo de alguna forma, las capacidades de las instituciones en conjunto, más allá de las capacidades individuales de cada una”.

El jueves 20 de diciembre de 2018, en la sede de la SPF, tuvo lugar el encuentro entre las autoridades de las tres instituciones que culminó con la firma que oficializó finalmente al consorcio.

Para quienes lo integran, esta iniciativa significa una oportunidad y una alianza orientada a la alineación de ideas, objetivos y acciones que respondan al desarrollo de la investigación en el área forestal de Uruguay. Gustavo Domínguez, gerente de Latitud para LATU e integrante de la directiva de Consorcio Forestal, afirma que “al agrupar a estos actores lo que se pretende es construir una plataforma de desarrollo conjunta que alinee las agendas de investigación de las instituciones con las de los privados para lograr los objetivos definidos en el consorcio”.

“¿Qué podemos hacer juntos que ninguno por separado puede hacer? Esto es lo que nos va a comprometer a operar”. Roberto Scoz, directivo de Consorcio Forestal por INIA

En cuanto a su estructura, el consorcio tiene una Junta Directiva integrada por dos representantes de cada institución. Asimismo, cada organismo designó dos representantes suplentes. La Junta Directiva ya tuvo su primera reunión, y el siguiente paso es nombrar a un presidente por dos años, para lo cual cada institución se encuentra trabajando a la interna con el objetivo de alcanzar una definición conjunta.

PUESTA EN FUNCIONAMIENTO, OBJETIVO PRIMARIO

Dado que el nacimiento del Consorcio Forestal es muy reciente, el principal objetivo para su primer año en este 2019 según Domínguez es “ponerlo en marcha. Para eso, precisamos la coordinación y la complementación de las capacidades técnicas de las instituciones y del sector privado”.

En cuanto al financiamiento, Pablo Balerio, integrante de la directiva de Consorcio Forestal por la SPF, señala: “Como organismo que se crea, tiene que trabajar con un presupuesto definido, que aportará cada integrante. Los directores somos los responsables de la ejecución de ese presupuesto que se acuerde y de no irnos de las líneas financieras establecidas”.

El Consorcio Forestal fue creado a iniciativa de sus tres integrantes, INIA, LATU y SPF, con el objetivo de mancomunar esfuerzos en la investigación forestal

Luego de elegir su presidente, el consorcio se propuso la meta de hacer una selección de las áreas en las que se van a focalizar las primeras acciones. Scoz señala que “en el texto general del consorcio se plantean cuatro o cinco áreas de trabajo: protección forestal, manejo forestal, mejoramiento genético, sostenibilidad y tecnología de la madera”. Algunas de las temáticas ya están siendo trabajadas en cada institución de manera particular, por lo que se cuenta con un bagaje importante de conocimiento que estará puesto al servicio del desarrollo de nuevas investigaciones y trabajos llevados adelante a través del consorcio. Además, se prevé también la creación de comisiones de trabajo específicas.

Tanto para la SPF, como para el INIA y el LATU, la articulación del trabajo conjunto es uno de los principales objetivos a lograr a mediano y largo plazo. Teniendo en cuenta la jerarquía de todas las instituciones y la competencia en el área de la investigación y el desarrollo, generar un trabajo que se diferencie y supere al realizado de manera individual es un gran desafío que entusiasma a todos los actores. Scoz se pregunta: “¿Qué podemos hacer juntos que ninguno por separado puede hacer? Esto es lo que nos va a comprometer a operar”.

SINERGIA Y CONTINUIDAD

Como todo nuevo proyecto que reúne a referentes de distintos sectores en un trabajo común, el incipiente Consorcio Forestal plantea desafíos. El esfuerzo mancomunado de la SPF, el INIA y el LATU supone la unión de profesionales de distintas áreas, órbitas e instituciones en proyectos destinados a la totalidad del sector forestal.

En principio, es innegable el valor de los recursos humanos y tecnológicos con los que cuenta el Consorcio Forestal. Sin embargo, su integración hace que sea de suma importancia el acortamiento de distancias entre las distintas instituciones, los diversos profesionales y, por supuesto, sus diferentes visiones. Asimismo, mediante este esfuerzo, es importante no perder el aporte específico de cada organismo que promete enriquecer y sumar para los productos finales de investigación.

