• Miércoles 19 de enero de 2022

La receta: «combinación» de calidad de suelos y clima

Uruguay dispone de un excelente potencial en materia de recursos naturales para el crecimiento de los bosques. Una buena «combinación entre la calidad de suelos y la variabilidad del clima». Con el objetivo de profundizar en las aptitudes «naturales» del territorio nacional para el desarrollo del sector, Forestal entrevistó al ingeniero agrónomo Ricardo Methol, PhD en Forest Management.

Por supuesto, a la hora de analizar qué elementos atraen la mirada de los inversores, figuran siempre en los primeros lugares de la lista factores de índole institucional, que tienen que ver con la estabilidad política, económica, jurídica y social. Factores que favorecen el desarrollo del negocio y han atraído inversiones. Pero no es menos cierto que hay determinadas aptitudes naturales que distinguen a Uruguay de otros países, sobre las que el ingeniero agrónomo estuvo dispuesto a profundizar.

Methol, que se desempeña como gerente de Desarrollo Técnico y Planeamiento de UPM Forestal Oriental, destacó diversos aspectos naturales que se conjugan para que Uruguay sea un país particularmente apto para la forestación. Pero advirtió desde el vamos que el país no está solo por estas latitudes, ni es el único que tiene condiciones favorables e interés en el negocio forestal. Elementos que, entiende, deben ser tenidos en cuenta.

«Desde el punto de vista comercial, el pequeño tamaño de nuestro país determina que las empresas forestales de cierto porte tengan que estar orientadas a la exportación».

«Debemos competir para mantener y ampliar nuestra participación en el mercado internacional. Esto constituye un desafío constante en términos de mantener y mejorar nuestra competitividad», puntualizó el ingeniero.

Resulta clave sostener la competitividad en relación a países vecinos que tienen grandes avances en infraestructura y mejores tasas de crecimiento en algunas especies. Son todos los actores vinculados a la industria quienes tienen que trabajar para explotar al máximo las ventajas naturales, potenciar y mejorar los aspectos en los que nuestros vecinos nos superan, y trabajar para mantener la competitividad y mejorarla sin perder márgenes de mercado, en un momento en que la industria forestal está tomando impulso en países como Brasil y Chile, entre otros.

–¿Cuáles son las principales condiciones naturales que determinan la aptitud de una zona para forestar? ¿Cómo se encuentra Uruguay en relación a otros países?

–Los aspectos más determinantes de la aptitud y productividad de un territorio para la forestación son básicamente dos: los suelos y el clima. Dentro del factor clima, es fundamental tener precipitaciones superiores a los 1.000 milímetros anuales para poder establecer plantaciones de gran escala y desarrollar actividades industriales en forma sostenible. Uruguay tiene un promedio de precipitaciones que varía desde 1.200 milímetros en el Sur hasta 1.400-1.500 milímetros en el Norte.

Además las precipitaciones en Uruguay están bien distribuidas a lo largo del año, no existiendo temporadas sin lluvias, como es muy común en otras regiones.

El otro elemento central dentro del factor clima son las temperaturas. En este aspecto, tenemos la desventaja de tener un invierno con numerosas heladas, las cuales afectan la sobrevivencia de las plantaciones de eucaliptos en el primer año, y reducen significativamente la tasa de crecimiento de las plantaciones durante esos meses.

«El territorio reducido y tener puertos de buen calado a distancias máximas de 400 a 500 kilómetros de las zonas forestales más alejadas podría ser una ventaja, pero no siempre lo es ya que tenemos importantes limitaciones de infraestructura».

En Uruguay existe una enorme variabilidad de suelos y de clima. La variación climática se da tanto dentro del año, con temperaturas extremas de verano e invierno, como entre años, variaciones en cuanto a niveles de lluvias e incidencia de heladas. Además de los suelos y el clima, existen otros elementos de importancia relativamente menor, como la presencia de plagas y enfermedades, aunque este factor suele ser de incidencia limitada en el tiempo.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, para el eucalipto, que representa más del 70% del área forestada en el país, la productividad en Uruguay es menor que en la mayoría de las regiones de Brasil, comparable en promedio a la de Argentina y superior a las plantaciones de Chile de E. globulus, aunque en Chile recientemente se están estableciendo cada vez más plantaciones de E. nitens de igual o mayor productividad que las plantaciones de eucalipto en Uruguay.

A escala mundial tenemos una productividad varias veces superior a la de los países del Hemisferio Norte. Pero, por otro lado, como decíamos, existen varias regiones en el Hemisferio Sur que tienen mejores condiciones naturales y por tanto más productividad. Y es con las empresas de esas regiones con las cuales debemos competir para mantener y ampliar nuestra participación en el mercado internacional. Esto constituye un desafío constante en términos de mantener y mejorar nuestra competitividad.

–¿Qué características naturales de Uruguay lo convierten en un país especialmente apto para la forestación?

–En Uruguay tenemos una buena combinación de calidad de suelos y clima para forestar con eucaliptos y pinos. No tenemos ni los mejores suelos ni el mejor clima, pero sí una relativamente buena combinación de ambos. Y tenemos la desventaja de la gran variabilidad de suelos, temperaturas y lluvias. En este contexto, para poder tener una buena productividad es fundamental identificar especies e híbridos adaptados a producir en estas condiciones y que muestren un comportamiento estable bajo diferentes condiciones de suelo y clima.

