• Domingo 05 de diciembre de 2021

Queda madera por cortar

De acá a 2050, Uruguay tendrá más pino disponible del que actualmente tiene capacidad de procesar. Entonces, ¿hay una oportunidad en la transformación mecánica de esta madera? ¿Cambiaron las condiciones para hacer negocios en ese sentido?

Sobre el segundo semestre de 2022, Uruguay tendrá tres plantas de celulosa en funcionamiento. Entre ellas se estima un consumo de 17 millones de toneladas de madera, lo que resultaría en 4,7 millones de toneladas de pulpa de eucaliptos. Los números pueden parecer impresionantes, y lo son, pero según un informe elaborado por Uruguay XXI, el país aún tiene madera para cortar. Entonces, ¿qué pasa con la producción de acá a 30 años?

Según el documento titulado “Sector forestal en Uruguay”, para poder determinar los volúmenes de madera de eucalipto y pino disponibles a futuro, con miras al año 2050, hay que tomar en cuenta una serie de aspectos: la duración de los ciclos forestales en Uruguay, los datos disponibles en la actualidad y las posibles líneas de desarrollo del sector en el país. La duración puede, a grandes rasgos, ir de 10 a 20 años dependiendo del objetivo productivo (pulpa o aserrío). Por otro lado, la proyección también necesita asumir un incremento promedio anual para cada especie de eucalipto y pino.

En conversación con Forestal, el gerente del área de promoción de inversiones y post inversiones de Uruguay XXI, Alejandro Ferrari, explicó que: “Con la ley forestal [Nº 15.339] se generaron activos muy importantes, los cuales han resultado en un desarrollo no solo en la fase primaria, sino a nivel industrial. En la cadena de la celulosa esto encontró un camino con estas tres plantas que llevamos hasta el momento”. Y, si bien la celulosa representa el 75% de las exportaciones, existen otros caminos dentro de la fase industrial. “No sucedió lo mismo con lo que ha sido la transformación mecánica de la madera y la parte de aserrado”, aseguró el experto.

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Posada José Ignacio (Fotografía: Uruguay XXI)

Es cierto que durante los primeros años de funcionamiento de las tres plantas juntas se podría generar cierta presión sobre otros usos de la madera de eucalipto, pero daría para abastecer tanto esa industria como la de los aserraderos y la madera, de acuerdo a las proyecciones del Instituto de Promoción de Inversiones, Exportaciones de Bienes y Servicios e Imagen País. Entonces, si los eucaliptos tienen un consumo asegurado, las miradas están puestas en el pino. Es ahí donde se encuentra la oportunidad de hacer las cosas de manera diferente.

“La plantación de pinos ha ido disminuyendo paulatinamente hasta ser de muy poca importancia en los años recientes”, explica el informe, y agrega: “Sin embargo, lo plantado con anterioridad asegura una disponibilidad muy importante durante los próximos 20 años, con picos de volumen muy grandes en el futuro cercano. Un promedio de disponibilidad anual de madera superior a los tres millones de metros cúbicos. La capacidad instalada de los aserraderos de pino nacionales permite un consumo de entre 3.000 y 4.000 hectáreas de bosque maduro (un millón de m3 /año). La superficie destinada a plantaciones de pinos debería estar entre 60.000 y 80.000 hectáreas totales para suplir esa demanda, y hoy en día es el doble de ese número”. La disponibilidad de pinos en los próximos años supera ampliamente la capacidad industrial instalada de Uruguay.

CAMBIO DE VIENTO

Si bien la madera aserrada y los tablones de madera son dos de los productos que incorporan mayor valor agregado, la industria forestal no se ha enfocado en la transformación mecánica de esta materia prima. Según un relevamiento del Ministerio de Agricultura y Pesca, hay 77 aserraderos en Uruguay, la mayoría de ellos con bosque propio.

Ferrari lo explica de la siguiente manera: “Ahí entendemos que ha habido una serie de factores que resultaron en que no sea la misma la competitividad para esta actividad que lo que es celulosa. Entonces, se ha desarrollado parcialmente la industria y los emprendimientos han tenido diversos grados de éxito a lo largo de los años. Hoy hay otros factores que alentarían el tener más inversiones en esa área y que no solamente se exporte en pie, aunque también es muy válido. Esto puede generar señales para que se sigan generando activos en el pino. Si bien hay un volumen importante, hay cierta ralentización en lo que es la plantación con reconversiones para el eucalipto de la cadena de la celulosa”.

Como señala el gerente, la situación en el último tiempo ha cambiado. En primer lugar, aumentó su cotización: el precio, que venía en declive, revirtió esa tendencia a fines de 2019 y hoy se encuentra al alza. Según informó Forestal el año pasado, esto tiene que ver en gran parte con la paralización obligada de Nueva Zelanda, principal competidor, que decretó una cuarentena estricta que detuvo todas las actividades forestales y portuarias.