Los objetivos a corto plazo del consorcio son elegir a su presidente y seleccionar las áreas de investigación en las que se van a focalizar las primeras acciones

Es de fundamental relevancia lograr una sinergia entre las instituciones y sus actores para hacer un uso eficiente y pertinente de los recursos que ofrece cada organismo. A su vez, es preciso atender las necesidades concretas que el sector reconoce como tal y poder responder de manera acorde brindando respuestas útiles y que signifiquen un aporte sustancial para el sector forestal.

Para Balerio, otro gran tema es la coordinación conjunta que favorezca a la continuidad del consorcio: “Aprender a coordinarnos. Ese es un desafío que, aunque parezca poca cosa no lo es, porque hay que disponer de espacios y horarios comunes, de tiempo para entenderse”. En las circunstancias actuales, la coordinación puede presentarse sobre temas de investigación en los que las instituciones ya estuvieran trabajando previamente, o sobre temáticas totalmente nuevas, lo que parece merecer un esfuerzo extra: “En las áreas que tenemos que desarrollar nueva investigación será más difícil, porque vamos a tener que redirigir recursos para estas investigaciones y ahí el organismo directivo no es ejecutivo sobre cada una de las partes individuales”, afirma Balerio.

“Aprender a coordinarnos es un desafío que aunque parezca poca cosa no lo es, porque hay que disponer de espacios y horarios comunes, de tiempo para entenderse”. Pablo Balerio, directivo de Consorcio Forestal por SPF

En este sentido, quienes integran el consorcio entienden que su continuidad en el tiempo es otro aspecto que está en juego y merece un esfuerzo extra. Así, trabajar de manera constante aprovechando al máximo el recurso que es el consorcio como tal, se vuelve fundamental con el fin de medir objetivos basados en datos concretos y relevantes. Scoz señala que “tenemos que buscar la continuidad para poder tener elementos para evaluar en qué podemos mejorar y en qué no; porque la herramienta no cambia, existe y es fija, entonces el desafío es cómo la aprovechamos”.

APORTE DE CADA INSTITUCIÓN

Cada uno de los tres actores involucrados brinda, desde su lugar, un aporte sustancial y singular. En cuanto a esto, Scoz dice que “hay que aprovechar la herramienta para conocerse y reconocerse, para, desde ahí, darle visibilidad al consorcio”. En este sentido, la SPF significa un aporte directo del sector forestal. Para Scoz, “la SPF aporta pertinencia, realidad productiva; prácticamente el 99% del área forestal está ahí representada”. Más allá de ser el medio directo para la llegada al productor forestal, Balerio destaca que la SPF también genera un aporte en cuanto a conocimiento y recursos humanos: “En la SPF hay formalmente un organismo de investigación con gente de cada una de las empresas con un coordinador que ha desarrollado bastantes líneas de investigación, sobre todo en plagas y en introducción de enemigos naturales”. Su pertinencia y autoridad en temas forestales es especialmente valorada por los demás actores.

“Hasta ahora, nuestro aporte desde LATU era puntual, a lo que cada empresa podía demandar. Formar un consorcio pone muchos intereses en común y hace que el trabajo sea hacia el sector en su conjunto”. Gustavo Domínguez, directivo de Consorcio Forestal por LATU

La contribución del INIA está más ligada al I+D y está estrechamente relacionada con el aporte del LATU. Si bien ambos organismos públicos brindan tecnología, ciencia y desarrollo, para Scoz, “INIA aporta más en la fase primaria de la producción forestal y el LATU en la fase industrial y productiva. En eso nos complementamos y aportamos en el cómo de la evaluación y el llevado a cabo de proyectos”.

El LATU, por su parte, también participará del consorcio a través de su Fundación Latitud, que Domínguez explica “está orientada a la planificación y ejecución de proyectos de investigación, desarrollo e innovación, y tiene entre sus cometidos brindar al sector productivo soluciones innovadoras y de valor”. Además, el LATU cuenta con plantas piloto para el desarrollo de procesos y productos y laboratorios al servicio del sector productivo. Estos recursos deberán ser coordinados para su uso en los distintos proyectos del consorcio.

Para el LATU, ser parte del Consorcio Forestal representa una oportunidad de aportar directamente sobre la totalidad del sector forestal: “Hasta ahora nuestro aporte era puntual, a lo que cada empresa podía demandar. Formar un consorcio, de alguna manera, pone muchos intereses en común y hace que el trabajo sea hacia el sector en su conjunto y no hacia empresas puntuales”.

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