• Viernes 20 de octubre de 2017

Más vale especie conocida que otra por conocer

Por Jimena Paseyro

A esta conclusión es posible llegar luego de dialogar con algunas de las principales empresas forestales de Uruguay sobre los motivos detrás de la elección de las especies que plantan. Actualmente, los suelos destinados a la forestación en Uruguay se dividen casi en su totalidad en una proporción de 70% de eucalipto y 30% de pino. Si bien se están realizando ensayos con nuevas especies, ninguna ha logrado convencer aún a los productores de migrar su plantación principal. La experiencia adquirida, el conocimiento de los desafíos que representa cada especie y las demandas del mercado son los principales motivos para seguir apostando por las especies ya conocidas.

Según datos aportados por la Sociedad de Productores Forestales (SPF), el 80% de las especies plantadas en suelos de prioridad forestal en la zona Litoral Oeste (Paysandú, Río Negro y Soriano) corresponden a eucaliptos (E. grandis, E.dunnii y E. globulus); en el Norte (Rivera y Tacuarembó) hay un 65% de pinos y un 35% de eucaliptos; en el Sureste (Rocha, Maldonado, Florida y Lavalleja) la especie principal es el Eucalyptus globulus, y en la zona Centro-Este (Durazno, Cerro Largo y Treinta y Tres) se registran todas las especies con predominio del Eucalyptus grandis.

La tendencia se mantiene y no se vislumbran grandes cambios en cuanto a la elección de las especies plantadas con destino industrial. La actividad forestal en Uruguay alcanza 1,1 millones de hectáreas plantadas, de las cuales un 30% corresponde al género pino y un 70% a eucalipto, según indica la publicación Agenda Forestal 2013.

Weyerhaeuser es una de las empresas que planta ambas especies en la zona Norte del país. “De pinos, mayormente el Pinus taeda; de eucaliptos, diferentes clones de Eucalyptus grandis (producidos en nuestro vivero) y también algunos híbridos. Las especies elegidas se adaptan muy bien a las condiciones de suelo y clima de Uruguay, pero lo que finalmente importa es que tienen una muy buena demanda en los mercados local e internacional. Creemos que reúnen excelentes condiciones en cuanto a rendimiento y posibilidades de mercado, no pensamos que actualmente exista la posibilidad de aventurarse a introducir otra especie con escala industrial”, explicó a Forestal el Timberlands Manager de la empresa, Pablo Pachiarotti. La plantación y fertilización se realiza de forma manual, y la finalidad es obtener madera debobinable de alta calidad, lo cual implica que se deban realizar podas anuales para cosechar madera libre de nudos.

Cuando en 1997 comenzó a operar en Uruguay, Weyerhaeuser se enfocó casi exclusivamente en la plantación de pino, llegando a implantar casi un 100% con dicha especie. Al poco tiempo, identificó la oportunidad de plantar eucalipto, “que presentaba un mejor rendimiento en volumen por hectárea. Pensamos que era una buena alternativa a futuro para la sustitución de las maderas tropicales (amenazadas por la corta indiscriminada). A partir del año 2001 se comenzó a incrementar progresivamente el porcentaje de eucalipto, y al día de hoy logramos un 50% del patrimonio”, indicó Pachiarotti.

La actividad forestal en Uruguay alcanza 1,1 millones de hectáreas plantadas, de las cuales un 30% corresponde al género pino y un 70% a eucalipto.

También Cofusa optó por Eucalyptus grandis y actualmente el 100% de su plantación es de esta especie. “Permite un doble propósito, porque si bien nuestro objetivo principal es producir para el sector de la madera sólida, esta especie es adecuada para la producción de celulosa, sector al que destinamos el 50% del volumen. A su vez, tiene un buen crecimiento y rendimiento en la zona de Rivera y Tacuarembó, donde tenemos el 90% y el 10% de nuestra plantación respectivamente”, dijo a Forestal el director de Cofusa-Urufor, Javier Otegui. El E. grandis representa la posibilidad de competir en mercado internacionales con ciertas especies tropicales con problemas de sustentabilidad que se usan para la fabricación de muebles, puertas, ventanas y molduras.