“El mercado interno no es determinante, pero nos parece positivo que se desarrolle la parte local, que se generen capacidades, que haya masa crítica de empresas y gente versada en la cadena de construcción en madera”. Alejandro Ferrari, gerente del área de promoción de inversiones y aftercare de Uruguay XXI

A su vez, la construcción en madera es cada vez más popular. Principalmente en países como Estados Unidos, Canadá y Noruega, o Brasil y Chile a nivel regional, que año a año demandan más EWP (Engineered Wood Products o maderas de ingeniería). Este material constructivo es una alternativa sustentable al hormigón y al cemento, que tienen una gran huella ambiental.

El mercado total para los EWP se estimó en 284 mil millones de dólares en 2019 y se espera que llegue a 400 mil millones de dólares en 2027. Si bien consta de varios segmentos, el de construcción es uno de los principales, tendencia que fue favorecida por la mejora en la estética de los edificios y remodelaciones de viejas estructuras en Norteamérica y Europa.

pino disponible uruguay museo MACA

Uruguay no es ajeno al fenómeno y tienen un uso incipiente a nivel local, y se pueden ver obras tan innovadoras como atractivas en el Este del país, entre ellas el Museo de Arte Latinoamericano, el hotel VIK y la Posada José Ignacio. Desde la academia, explica el informe de Uruguay XXI, se han analizado las potencialidades de esta construcción desde hace años y han apoyado asimismo la difusión del uso de este material aplicado a la construcción de viviendas.

Uno de los principales obstáculos que se suele señalar desde diversos sectores es el Documento de Aptitud Técnica (DAT) como uno de los elementos que enlentece los procesos para sacar adelante un proyecto de construcción en madera. El DAT es, según el sitio del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, “un sistema de otorgamiento de aptitud técnica que permite generar instrumentos de evaluación, técnicos y administrativos para aquellos sistemas constructivos no tradicionales”.

“Para cualquier rubro exportable el mercado interno no es determinante sino que todas las empresas piensan en un mercado regional o global, pero nos parece positivo que se desarrolle la parte local, que se generen capacidades, que haya masa crítica de empresas y de gente versada en la cadena de construcción”, asegura Ferrari. Según Uruguay XXI, se tendrían que generar incentivos para alentar la construcción en madera a nivel local.

MEJORAR LA COMPETITIVIDAD

Por otro lado, en Uruguay también se están dando cambios que mejorarían la competitividad y volverían esta unidad de negocio más atractiva. Por ejemplo, la inversión que se proyecta en infraestructura ferroviaria en el marco del acuerdo del Estado con UPM podría ayudar a bajar los costos, si las tarifas son adecuadas.

Ferrari también destaca que la fabricación de MDF también puede ayudar a optimizar el rendimiento del procesamiento mecánico del pino. “Sería bueno que hubiera MDF porque tiene un lugar interesante en la cadena productiva. Esta cadena del pino no tiene lo que sí tiene la celulosa, que consume esa parte del árbol de menor valor y ayuda a cerrar los números de todo el negocio o de toda la cadena, tanto del productor como de la parte industrial. Si vos tenés industria de MDF te va a usar esa parte del árbol que prácticamente se tira”, explicó.

Otra opción es la producción de biomasa para generación de energía, una alternativa mucho más ecológica que los combustibles fósiles. Esta fuente actualmente representa el 9% de la matriz energética uruguaya, que se destaca por ser en un 93% de origen sustentable. Según Uruguay XXI, en el país solo existe en una fábrica de pellets y una de briquetas.

El pino plantado asegura disponibilidad a 20 años, con picos de volumen en el futuro cercano, lo que supera ampliamente la capacidad industrial instalada de Uruguay.

EL ATRACTIVO PARA LOS INVERSORES

Hay una superficie importante de masas boscosas de pino llegando al término de su ciclo de corta. Por lo que para el gobierno resulta “evidente que el país debe sumar capacidad instalada en procesamiento de madera de pino si quiere sacar la mayor rentabilidad a la madera de calidad y no conformarse con el costo de oportunidad de la exportación”. Hay un potencial en el procesamiento del pino, ya sea como madera de apariencia o como alguna forma de EWP, aunque Uruguay aún tiene desafíos como país en seguir avanzando en cuanto a la competitividad de ese negocio.

“Estamos enfocados en poder ayudar un poco en cualquier área de transformación mecánica de la madera, en toda esa cadena de valor: MDF, paneles, apariencia, productos de ingeniería. También está el área de los que hacen chips, todo lo que significa una salida, agregar valor, generar trabajo, me parece que viene acorde. Queremos ayudar a identificar a potenciales inversores que puedan hacer acuerdos o asociarse con los tenedores de pino para generar esa industria. Buscamos facilitar y alentar la participación del talento local y de los empresarios y también a nivel de ministerios y policy makers”, concluyó Ferrari.

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17 septiembre, 2021