• Jueves 22 de octubre de 2020

Investigación forestal: consorcio deja sus primeras huellas

Nació hace algo más de un año y llegó para fomentar y alinear la investigación en desarrollo forestal en el país. Con planes concretos en marcha y proyectos vivos para 2020, el Consorcio para la Investigación, Desarrollo y la Innovación Forestal del Uruguay ya puede mirar con orgullo su huella en el sector.

El Consorcio para la Investigación, Desarrollo y la Innovación Forestal del Uruguay (Consorcio I+D+i Forestal) nuclea al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay con su Fundación Latitud (LATU/Latitud), y la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay (SPF) en una alianza público-privada que busca alinear agendas, coordinar y promover la investigación, desarrollo e innovación en el sector forestal.

Su Consejo Directivo está formado por dos integrantes de cada organización: Diego Carrau (presidente) y Pablo Balerio por la SPF; Roberto Scoz y Gustavo Brito por el INIA, y Gustavo Domínguez y Daniel Volpe por el LATU. El acuerdo para su formación se firmó a finales de 2018 en las oficinas de la SPF, y durante el primer semestre de 2019 se trabajó en la infraestructura del consorcio y en cómo se llevaría adelante, poniéndose en marcha de forma efectiva desde julio de ese año. En ese mes también ingresó a ocupar la secretaría técnica la ingeniera agrónoma y máster en Ordenamiento Territorial y Gestión Ambiental, Inés Bocage.

Según muestra el sitio del consorcio, su misión es: “Promover, alinear y priorizar la I+D+i, potenciando la productividad, la competitividad y el desarrollo sostenible del sector forestal del Uruguay”. Y establecieron como su visión la de “ser una organización de referencia en la gestión de I+D+i, desarrollando capacidades e impulsando vínculos estratégicos con otras organizaciones nacionales e internacionales para apoyar al sector forestal en resolver sus futuros desafíos”.

El consorcio permite “alinear y usar mejor los recursos, para lo que hay que investigar: ver quién lo hace, cómo lo hace y todo en conjunto; se optimizan los recursos porque se tienen objetivos y metas claras”. Inés Bocage, secretaria técnica del consorcio forestal

El consorcio tiene cinco áreas de trabajo definidas. La Protección forestal con énfasis en sanidad pretende generar herramientas para un sistema de protección fitosanitaria forestal y programas de investigación y capacitación en el manejo integrado de plagas y enfermedades. El área de Manejo forestal busca generar conocimiento actualizado en prácticas silviculturales para optimizar la producción forestal sostenible. Sostenibilidad tiene como objetivo consolidar, generar y comunicar conocimiento en temas relacionados a la sostenibilidad forestal. Y las otras dos áreas son Mejoramiento genético y Tecnología de la madera.

Bocage explicó a Forestal que cada área trabaja a través de un Comité Técnico Asesor (CTA) que integran los técnicos más idóneos en cada temática de las tres organizaciones. Los tres primeros CTA (Protección forestal, Manejo forestal y Sostenibilidad) comenzaron a trabajar desde 2019, mientras que los de Mejoramiento genético y Tecnología de la madera también están formados y llevan adelante su tarea, pero no han sido “bautizados” de forma oficial, ya que se decidió trabajar de forma escalonada en el comienzo, y lo hicieron arropados bajo la estructura de los otros tres.

¿QUÉ LO HACE RELEVANTE?

La fuerza del consorcio forestal radica en su capacidad de alinear objetivos de diversos actores del sector, que provienen de las esferas pública y privada, con un fin común: la investigación aplicada a la evolución de la industria forestal. “Es espectacular, porque permite unificar el criterio de cuáles son las cosas importantes que se necesita hacer, entonces pone a todos los actores importantes en la misma mesa”, comentó Bocage.

A su vez, la secretaria técnica del consorcio dijo que lo que se evita es que en un intercambio entre los actores se abran 80 frentes distintos de propuestas de investigación que no conduzcan, en la práctica, a ninguna parte. Esta estructura permite “alinear y usar mejor los recursos, para lo que hay que investigar: ver quién lo hace, cómo lo hace y todo en conjunto; se optimizan los recursos porque se tienen objetivos y metas claras”.

A lo largo de 2019, miembros del consorcio forestal fueron parte de eventos en los que difundieron sus actividades, como fue el caso de la Jornada Desta – cados del INIA y el evento de fin de año de la propia organización. En este último, se contó con la presencia de autoridades de las tres entidades que forman parte del consorcio y se mostró a los presentes cómo habían avanzado en las líneas de trabajo estipuladas.