Sobre la posibilidad de introducir o migrar a otra especie, Otegui afirma: “Lleva muchos años aprender y demostrar que una especie es válida en una zona de un país determinado. Uno tiene que tener la certeza de que la especie crece bien, que es resistente a ataques de enfermedades y a condiciones climáticas. El grandis se introdujo hace unos 70 años y recién en los últimos 15 encontramos su validez para determinados usos. Nuestro ciclo de plantación es mayor a 20 años, son procesos largos. Aunque hemos hecho varios test de plantaciones a escala menor de distintas especies y los estamos evaluando, probablemente sean nuestros hijos o nietos quienes saquen conclusiones  de estas pruebas y de la rentabilidad. Por ahora ninguna de las pruebas que hicimos es tan auspiciosa como las distintas variedades de eucaliptos o de pinos”.

Otra de las empresas que destina su producción a la celulosa es Grupo Forestal, que opera principalmente en el Sureste del país. Allí plantan casi exclusivamente Eucalyptus globulus, ya que la calidad de su fibra lo hace idóneo para el papel de impresión. “El globulus llegó a Uruguay en el siglo XIX y se adaptó al Sureste del país por tener un clima marítimo similar al de Australia, de donde proviene. Nuestra decisión de seguir con esta especie radica fundamentalmente en el interés de continuar exportando. Aproximadamente el 60% de nuestro volumen lo mandamos a la península ibérica y el resto lo vendemos a las fábricas de Uruguay. España y Portugal compran nuestro producto porque ellos también plantan globulus, conocen sus características papeleras y lo prefieren sobre otras especies. Estoy seguro de que hay otras especies que crecen mejor que esta en Uruguay, pero si no exportamos también estoy seguro de que el valor que lograríamos por nuestra madera en el mercado local sería menor”, reveló a Forestal el gerente general de la comercializadora Grupo Forestal, Alberto Rodríguez.

Esta decisión de Grupo Forestal se sostuvo a pesar de enfrentar el reto de combatir un hongo que llevó a algunos productores a migrar de especie. Rodríguez recuerda que en 2007 “se detectó un hongo nuevo llamado Mycosphaerella nubilosa, que ataca de forma muy intensa lashojas juveniles del Eucalyptus globulus. Produce una defoliación de las hojas juveniles del árbol, afectando su crecimiento. Buscamos formas de combatirlo y nos preocupamos mucho. Algunas empresas optaron por cambiar de especie, pero entendemos que no es el camino más apropiado para el Este del país, donde estamos ubicados lejos de las fábricas del Litoral. Nosotros manejamos tres soluciones: 1) plantar clones de globulus que cambian a hoja adulta más rápido y el hongo no llegara a atacar; 2) aplicar funguicidas para minimizar el daño y poder convivir con el hongo; 3) plantar una nueva especie llamada Eucalyptus smithii, que no es atacada por el hongo.Hay información que indica que smithii tiene las mismas o mejores características papeleras que globulus. Consultamos hace varios años con  nuestros clientes japoneses y últimamente con los europeos y locales, y todos lo consideran de la misma calidad que el globulus. Entonces nos decidimos a plantarlo a mayor escala. Pero hay que saber que ninguna especie es perfecta”, apunta Rodríguez.

El E. grandis representa la posibilidad de competir en mercados internacionales con ciertas especies tropicales con problemas de sustentabilidad que se usan para la fabricación de muebles, puertas, ventanas y molduras.

UPM Forestal Oriental optó hasta el momento por plantar principalmente Eucalyptus grandis y dunnii, y un porcentaje menor con Eucalyptus benthamii. Además de especies puras también plantan híbridos interespecíficos y en el futuro se prevé que estos ocuparán una proporción cada  vez más importante en el mix de plantación. La forma en que se establecen las  plantaciones se caracteriza por el tipo de plantas que utilizan, que son materiales genéticos mejorados localmente y propagados por estaca, y por el uso de prácticas silviculturales intensivas.

