Urufor
  • Martes 25 de febrero de 2020

En pro de la enseñanza técnica forestal

Si, como dicen, la unión hace la fuerza, entonces este proyecto tiene la pujanza para derribar muros. La SPF, el Inefop y el BID se asociaron en un acuerdo que pretende fortalecer la enseñanza técnica forestal, tanto para estudiantes como para docentes, así como trabajar directamente sobre las necesidades del sector.

“Los acuerdos que se firmaron financian el programa de cambio y fortalecimiento de la enseñanza técnica forestal, tanto para nivel medio superior como para el nivel terciario en UTU. La idea es generar dos o tres pilares básicos; algunos tienen que ver con formación docente, pero otros con fortalecer el vínculo entre el sector privado y el sector formador”. De esa manera resume Marcelo Pérez Alfaro, especialista líder en educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en qué consisten los acuerdos que se firmaron en setiembre entre la Sociedad de Productores Forestales (SPF), el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y el BID, que también cuentan con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Häme (HAMK) de Finlandia como actor relevante.

Todo nació en 2017, cuando el BID invitó a UTU a participar de una instancia de diálogo junto a otras entidades de educación técnico-profesional de la región y el mundo donde se compartieron experiencias exitosas. “Todos tenían en común el educar en ámbitos de trabajo, con distintas implicancias en cada uno de los países de acuerdo a sus idiosincrasias. Empezamos a dialogar con Finlandia a partir de esa instancia a través de la Universidad HAMK, que son especialistas en las ciencias aplicadas y formación de los docentes, y a ver cuáles eran los posibles puntos de cooperación entre ellos y UTU”, cuenta Gabriela López, asesora de la dirección general de UTU.

Se comenzó a delinear el proyecto, visualizando una línea de trabajo posible en el sector forestal, por lo que a este paso le siguieron diversas reuniones con la SPF para profundizar un vínculo ya existente. El fruto final fueron los acuerdos firmados en setiembre, que ya empezaron a andar.

“El acuerdo puede ser un punto de inflexión, de profunda transformación en el ámbito educativo y servir para adecuar la formación técnicoprofesional a este siglo”. Nilsa Pérez, UTU

Gabriela López, asesora de la dirección general de UTU, y Nilsa Pérez, directora general de UTU. (Fotografía: Felipe Miguel)

LAS DISTINTAS ARISTAS DE LA TRANSFORMACIÓN

La intención de los acuerdos y sus diferentes aplicaciones es lograr un abordaje integral del tema. Por una parte, se trabajará para ajustar la currícula de la formación agroforestal en el país, apuntando a que sea pertinente y adecuada a lo que el sector productivo requiere. Se conformó un grupo de docentes y gestores de UTU que ya viajó a la Universidad HAMK, y un nuevo equipo lo hará por segunda vez en noviembre. La idea del primer viaje fue aprender del modelo finlandés, pero no para imitarlo directamente sino para poder adaptarlo a las necesidades uruguayas. Un aspecto importante, explica López, es que los encargados de pensar y ejecutar los puntos de la transformación serán los propios docentes y gestores (inspectores, directores de polos educativos, técnicos de diseño curricular), que son quienes luego trabajarán en el día a día con la nueva currícula.

“Somos estudiantes de HAMK por un año, tanto los que fuimos a Finlandia una semana como los compañeros que participaron durante un mes en noviembre; seguimos vinculados en un curso a distancia. Los finlandeses van a venir a Uruguay en actividades presenciales y esto va a tener un final de curso en setiembre de 2020 donde va a quedar claro cómo vamos a aplicar toda esta experiencia a nuestra realidad y a la cadena productiva que estamos interviniendo”, comenta Nilsa Pérez, directora general de UTU.

“La formación en la Universidad HAMK nos permitirá aprender una metodología de trabajo que los finlandeses tienen muy aceitada en la educación técnica, de cómo se analiza y se trabaja con las prospecciones o demandas de los diferentes sectores”. Gabriela López, UTU

De todas maneras, la experiencia docente con Finlandia excede a la educación forestal y se propone “aprender una metodología de trabajo que los finlandeses tienen muy aceitada en la educación técnica, de cómo se analiza y se trabaja con las prospecciones o demandas de los diferentes sectores”, dice López. La idea de UTU es hacerse de la metodología para luego poder trasladarla a cualquier otra cadena de producción.

Por otro lado, una idea clave es intentar acortar la brecha que existe en algunas áreas entre la formación de los estudiantes y las necesidades reales de la industria y los desafíos que enfrentarán en el trabajo. Para ello se buscará abrir nuevos espacios de aprendizaje en las propias empresas del sector. El objetivo es “que los estudiantes puedan experimentar lo más de cerca posible qué es el trabajo real en esa cadena productiva, que en lo forestal es bien amplia porque abarca el vivero, la siembra, el cultivo, la cosecha y luego el pase para el sector industrial de pasta celulosa y fabricación de tableros, muebles y temas de carpintería en general”, explica Pérez Alfaro. Además, se pretende que las empresas tengan personas que puedan asumir un rol de mentores o tutores de los jóvenes durante su fase formativa. Cómo se aplicarán estas prácticas formativas para los estudiantes es, precisamente, uno de los ítems que los docentes y gestores diagramarán en conjunto y uno de los pilares de los próximos meses del proyecto.

