• Viernes 20 de octubre de 2017

Primera transformación de primer nivel

Por Margarita Héguy

Datos objetivos sobre la producción de tableros y madera aserrada para el consumo local y la exportación. La experiencia puntual de una empresa que incorpora valor agregado con tecnologías de avanzada y conocimiento de los mercados. Una mirada a dos puntas de la compleja realidad de un país con materia prima excelente, una industria eficiente y un flete que sale más del doble para llegar de Tacuarembó a Montevideo, que de Montevideo a China.

Hace unos años se produjo en Uruguay un aumento en las exportaciones de tableros y madera aserrada. Ambos son productos de primera transformación, que tienen valor agregado. La exportación de dichos productos alcanzó los niveles más altos en el año 2014, y mostró un descenso en 2015 –de hasta 24% en los tableros–, según se indica en el informe del instituto Uruguay XXI sobre el sector forestal en Uruguay de setiembre de 2016.

Sobre un total exportado de productos forestales de 1.215 millones de dólares en 2014, después de la celulosa los principales productos fueron papel y cartón, y luego madera aserrada y tableros con 76,2 millones de dólares y 75,8 millones de dólares respectivamente; seguido por chips de eucalipto y rolos de eucalipto. En el año 2015, estos productos mantuvieron el mismo orden de importancia, pese a que evolucionaron de forma diferente, según un informe de Hugo Ocampo publicado en el diario El Observador el 16 de enero de 2016.  Se exportaron productos forestales por un total de 1.536 millones de dólares en 2015.

En 2016, todos los productos forestales exportados tuvieron precios menores que en 2015. Así se explica el descenso del 3% en el valor de las exportaciones del sector, las que sumaron 1.515 millones de dólares en el 2016, según información publicada en el suplemento “Negocios” del diario El País del 6 de enero del presente año. Según datos aportados por la Unión de Exportadores del Uruguay a Forestal, se confirma la evolución a la que hemos hecho referencia. Es decir, un fuerte aumento de 2012 a 2014, año en que la exportación de madera aserrada llegó a un total FOB (costos totales hasta que la mercadería se embarca en el puerto de origen, sin contar impuestos de entrada ni transporte marítimo hasta allí) de 76.174.312 dólares, para luego descender a los 67.452.424 dólares en el año 2016. Los datos en dólares del año 2016 corresponden a 125.310.903 kilogramos brutos.

En el estudio Estimación del consumo interno de maderas nacionales de Humberto Tommasino y Waldemar Annuziato –publicado en el Anuario Opypa 2016 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa)– se destaca que en ese año se exportó madera aserrada por 65 millones de dólares; tableros contrachapados por 58 millones de dólares y tableros de fibra por 200 mil dólares.

Tal como lo señalan los técnicos en su informe, “los aserraderos en Uruguay se concentraban básicamente en el mercado local y para productos como embalajes, packing o cajones de frutas. El paso del tiempo generó “conocimientos suficientes para pensar en mercaderías de mayor valor, al punto que se llegó a exportar productos semielaborados a más de 25 países en cinco continentes”. Es por tal razón que “el desarrollo y crecimiento de la industria forestal nacional ha generado productos de alta calidad utilizando materia prima resultante de excelentes manejos”.

Dicho estudio muestra la relevancia del mercado interno de productos forestales. “En valor, el conjunto de los productos asciende a cerca de 900 millones de pesos”, aproximadamente 32 millones de dólares al tipo de cambio actual. A ello corresponde sumar las cifras de exportación en constante aumento.

“Llama la atención que el flete interno de un contenedor enviado de Tacuarembó a Montevideo tenga un costo de unos 1.000 dólares, mientras que el flete desde Montevideo a Shanghái, en China, cuesta tan solo 400 dólares, menos de la mitad”. Miguel Sarries, Frutifor.

“En las dos últimas décadas la oferta de maderas nacionales para diferentes rubros ha crecido sustancialmente, sustituyendo a maderas nativas, tales como cedro, pino brasil, roble brasileño, cerejeira y curupay, entre otros. Las maderas nacionales preservadas –tengamos en cuenta que el pino es permeable y el eucalipto semipermeable– también han ido creciendo con el objetivo de mejorar su perdurabilidad, sobre todo cuando son para uso exterior”. El estudio concluye que las perspectivas para estos productos son buenas. Su desarrollo en los últimos 20 años se basa en materia prima de excelente calidad y una industria eficiente en su transformación que ha generado productos que, por su relación calidad-precio, resultan muy competitivos. 

UN ASERRADERO MODELO

Para conocer más a fondo sobre este importante sector industrial, especialmente el orientado a la exportación, Forestal conversó con Miguel Sarries, gerente general de Frutifor, un aserradero considerado modelo que es parte del grupo empresarial Frutifor de origen chileno.

Ubicado en el departamento de Tacuarembó, en un predio de 15 hectáreas donde funcionaba Urupanel, el aserradero cuenta con un importante desarrollo tecnológico. Su construcción insumió un año de trabajo de más de 120 personas y una inversión del orden de los 34 millones de dólares.

Actualmente, son 32 los funcionarios que realizan tareas directamente en la planta, además de los trabajadores de las empresas contratadas para las diferentes actividades. Cada día ingresan 50 camiones con materia prima a Frutifor y salen 20 camiones con los productos y subproductos.