“La elección de las especies o híbridos se basa en dos criterios principales: la capacidad de adaptación y productividad; y la calidad de la madera que presentan para la producción de celulosa y papel. El principal desafío es sostener tasas de mejora genética tan importantes como las obtenidas hasta la fecha. Para ello es necesario mantener e intensificar el esfuerzo sistemático que venimos realizando en materia de mejoramiento genético e ir incorporando nuevas tecnologías que nos permitan mejorar las ganancias o acortar los plazos para desarrollar nuevos materiales. La empresa ha logrado, desde 1990 y a través del programa de mejoramiento genético, casi duplicar los rendimientos de celulosa por hectárea comparando las primeras plantaciones con las mejores plantaciones que estamos instalando actualmente”, dijo a Forestal el jefe de Investigación y Desarrollo de UPM Forestal Oriental, Carmelo Centurión.

Un claro ejemplo de una empresa que apuesta por aprovechar el know-how y el conocimiento del mercado adquirido a lo largo de los años es Fymnsa. Desde el inicio de su actividad forestal eligió el pino como especie y hoy representa más del 90% de su plantación ubicada en el Norte del país. La mayoría son Pinus taeda y el resto es Pinus elliottii. “Optamos por el pino porque era lo único que había en ese momento. Cuando empezó la empresa, el eucalipto no existía como género comercial en el mundo. Su gran desarrollo se dio con el boom de las computadoras personales y las impresoras a partir de 1980. Nosotros hicimos algunas pruebas pero decidimos seguir con pino porque es una especie que sabemos manejar,  industrializar y vender. Exportamos principalmente a Estados Unidos, Canadá, México y Guatemala. Su destino es 100% industrializable; de los productos del aserradero una parte es chipeado y va a biomasa para la generación de la energía eléctrica, y la corteza va para compost”, aseguró a Forestal el director de Fymnsa, Pablo Balerio. El pino presenta la ventaja de ser un género “fácil de plantar, más sencillo que el eucalipto. Nuestras semillas vienen de Sudáfrica, porque son árboles ya adaptados al hemisferio sur”, apunta.

Balerio sostiene que el eucalipto y el pino son géneros con buen rendimiento en Uruguay, “y cada uno con  sus particularidades tiene un potencial muy grande. El eucalipto se transporta muy bien y se industrializa un poco peor, y el pino se transporta muy mal –se mancha prácticamente en forma inmediata– pero es una madera muy fácil de industrializar”.

LA ESPECIE Y SU RENTABILIDAD
En enero de 2015, Bosques del Uruguay II emitió certificados de participación por US$ 70 millones, convirtiéndose en la segunda emisión de una empresa privada de acciones o certificados de participación más grande de la historia del Uruguay. Se trata del segundo fideicomiso impulsado por AF, empresa uruguaya líder en administración de activos forestales. El capital será invertido en la compra de 14.000 hectáreas de tierras y el desarrollo en forma sustentable de plantaciones de eucalipto en Uruguay, con el fin de comercializar unos 3,6 millones de metros cúbicos de madera para aserrío, pulpa y energía. Fuentes del sector indicaron a Forestal que la decisión de optar por una especie sobre otra a la hora de realizar este tipo de inversiones tiene que ver fundamentalmente con asumir el menor riesgo y una rentabilidad adecuada. La tendencia actual se fundamenta en la demanda del mercado, por lo que la mayoría de los bosques en los que se invierte son plantaciones de eucaliptos y pinos. Aunque también hay algunos que en menor medida invierten en plantaciones de teca, en  las que las rotaciones son más largas para aserraderos. La forestación es una inversión de largo plazo que apunta a diversificar un activo que no está correlacionado con el mercado de acciones y bonos. Si bien en Uruguay ya existían fondos de pensión nacionales que habían invertido en plantaciones forestales, como fue el caso de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias, la Caja de Profesionales Universitarios y la Caja de Jubilaciones y Pensiones Notariales, en los últimos años fondos de pensión extranjeros llegaron al país dispuestos a invertir en el mediano y largo plazo en el sector.

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01 abril, 2015