–Usted menciona la combinación de suelo y clima. ¿Cuáles son concretamente las características del suelo que lo convierten en idóneo para la forestación –en general– y cuáles de estas se cumplen en Uruguay?

–En cuanto a las características del suelo, hay dos aspectos fundamentales: uno son las propiedades físicas (profundidad, textura, estructura) y el otro las propiedades químicas (fertilidad natural). En el caso de Uruguay tenemos a favor el tema de la fertilidad natural, donde la disponibilidad natural de nutrientes prácticamente nunca limita el crecimiento y la productividad de las plantaciones; solamente es necesario agregar una pequeña dosis inicial de fertilizantes para lograr un rápido establecimiento (efecto starter).

Con respecto a las propiedades físicas, no tenemos las profundidades de suelo que son habituales en Brasil, por ejemplo, lo cual es una importante desventaja. Además nuestros suelos presentan en general un contenido importante de arcillas expansivas en el horizonte B que reducen aún más la profundidad de arraigamiento.

–¿Se están percibiendo modificaciones a raíz de las intensas lluvias registradas y de los eventos meteorológicos extremos, al punto de pensar que puede influir de alguna manera en la forestación o en la productividad?

–Los eventos climáticos extremos en Uruguay han existido siempre, pero en los últimos años se han dado en forma más frecuente. En general la forestación, por ser un cultivo plurianual, tolera mejor estos eventos que otras producciones. Sin embargo, en el año de la plantación estos eventos pueden causar gran mortalidad de plantas con los correspondientes sobrecostos de replante. Además, cuando se dan períodos prolongados con lluvias excesivas, puede dificultarse la extracción de madera. También hemos visto daños puntuales por vientos de alta velocidad, por ejemplo quiebre o volcado de árboles en manchones, donde puede ser necesaria la cosecha anticipada de esos rodales para aprovechar la madera.

Pero más allá de esos efectos puntuales, estos eventos extremos no comprometen la sostenibilidad de la actividad forestal en Uruguay.

«Existen varias regiones en el Hemisferio Sur que tienen mejores condiciones naturales y por tanto más productividad».

–¿La descripción clásica de territorio «suavemente ondulado» es favorable para la forestación?

–Sin dudas. Las condiciones del relieve afectan significativamente los costos operacionales de la silvicultura y fundamentalmente de la cosecha y extracción de madera. En este aspecto tenemos condiciones muy favorables en la mayoría de las zonas forestales del país.

Esto es una ventaja que se refleja en los costos de producción, lo cual contribuye positivamente a la competitividad de nuestro sector forestal frente a otros países de terreno más quebrado (por ejemplo, Chile y algunas zonas de Brasil).

–La latitud de nuestro país ¿qué condiciones genera?

–La latitud en la que se encuentra Uruguay determina que tengamos un clima subtropical a templado con temperaturas medias en la mayor parte del año, pero a la vez con temperaturas extremas y heladas en los meses de verano e invierno. Esto genera la necesidad de identificar especies, híbridos o clones que se adapten a esta gran variabilidad térmica.

–¿Qué otras características de nuestro país constituyen un diferencial positivo? ¿Cómo influyen la salida al mar y los puertos?

–Desde el punto de vista comercial, el pequeño tamaño de nuestro país determina que las empresas forestales de cierto porte tengan que estar necesariamente orientadas a la exportación. Afortunadamente y gracias a la llegada de la industria, se ha agregado aún más valor a la cadena productiva, y es lo que permite hoy posicionar a Uruguay como uno de los principales productores de celulosa del mundo. Con todo ello, se están generando conocimientos que, en el largo plazo, son los principales retornos de este tipo de proyectos.

El territorio reducido y el hecho de tener puertos de buen calado a distancias máximas de 400 a 500 kilómetros de las zonas forestales más alejadas, que podría ser una ventaja, no siempre lo es ya que tenemos importantes limitaciones de infraestructura (carreteras, vías férreas). Contrariamente, los nuevos proyectos forestales de gran escala en Brasil están a 1.200-1.500 kilómetros de los puertos, pero cuentan con líneas férreas en muy buen estado, algunas de ellas nuevas, que acercan estos puertos distantes en términos de costos logísticos de la producción.

Además, destaco un aspecto de Uruguay que es el de contar desde hace varias décadas con un sistema de clasificación de suelos bastante detallado, que permite realizar un excelente ordenamiento territorial y que fue clave para la implementación de la Ley Forestal. Permitió redimensionar el sector forestal, haciendo que hoy sea uno de los principales motores de la economía nacional, a pesar de ocupar menos del 6% del territorio.

Finalmente, y algo clave para atraer grandes inversiones como la de Botnia en su momento es la estabilidad política, jurídica, económica y social que hace de Uruguay un país muy atractivo. Uruguay lidera el ranking del índice de percepción de transparencia en Latinoamérica junto a Chile, y esas variables junto a las anteriormente mencionadas, son factores de importante evaluación por parte de los inversores.

Descargar versión PDF
01 abril, 2014