• Martes 17 de julio de 2018

Hecho en Uruguay

Por Adriana Trinidad

El auge de la forestación impacta fuerte en la carpintería nacional, que paulatinamente fue dejando de importar madera para volcarse al eucalipo, el pino y el álamo, las tres variedades por excelencia, con las cuales se fabrican muebles de calidad y buena parte de la carpintería de obra de todo el país. De hecho, gran parte del mobiliario del hotel Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa se fabricó con Eucaliptus grandis, el preferido por los carpinteros locales, que no dudan en comparar sus bondades con las de variedades más clásicas como el cedro y la cerejeira.

El fortalecimiento y desarrollo de la actividad forestal en Uruguay dio paso a una realidad que unos años atrás era muy difícil de imaginar: algunas especies de eucalipto, pino y álamo son maderas elegidas por los carpinteros locales para la fabricación de muebles –incluso muebles finos– e insumos para la construcción. También la industria forestal aportó lo suyo. La instalación de aserraderos y secaderos les dio a carpinteros, muebleros y constructores, la tranquilidad de saber que pueden contar con un amplio stock de madera nacional.

Con este panorama de fondo, la industria nacional de muebles de calidad se fortalece día a día, logrando un objetivo largamente anhelado: terminar con el prejuicio de los uruguayos a la hora de elegir muebles realizados con maderas nacionales.

Los que saben definen al Eucalyptus grandis como una madera de rápido crecimiento, de dureza media, fácil de trabajar, de buen color y buen comportamiento, además de buenas propiedades en cuanto a resistencia y elasticidad. Lo interesante, además, es que este eucalipto crece muy bien en ciertas zonas del norte del país, y que la presencia de nudos en la madera –uno de los mayores inconvenientes que presentó al comienzo– es hoy un tema prácticamente laudado gracias a que, con el paso del tiempo y la intervención experta, se lograron árboles de mayor diámetro y menos imperfecciones.

LA CALIDAD

Buena parte de los muebles finos que visten el renovado hotel Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa están hechos a partir de grandis, como lo llama el carpintero Omar Landarte, quien desde 2001 trabaja con esta variedad y no duda en afirmar que se trata de la madera que más se acerca a competir con el cedro.

“El Eucaliptus grandis local está al nivel del cedro. Es una madera que tiene sus rebeldías y con el tiempo es posible que se deforme, de ahí la importancia de un buen tratamiento. Si está bien tratada, bien secada, con una horneada como mínimo de 20 a 25 días, siempre responde. Tiene su precio, no es la más barata, pero es una de las mejores que he visto”, asegura Landarte.

Con 60 años de actividad en la plaza local, Landarte también trabaja con maderas importadas de Brasil y África, caobas provenientes de Perú, petiribí y lapacho.

Como todos sus colegas, para lograr imponer los muebles de madera nacional, Landarte debió hacer un trabajo importante para persuadir a arquitectos, diseñadores y clientes. “Para ciertos arquitectos el eucalipto sigue siendo mala palabra, pero estoy seguro de que en 10 años más Uruguay no va a importar más madera de calidad. El proceso que se está haciendo es bueno y permite apostar por la madera nacional”, enfatizó.

Del mismo modo, el mueblero Diego Tosi utiliza básicamente eucalipto, siempre que no tenga nudos y esté bien seco. “Bien tratada tiene características que la hacen igual o mejor que gran parte de la madera importada y tiene igual o mejor costo también”, afirmó. Tosi realiza muebles de estilo o tallados, confiado en la ductilidad y la calidad de esta madera. Entre las desventajas que presenta, señala la carencia de grandes espesores, algo que confía que se logre superar una vez que los árboles crezcan y alcancen otras dimensiones. Otra ventaja que señala Tosi es el hecho de que la madera provenga de árboles replantados, lo que le da un toque más ecológico.

Una tendencia extendida en el mercado local y mundial es la de producir muebles a partir de placas de MDF. Los carpinteros consultados señalaron que en los muebles modernos predominan los enchapados, al punto que, según estimó Tosi, hoy estaríamos en una proporción de 50% y 50% en lo que es el uso de madera maciza y enchapados. Otro producto muy usado son los paneles de madera maciza realizados de listones, los que dan muy buenos resultados.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Especializados en la industrialización, con especial énfasis en lo que es el prensado de la madera, la Carpintería Piña trabaja desde hace más de dos años con madera local, tal como contó su director, Gerardo Perera. “Después de 30 años de trabajar con madera importada decidimos sumar tecnología y maquinarias que nos permiten sacar preparada la pieza para los marcos o el relleno de las puertas, entre otras cosas. Con una máquina Trashmaster importada de Estados Unidos y aplicando el finger joint para los marcos, tratamos de resolver todo lo que podemos con madera nacional. Es más rentable, si comprás un fardo de madera importada sin normalizar, hay un desperdicio específico que es difícil de detectar”.

Perera considera que pese a que en el país hay buena madera, buenos proveedores, tecnología y clientes, la fabricación de muebles es un negocio que tal vez tenga los días contados, porque “competir con los chinos es imposible”, y por tanto, no descarta que en 10 años se pase al rubro exportador.

Los que saben definen al Eucalyptus grandis como una madera de rápido crecimiento, de dureza media, fácil de trabajar, de buen color y buen comportamiento, además de buenas propiedades en cuanto a resistencia y elasticidad.

