• Miércoles 20 de noviembre de 2019

La lluvia que no afectó

Por Mauricio Erramuspe

La erosión no es un problema en las áreas forestales y las lluvias torrenciales de abril ocurrieron en un momento que no es de siembra. Estas dos características mitigaron los efectos en la producción forestal de los temporales que afectaron al país, según el doctor en Manejo de Suelos y docente de la materia en la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, Fernando García Préchac, a quien Forestal entrevistó por este tema.

–¿Cuál es la evaluación técnica de eventos como las lluvias torrenciales del mes de abril, pensando en los suelos dedicados a la producción forestal?

–En primer lugar, las plantaciones forestales no suelen hacerse en posiciones de partes bajas de los terrenos, en áreas inundables. En realidad, hay una norma establecida en el primer gobierno del Frente Amplio que prohibió forestar las zonas inundables, húmedas, bajas, lo que serían las unidades de Índice Coneat que comienzan con “3”. Antes de que rigiera esa prohibición, se plantaron algunos pinos en el Norte en zonas inundables; pero el género Eucalyptus nunca se plantó en esas posiciones, porque en las partes bajas de los terrenos se dan más las heladas y los eucaliptos no las resisten.

Es decir que mayoritariamente toda la forestación artificial, la hecha por el hombre, no abarcó las zonas inundables. Ese es un primer gran asunto a tener en cuenta.

–¿Y respecto a los terrenos donde sí se plantó?

–Los terrenos forestados están en zonas de ladera o lomas, con pendiente, que cuando llueve mucho tienen el riesgo de erosión, no de inundación. Afortunadamente, si la vegetación está instalada, si es un monte establecido, es protector de la erosión. El suelo está cubierto por la parte aérea de la vegetación y abajo por el mantillo que dejan las hojas.

“Un monte establecido es protector de la erosión. El suelo está cubierto por la parte aérea de la vegetación y el mantillo que dejan las hojas”

Lo único que puede ser un riesgo menor son los surcos en la dirección de la pendiente que se hayan hecho para la plantación. Las plantaciones forestales en el país han evolucionado, y no se prepara con laboreo toda la superficie, sino que se laborea casi que exclusivamente el tercio de la superficie que corresponde al área que ocupan las filas. Las entrefilas siempre quedan sin tocar, o se manejan con herbicidas.

Es decir que para que se den riesgos de erosión tienen que ser plantaciones recientes con árboles chiquitos y teniendo en cuenta qué dirección de laboreo se siguió. Si más o menos se respetó el no ir a favor de las pendientes, hay una defensa. En general, en las plantaciones forestales no se conocen problemas serios de erosión.

Otro problema hipotético, que nos formulamos alguna vez, fue en las cosechas, cuando se cortan los árboles. Pero se deja toda la rama y la hojarasca desparramada en el sitio y eso protege al suelo. De manera que no preveo que un evento como el que ocurrió haya generado otros problemas que el detener o enlentecer las operaciones. Si se estaba cosechando, hay que parar porque el terreno puede perder sustentación para las máquinas, problemas en los caminos internos, en cómo funcionan los desagües y las cunetas. La parte operativa y logística es la que sufre. Normalmente se retardan operaciones y se enlentece.

–¿Pudo afectar plantaciones?

–Normalmente las plantaciones se hacen en primavera. Por lo tanto no debería haber afectado plantaciones o replantaciones. Lo que ocurre cada vez más es que se está replantando lo que se cortó, no se está abriendo nueva área forestal. Ahí está toda la defensa de la hojarasca, las ramas, todo lo que por una parte protege al suelo y además es la principal devolución de nutrientes que extrajeron los árboles del suelo. La enorme mayoría de los nutrientes se devuelven al dejar las hojas, la corteza y todo lo que es fino en el terreno. Eso está bien evaluado. Lo que más se exporta son cationes como calcio, magnesio, potasio que por las cantidades y lo que pasa en las replantaciones no se ve que sea un problema.

“No preveo que un evento como el que ocurrió haya generado otros problemas que el detener o enlentecer las operaciones”

–Es decir que la práctica que es correcta desde el punto de vista ambiental de dejar el excedente en el terreno para que aporte nutrientes, también termina reteniendo el suelo ante eventos climáticos como estos de abril.

–Como profesor de Conservación del Suelo, te diría que es al revés. La principal razón es dejar el suelo cubierto para que una lluvia no se lo lleve porque ahí se termina todo los demás. Si no ocurre que todo permanece en el sitio, todo el cuento de nutrientes es nada. Si el suelo no se pierde por erosión, ahí opera la devolución de nutrientes, etcétera. Lamentablemente, a nivel mundial, en los discursos de las ONG, nunca hacen énfasis en la erosión. Nunca hacen énfasis en los suelos. Si tú mirás las tres principales recomendaciones que salieron de la Cumbre de la Tierra de la ONU en Río de Janeiro en el año 1992, el suelo nunca es centro de nada. Y, sin embargo, es el centro de todo.