Según explicó Bocage, cada Comité Técnico Ase – sor (CTA) tiene su propósito claramente demarcado, así como su ruta de trabajo establecida.

El CTA de Protección forestal avanzó durante este tiempo en elaborar una hoja de ruta para apoyar al Comité Ejecutivo de Coordinación de Plagas y Enfermedades Forestales (Cecope) en temas rela – cionados al monitoreo, la detección temprana y el control biológico; además de definir sus líneas de investigación básica necesaria y desarrollar estrategias de capacitación. Bocage dijo que “la intención del consorcio es apoyar al Cecope en los objetivos que se plantea para que los logren lo más rápido y de la mejor manera posible”. También, agregó que “todos estamos interesados en que se avance en el monito – reo y la vigilancia, en que se digitalicen los datos, que estos estén disponibles en tiempo real, y que desde el campo puedan mandarlos a una plataforma central donde distinta gente pueda acceder y ver cómo están as cosas, pero todo esto necesita mucho esfuerzo de coordinación y recursos”.

Por el lado del CTA de Manejo forestal, Bocage indicó que se enfocaron en analizar el desarrollo de la introducción del Eucalyptus smithii al Uruguay, así como en ahondar en la investigación en prácticas de manejo y herramientas de apoyo a la gestión. Sobre esta especie de eucalipto, que ingresó en los últimos años al país, Bocage dijo que “ha mostrado resultados muy positivos de crecimiento para los productores, y requiere de atención para seguir investigando todos los aspectos con relación a su comportamiento”. Añadió que se busca conocer mejor sus requisitos, resolver aspectos como cuál es el tipo ideal de suelo para el smithii, qué relación tiene con los suelos y con el clima, a qué zona del país conviene más llevarlo, qué tipo de laboreo necesita, entre otras cuestiones importantes relacionadas a la sanidad.

En tercer lugar, el CTA de Sostenibilidad hizo sus avances sobre dos líneas: la modelización hidrológica y el monitoreo ambiental. Sobre la modelización hidrológica, Bocage dijo que se trabajó en una gran mesa ampliada de la que participaron actores como la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), la Universidad Tecnológica (UTEC), el Centro Tecnológico del Agua (Ctagua) y las Facultades de Agronomía y de Ingeniería de la UdelaR. Se generó un Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) que permitió el trabajo asociado del INIA con la Universidad de Sídney, y con el International Research Institute de la Universidad de Columbia, donde se desempeña el investigador uruguayo Walter Baethgen. Se trabaja en integrar al proyecto la investigación existente en modelización hidrológica del sector forestal, ya que tiene aproximadamente 20 años de datos de calidad y mucha experiencia, lo que permite desarrollar mejores modelos.

EL FUTURO DEL CONSORCIO

Con tres de los comités técnicos asesores en marcha, y con los dos restantes sobre ruedas y bien encaminados a sumarse a la estructura formal del consorcio, el 2020 promete ser un año de establecimiento de un camino, pero también de mirar hacia adelante.

Para el año que corre, “se espera que cada CTA logre sus objetivos”, comentó Bocage, aunque también reconoció que “siguen apareciendo nuevos objetivos y líneas de trabajo en cada uno de ellos”. Además, reafirmó que el monitoreo y la vigilancia, así como la biodiversidad, son solo algunos de los aspectos sobre los que más interés tienen en pisar el acelerador para lo que resta del año.

Hay cinco áreas de trabajo definidas: Protección forestal con énfasis en sanidad, Manejo forestal, Sostenibilidad, Mejoramiento genético y Tecnología de la madera.

La secretaria técnica también destacó otras metas puntuales sobre las que se está trabajando. “Se está generando una política de gestión de la información y conocimiento; se busca crear una personería jurídica propia del consorcio forestal; se buscan líneas de financiamiento y generar vínculos con la red de investigadores de otras organizaciones que puedan aportar a lograr con éxito implementar las mejores ideas”, añadió.

Con todo esto en carpeta, el consorcio para la Investigación, Desarrollo y la Innovación Forestal del Uruguay se muestra como una opción que puede cambiarle la cara al sector, a corto y largo plazo; y dejar una marca a seguir por parte de otras industrias nacionales.

Descargar versión PDF
10 junio, 2020