Delfino Álvarez es otro tradicional fabricante de muebles de nuestra plaza. Su fuerte son las sillas y el mobiliario para restaurantes, como por ejemplo el Rara Avis, para el que realizó los sillones similares a los de la fragata argentina Libertad. Álvarez recuerda que llegó a importar el 70% de la madera que utilizaba, pero desde hace unos años trabaja con maderas 100% nacionales. “Fui uno de los primeros en considerar civilizada a la madera nacional. Llevamos 58 años haciendo sillas, una de las cosas más difíciles en carpintería por el uso expansivo que tienen en relación a otros muebles. Usamos siempre el Eucaliptus grandis, al que hemos ido probando y adecuando para ver los resultados”, contó.

Entre las características de este eucalipto, Álvarez señaló que si bien requiere un grado de secado importante, bien elaborado no presenta ningún problema posterior. También apuntó que los nudos del grandis pueden complicar a la hora de hacer muebles finos, algo que no pasa con la madera de pino, cuyos nudos pueden incluso aportar belleza a la pieza de madera.

La buena resistencia de la madera del Eucaliptus grandis aun para su uso en exteriores es otra de las ventajas que destaca Alejandro Santín, de la carpintería Bomel SA, para quien esta especie puede ser incluso mejor que el cedro rosado que viene de Brasil.

El precio, un poco por debajo de las maderas importadas, es otro factor que destaca. “Desde hace tres o cuatro años no uso madera importada, salvo el lapacho porque lo exigen algunos contratos. Hacemos toda la carpintería de obra y hasta las puertas de entrada de eucalipto y la gente no se entera salvo que lo digamos. Al principio hay cierta resistencia por el desconocimiento, pero a la larga se impone”, aseguró Santín, quien también consideró que es importante la difusión que se hace a nivel de la Facultad de Arquitectura y los diseñadores.

Para el carpintero Ariel Domínguez, que desde hace 23 años dirige la carpintería que lleva su nombre, una de las principales trabas para el desarrollo de la madera nacional es el prejuicio de la gente. Experto en instalaciones comerciales y carpintería de edificios como el recientemente inaugurado Edificio Ferrere en la calle Juncal, Domínguez usa eucalipto para lo que queda a la vista y álamo para las puertas.

“El eucalipto de acá es de primerísimo nivel, incluso tiene algunas ventajas sobre el importado porque tiene menos movimiento y es muy estable. La lucha que hay que dar es contra el prejuicio de la gente”, subrayó.

FUTURO AUSPICIOSO

Pese al éxito alcanzado, mientras haya madera importada el mercado interno sigue prefiriendo esta antes que la madera nacional, y esa es una realidad que requerirá tiempo poder cambiar. Para Roberto Bavosi, presidente de la Asociación de Industriales de la Madera y Afines del Uruguay, lo alentador es que los carpinteros y la gente se han ido adaptando a usar maderas como el eucalipto, el álamo o el pino, cosa que antes no ocurría.

Pero como el mercado tiene sus leyes propias, en la medida que suben los precios de las maderas extranjeras se prefieren las nacionales. “Eso se fue cambiando de a poco, hoy se usan más maderas nacionales, pero hace unos 30 años se realizó una estimación que indicaba que por cada pie de madera nacional (30 cm x 30 cm x 25 mm) se utilizaban siete pies de importada”, explicó Bavosi.

Además de su uso en la fabricación de muebles, la madera local se suele utilizar para hacer cajas de packing, por ejemplo para el sector frutícola, y en la industria de la construcción.

“En el incremento del consumo de la madera nacional hubo mucha influencia de los arquitectos, tanto de los uruguayos como de los argentinos, que están más acostumbrados a las casas de madera. También pesaron los diseñadores y las empresas constructoras que, tratando de abaratar costos, han ido introduciendo la madera nacional con resultados muy bonitos”, consideró el presidente de la gremial.

Aun cuando no hay cifras estadísticas que permitan medir la incidencia de la madera nacional en la economía del país, las perspectivas a futuro son alentadoras. “La madera nacional se va a fortalecer dado el precio de las maderas importadas y las exigencias internacionales en cuanto a certificaciones, y porque la industria cada vez las acepta más y el consumidor también”, subrayó Bavosi.

LOS FABRICANTES DE MUEBLES Y CARPINTEROS OPINAN:
ARIEL DOMÍNGUEZ. “El eucalipto de acá es de primerísimo nivel, incluso tiene algunas ventajas sobre el importado porque tiene menos movimiento y es muy estable”.
DELFINO ÁLVAREZ. “Llevamos 58 años haciendo sillas, una de las cosas más difíciles en carpintería por el uso expansivo que tienen en relación a otros muebles. Usamos siempre el Eucaliptus grandis, al que hemos ido probando y adecuando para ver los resultados”.
OMAR LANDARTE. “El Eucaliptus grandis local está al nivel del cedro. Es una madera que tiene sus rebeldías y con el tiempo es posible que se deforme, de ahí la importancia de un buen tratamiento. Si está bien tratada, bien secada, con una horneada como mínimo de 20 a 25 días, siempre responde”.
DIEGO TOSI. “Bien tratada tiene características que la hacen igual o mejor que gran parte de la madera importada y tiene igual o mejor costo también”.
GERARDO PERERA. “Tratamos de resolver todo lo que podemos con madera nacional. Es más rentable, si comprás un fardo de madera importada sin normalizar, hay un desperdicio específico que es difícil de detectar”.
ALEJANDRO SANTÍN. “Hacemos toda la carpintería de obra y hasta las puertas de entrada de eucalipto y la gente no se entera salvo que lo digamos”.

Descargar versión PDF
01 agosto, 2013