Pertenezco a un grupo asesor de la Alianza Mundial por los Suelos, de la FAO, que se estableció en 2012. Muchos países decidieron aliarse para poner esto de manifiesto. Biodiversidad, desertificación, cambio climático, etcétera, etcétera, pero suelos y su conservación, no. Sin suelos, sin conservación de suelos, es imposible cambiar nada positivamente respecto al cambio climático. Por fin esta organización y su primer reporte sobre el Estado de los Suelos del Mundo, que salió a finales de 2015, pone en evidencia la pavadita de que en un metro promedio de suelo en el mundo hay tres veces más carbono que en toda la vegetación sobre el planeta. Se alerta por la deforestación… ¿y los suelos qué? Si perdés suelo se te va muchísimo más carbono que si deforestás.

–Además se pierde la posibilidad de volver a generar el carbono en la producción vegetal.

–Claro, perdés la capacidad productiva en términos de crecimiento vegetal, de producción de biomasa, que te permite recuperar ese carbono.

Esto es lo mismo. Macanudo lo de los nutrientes, pero si el suelo no se queda en su sitio, los nutrientes se van. En la cosecha forestal, los nutrientes que se van con la madera son calcio, magnesio y algo de potasio, que son súper abundantes en el suelo. La enorme mayoría de los nutrientes que hay que conservar están en la biomasa que queda, que es la parte más activa de los árboles, la corteza, las hojas. La razón número uno de mantener todo cubierto y no mover eso es conservar el suelo y devolverle una importante cantidad de nutrientes, en particular todo el nitrógeno y el fósforo.

–¿Por qué entonces el discurso de las ONG tiene esa carencia técnica que usted está señalando?

–Muchas son movidas por discursos antiglobalización y trasnacionales con sus tecnologías asociadas como los transgénicos, los herbicidas.

El día que Uruguay tiene un problema de contaminación en el país que es harto evidente que son nutrientes que vienen con la erosión de los suelos y el escurrimiento, como es el fósforo, que causa los problemas en la cuenca del río Santa Lucía, de lo último que se habla es de la erosión. Por más que los informes técnicos más pesados lo señalan. Entonces en el mensaje se sugiere que debe ser la intensificación agrícola que es igual a decir soja transgénica y glifosato. Eso es lo último que ocurre en la cuenca del Santa Lucía, donde está la enorme y distinguida minoría de la agricultura que se hace en el país en ese estilo. Sí está la chacarería. Se desvirtúa la realidad de una manera enfermiza y lo que veo es que no hay capacidad crítica en quienes informan, sobre todo la prensa, para ir realmente a las causas. No es que se sepan todas, pero la buena mayoría se sabe.

“Lamentablemente los discursos de las ONG nunca hacen énfasis en la erosión, en los suelos y, sin embargo, es el centro de todo”.

Si uno mira las medidas que toma el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente junto al de Agricultura, Ganadería y Pesca para la cuenca del Santa Lucía, ninguna tiene que ver con la soja directamente como principal problema, porque no lo es. El problema central es la concentración de la actividad lechera, industrial, la habitación humana, la falta de saneamiento en la cuenca que está superpoblada.

En concreto, la forestación hoy es el último sistema productivo por el cual preocuparse [respecto a la erosión o el aporte de nutrientes a ríos y arroyos]. El único problema que causa la forestación en las cuencas donde predomina es la falta de escurrimiento superficial en un evento de sequía, por el alto consumo de agua que hacen los árboles. Primero chupan ellos y el resto va para el ecosistema. Ahora, si está lloviendo, normalmente alcanza. En eventos de exceso de agua, cuencas ampliamente forestadas lo que hacen es reducir el escurrimiento, generan mucha más infiltración, y en épocas de activo crecimiento mucha transpiración por las plantas y, por lo tanto, secado.

Tanto en la contaminación como en la erosión de los suelos, “la forestación hoy es el último sistema productivo por el cual preocuparse”.

–Entonces la principal afectación se debe dar en la operativa de las industrias forestales.

–Hay que ver cuánto enlenteció los procesos, la caminería interna debe haber frenado muchísimo. Pero en el terreno plantado no creo que hubiera grandes problemas ni de crecimiento vegetal ni de otro tipo.

–Me llamó la atención que usted haya dicho que “la forestación hoy es el último sistema productivo por el cual preocuparse” tanto para la contaminación como para la erosión de los suelos. El discurso en general es otro y se la indica como una actividad riesgosa para el medioambiente.

–Parece que el hecho de que toda la cadena haya llegado a empatar casi en generación de PIB (Producto Interno Bruto) a la de la carne, pasa desapercibido. Todo lo que ha pasado con la forestación y su industrialización en el país es una verdadera política de Estado. Empezó con una ley votada por unanimidad en el Parlamento allá por 1988 y todos los partidos políticos que han pasado por el poder en todo este período han mantenido el rumbo de la política al extremo del conflicto que tuvimos con Argentina para mantenerla. Los resultados están a la vista. Todos sabemos que si no hubiera sido por UPM, el PBI ya hubiera mostrado la caída que ahora se está viendo.

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01 agosto, 2016