El primer objetivo es procesar un volumen de 300 mil metros cúbicos de trozos de pino al año. De este modo se proyecta, según manifestó Sarries, “una producción anual inicial de 130 mil metros cúbicos de tablas de alta calidad y 100% secadas en cámara”. Asimismo, puntualizó que “todo el proceso utiliza tecnología de origen europea principalmente finlandesa, de alta eficiencia y productividad, lo que hace de Frutifor un aserradero único en nuestro país”.

La materia prima utilizada es Pinus taeda procedente de los departamentos de Tacuarembó y Rivera, plantado en una zona de 80 kilómetros a la redonda de Tacuarembó. Los pinos utilizados son en su mayoría provenientes de plantaciones de terceros.

El producto final principal está constituido por tablas, que son exportadas al sureste asiático (China, Taiwán, Vietnam, entre otros), para la fabricación de pallets, muebles y para la industria de la construcción.

Actualmente, según informó Sarries a Forestal, “se exportan 150 contenedores mensuales, y la meta es duplicar esa cifra”. Debe tenerse en cuenta, explicó el gerente general de Frutifor, que solo China importa varios miles de contenedores por mes de este tipo de madera. Por su parte, los subproductos se venden en la zona.

Una parte del chip se vende como materia prima para la producción de MDF en Concordia, Argentina, el resto del chip y el aserrín se venden para la producción de energía eléctrica en las generadoras de la zona. La corteza se utiliza para la generación de vapor en la planta para el secado de las tablas.

EL PROCESO DE ASERRÍO

Es interesante conocer con mayor detalle el llamado proceso de aserrío. Cada pieza de madera aserrada comienza como un tronco o troza. Cuando los pinos llegan a la cancha de trozas, son escaneados para ser clasificados por diámetro y calidad (conicidad, torcedura, largo, etcétera).

Las trozas se incorporan a la línea de aserrado, donde son descortezadas. A continuación, sigue en la línea otro escáner que lee la troza –longitud, calidad, etcétera– para optimizar el rendimiento de los cortes. Luego la misma troza pasa al aserradero propiamente dicho, donde un sistema de varios chipper canters cuadra la troza produciendo chip, esa misma máquina corta las tablas laterales. Después pasan por una máquina de sierras múltiple que termina de convertir la “basa” en tablas.

Las tablas que constituyen el producto final miden 4 metros de largo y tienen espesores que pueden variar entre 22 y 50 centímetros y anchos que van desde 90 a 200 milímetros.

Señala Sarries que “lo novedoso de este equipamiento es que se trata de un sistema que produce el chip en el proceso de aserrado y no genera un costanero, como ocurre en la mayoría de los aserraderos existentes en nuestro país”.

Las tablas siguen su proceso de clasificación por dimensiones, y defectos. Luego, pasan por un tercer escáner que mide las tablas y las manda a diferentes bandejas de acuerdo a su dimensión, para ser empaquetadas. Esto lo realiza una empaquetadora automática que coloca los separadores para que vayan a la cámara de secado. El proceso de secado se realiza en un túnel de secado continuo, contraflow, de 80 metros de largo que trabaja a temperaturas de hasta 120 grados. Según se explicó, este proceso de secado insume entre 45 y 60 horas, dependiendo del espesor de las tablas.

Terminado el secado, las tablas pasan otra vez por otra línea de clasificación para sacar los separadores y descartar alguna tabla que se detecte que no esté en óptimas condiciones.

Mediante este proceso, las tablas son empaquetadas y quedan prontas para ser cargadas en contenedores y embarcadas. El llenado de los contenedores también se hace en forma automatizada por medio de una plataforma hidráulica, denominada loadPlate. 

URUGUAY PODRÍA SER COMPETITIVO

El gerente general de Frutifor considera que “en esta corriente de negocios, Uruguay debería ser un país competitivo, ya que cuenta con una gran abundancia de materia prima de buena calidad y precios accesibles. Nuestro país compite en el mercado internacional fundamentalmente con el resto del Cono Sur –Argentina y Brasil– que también exportan Pinus taeda. Mientras que Canadá y Rusia también son importantes exportadores de tablas de pino a Asia”.

“Uruguay deberia ser un pais competitivo, ya que cuenta con una gran abundancia de materia prima de buena calidad y precios accesibles”. Miguel Sarries, Frutifor.

El desafío mayor para los aserraderos de exportación, explica Sarries, lo constituye “la logística y en particular el costo de los fletes internos, el puerto, etcétera, que son muy caros. Lo cual queda en evidencia si se compara el flete interno de un contenedor de Tacuarembó a Montevideo, que tiene un costo de aproximadamente 1.000 dólares, con un flete desde Montevideo a Shanghái, en China, que asciende a tan solo 400 dólares, menos de la mitad. La importancia de estos datos está dada por el hecho de que la logística de trasladar un metro cúbico a cualquier parte implica entre un 25% y un 30% del costo total de la madera”.

Frutifor en la región. Frutifor, empresa familiar con foco en las industrias forestales y de frutas frescas, fue creada por Andreas van Bavel en 1974. Más recientemente ha incorporado el desarrollo de negocios de bienes raíces y de industrialización de la madera. En el sector forestal, la superficie plantada en Chile y Uruguay suma más de 5.000 hectáreas. El pino ocupa el 80% del área plantada. En Uruguay específicamente, la empresa posee en la actualidad 1.500 hectáreas forestadas, siendo 90% pinos y 10% eucalipto. El conjunto de las empresas del grupo, cuya central se encuentra en Chile, cuenta con una nómina fija de aproximadamente 300 empleados. En temporada aumenta a 500 empleados. Si a esto se le añade el personal indirecto, Frutifor supera los 700 puestos de trabajo.

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23 mayo, 2017