“El acuerdo les da a los productores una posibilidad real de influir de forma positiva sobre los conocimientos técnicos que se comparten desde el sector formador”. Marcelo Pérez Alfaro, BID

La SPF se vinculará de distintas formas, según las etapas del proyecto “Formación de Talentos y Habilidades de la Cadena Agroforestal”. En este momento, lo hace por medio de la Consultora B y C Consultores, que trabaja para determinar la brecha existente y la futura entre la oferta educativa de la UTU y la demanda de las empresas privadas. Para lograrlo, se realizan entrevistas en empresas de toda la cadena forestal y en UTU. Está previsto que el resultado del trabajo, que será un insumo valioso para el proyecto, esté pronto para mediados de diciembre. Luego la idea es que la SPF pueda representar a las empresas en una mesa técnica que se abocará a trabajar en el diseño de un nuevo currículo, así como a implementar las prácticas laborales en las empresas, y también colaborará en la transición hacia un modelo educativo basado en competencias y habilidades.

En este sentido, Pérez Alfaro señala que se trataría de una mesa técnica, que el especialista del BID explica que también se conoce como “consejos de habilidades o skills councils”, y refiere a “ámbitos más formales que reuniones regulares, con grupos técnicos detrás que le dan un soporte a la formación que se va requiriendo”. Pérez Alfaro agrega que, si bien Uruguay debe hallar la forma más adecuada de ponerlas en práctica, estas mesas garantizan el diálogo entre las partes, así como el conocimiento de las necesidades que tienen de un lado y otro. “Es algo que lleva tiempo y diálogo. Es crear lazos de confianza y creo que estamos ante una posibilidad interesante”.

Instancias de formación en la Universidad HAMK. (Gentileza: Gabriela López)

UN POSIBLE PUNTO DE INFLEXIÓN

La financiación del acuerdo cuenta con el aporte de 663.200 dólares, provenientes de los tres actores principales. El BID aporta 150.000, la SPF, 63.200 dólares e Inefop brinda los 450.000 restantes. Según reflexiona Pérez Alfaro, Inefop “tiene una gran posibilidad de poder sacar muchas lecciones de este caso que pueden ser aplicables a otros sectores”. Por el lado de UTU, para el especialista, la institución se beneficia claramente “porque encuentra mecanismos de diálogo ágil con el sector privado y porque tiene la posibilidad de poner en valor un esfuerzo muy grande que hizo de ampliación de su oferta e infraestructura”. El beneficio para los productores radica en acercarse al sector de formación, lo que “le da una posibilidad real de influir de forma positiva sobre los conocimientos técnicos que se comparten desde el sector formador”, más aún teniendo en cuenta las posibilidades de expansión de la industria y la importancia detrás de que los uruguayos estén bien equipados para los desafíos que llegarán.

La directora general de UTU piensa que el acuerdo “puede ser un punto de inflexión, de profunda transformación en el ámbito educativo” y servir para “adecuar la formación técnico-profesional a este siglo”.

El especialista del BID siente un gran entusiasmo, que también percibe en el sector productivo y en el sector formador: “Hay pocos proyectos como estos en la región, que se plantean hacer estas cosas sistémicamente, entonces tenemos muchas expectativas y queremos aprender, no solo para poder expandir esto hacia otros sectores productivos en Uruguay sino para otros casos en otros países”.

LA EXPERIENCIA EN FINLANDIA

Nilsa Pérez y Gabriela López fueron parte de la primera delegación que viajó a Finlandia para comenzar la capacitación. Los que participan del proyecto deben pasar por la formación de HAMK. Estuvieron allí del 7 al 11 de octubre en las que fueron “instancias de formación bastante intensivas”, según López. “Fue una semana superdemandante en cuanto a la información que nos dieron. La metodología que utilizan trabaja sobre las cuestiones prácticas, cómo ellos ejecutan el modelo y el sustento teórico que hay detrás. A partir del curso quedamos trabajando en una plataforma en línea diseñada especialmente, que cuenta con toda la información que nos dieron y muchas cosas que fueron ajustando a partir de las consultas que hizo el equipo”, describe la asesora. Una visión que tuvieron de la forma finlandesa de educar fue que encontraron coincidencias en “el necesario protagonismo que tiene el docente en el vínculo entre la propuesta educativa y los estudiantes”, explica la directora Pérez. Esa cercanía de quienes están delante de las aulas la percibieron “en la capacidad de propuesta, en lo importante que es el docente para el desarrollo del curso y para la aplicación de las innovaciones”, con el profesor como motor. En cuanto a infraestructura, Pérez menciona que, salvando las distancias lógicas, UTU no parte de un mal lugar en relación a lo que vieron en Finlandia. “Tenemos elementos como para poder empezar a trabajar. En la dinámica se van a incorporar nuevas tecnologías, pero, por ejemplo, en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) estamos muy bien, camino a estar casi en el nivel que ellos tienen. Puede haber diferencias en alguna maquinaria; ellos disponen en la universidad de las máquinas con las que se trabaja en las empresas. Por eso para Uruguay es importante el vínculo con las empresas, porque ahí pasás a tener todo lo necesario, lo que se va a aplicar”, afirma la directora. Desde Finlandia regresaron con tareas a cumplir, una de las más importantes es empezar a delinear los proyectos que se desarrollarán en los cuatro polos educativos sobre los que trabajarán: Durazno, Paysandú, Rivera y Tacuarembó, y sus zonas de influencia.

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18 diciembre, 2019