• Martes 02 de agosto de 2022

El fuego, frente a frente

La quietud de los bosques quemados contrasta con el movimiento de las cuadrillas de alambradores que trabajan para volver a poner orden en los límites humanos que el fuego derribó. Alrededor de una iglesia abandonada que algún día fue blanca, se nota la marca del incendio que la rodeó. Estoica, es testimonio de una comunidad que en otro tiempo se reunió ahí para rezar. Lo mismo pasa con el cementerio, por obra del destino (¿o de Dios?) el fuego esquivó esos dos lugares, pero arrasó con lo que tenía a su paso. Un infierno que dejó huella a ambos lados del Camino de las Palmas, que une Piedras Coloradas y Orgoroso, que recorro con el alcalde, Jhonn Cáceres, para llegar al punto donde despidió el año viejo y recibió el 2022, para conocer el inicio del fuego y su fin.

Jhonn Cáceres habla con nombre y apellido de las personas que viven en Pandule, de donde es oriundo. Conoce las edades de casi todos los que residen ahí. Parte de su trabajo es estar atento a lo que necesita la gente en cada lugar. Sus vecinos lo eligieron alcalde del Municipio de Piedras Coloradas (Paysandú), un distrito integrado por Piedras Coloradas, Orgoroso, Pandule, Guayabo y Arroyo Negro y el paraje Las Flores.

“Me postulé para ser alcalde porque creo que la única forma de cambiar y mejorar algunas cosas es estar en este lugar, trabajando para las comunidades”. Revive la alegría que sintió cuando fue electo y destaca el trabajo de los cuatro concejales, con los que decide “los destinos del municipio”.

Durante muchos años participó en diferentes actividades sociales. Integró la organización de la Fiesta de la Madera, un encuentro que surgió en 1989 de la mano de la forestación, para recaudar fondos para instituciones educativas y sociales de la zona. “Es un evento que ha ido mutando con el tiempo, pero que sigue reuniendo a la sociedad y es la fiesta principal de Piedras Coloradas”.

Jhonn está vinculado a la forestación tanto como el municipio del que es alcalde, y su trabajo se ha transformado igual que la Fiesta de la Madera. “Siempre he sido empleado forestal. Empecé en el aserradero de Piedras Coloradas, era pelador de tablas. Después seguí en empresas tercerizadas, en la tala de monte, de peón”. En el año 2000, su padre le propuso abrir un emprendimiento en conjunto y así surgió Paola’s – Servicios generales, que desde hace más de veinte años está en el rubro. Al inicio se dedicaban a la “cosecha manual, raleo, poda a ras de pino y eucalipto”, pero la transformación productiva del sector los impulsó a enfocarse en nuevas áreas. Hoy trabajan para Forestal Caja Bancaria (FCB) en mantenimiento, realizan “la aplicación de herbicidas en las zonas raleadas, limpieza en zonas de bajo, control de exóticas”, entre otras tareas.

Gentileza: Jhonn Cáceres

Desde hace una década, con un paréntesis en el que FCB lo resolvió con personal propio, Cáceres y su equipo también brindan servicios de prevención de incendios, y hace tres años sumaron el combate. Son 10 funcionarios, entre ellos Jhonn y su señora, Gisselle Belbisi. Están juntos desde hace 17 años y además de la vida en matrimonio, comparten los cursos de especialización en la materia y cada verano trabajan para detectar y apagar focos.

Por su trabajo en el ámbito privado, el alcalde de Piedras Coloradas fue una de las primeras personas en enterarse del incendio que se inició en Algorta (Río Negro).

DE LA RUTINA A LO INAUDITO

“El 29 de diciembre a la una y media de la tarde, o un rato antes, el torrero me reporta el incendio. A su vez reporta a base de Caja Bancaria”, propietaria de la torre de 45 metros desde donde un compañero de Jhonn detectó el fuego.

“Enseguida nos empezamos a comunicar y ellos [FCB] hacen los reportes correspondientes a Policía y Bomberos. En ese momento, el reporte era de un foco de incendio en una zona alejada. Si no se pide asistencia, no se concurre”.

Jhonn confirmó el origen del fuego. “Todos nos quedamos tranquilos, porque era un incendio de un vehículo y Bomberos iba a ir. Pero el camión llevaba tarros de pintura que estallaban y tiraban lenguas de fuego hacia el lado contrario al que circulaba. Bomberos demora lo que tiene que demorar, por la distancia a la que estaba, y cuando llegan ya no era un incendio de un vehículo, sino forestal”.

El alcalde hace una pausa en la cronología y reflexiona: “Ahí faltó una buena comunicación y es una de las cosas que estamos hablando ahora, en las reuniones posteriores, para mejorar. Cuando se incendia un vehículo o una casa, se debe hacer la salvedad de que es en una zona forestada, porque puede saltar una pavesa y complicarlo todo. Te das cuenta de que, por un incendio de un vehículo, empezó el incendio forestal más grande del país”.

“El incendio forestal en verano acá no es una cosa esporádica, es una cosa rutinaria, que se ataca y se controla”.

Cáceres vuelve al relato de lo acontecido. En la noche del 29, el alcalde habló con Gabriel Beloqui, encargado de la Junta Local de Algorta, para ponerse “a la orden. Pero en ese momento, según Bomberos, era un incendio grande dentro de las proporciones que uno conoce, bastante controlado. El incendio forestal en verano acá no es una cosa esporádica, es una cosa rutinaria, que se ataca y se controla. Es algo a cuidarse, por eso siempre están las torres, los trabajos de prevención, todos los equipos preparados, el Consorcio de las empresas forestales [Plan de Protección Contra Incendios Forestales]. Pero esta vez nos vimos sobrepasados con los incendios”, que se propagaban y cambiaban de dirección por el viento, en un contexto de sequía, y ocurrían en forma simultánea en varios puntos del territorio.

A 50 METROS

El 31 de diciembre, cuando el fuego llegó al municipio de Cáceres, la situación era “tremendamente preocupante. No sabías por dónde iba a venir el fuego y teníamos cuatro pueblos complicados. Orgoroso, Piedras Coloradas, Pandule y Arroyo Negro, que si bien era el más alejado del incendio también había que estar alerta. No había día de tranquilidad”. En la madrugada del primer día del año, el fuego había llegado a Orgoroso.

Estaba a más o menos 50 metros de las casas, cuenta Jhonn señalando las zonas afectadas. “La mayoría de los que estaban combatiendo el fuego eran los vecinos, que se habían aposta[1]do sobre la vía, y las empresas forestales, que estaban trabajando adentro [de los montes] con sus respectivas cuadrillas y equipos. De noche, los helicópteros del Consorcio Forestal [Plan de Protección Contra Incendios Forestales] no podían trabajar. Estábamos con un incendio con un frente de combate de 10 kilómetros, era imposible. ¡Y de noche! Cuando todo es más complicado, mucho peor”.

Gentileza: Jhonn Cáceres

“El gran factor del incendio fue el viento”, afirma Cáceres. Cuenta que “en la madrugada el viento traía el fuego hacia Orgoroso de una forma impresionante. Después, repentinamente, cambia y se va rumbo a Piedras Coloradas, y eso dio la posibilidad de controlar el incendio acá. Se hizo un contrafuego [franja ancha de terreno que se deja sin vegetación para impedir que se propague el fuego o un fuego controlado que se enciende para, eventualmente, ‘detener’ el incendio] atrás del aserradero de Pérez para evitar que el fuego pasara hacia ahí, porque por más que el incendio vaya con el viento, también camina hacia atrás, más lento, pero camina. Entonces se trató de controlar toda esa parte del fondo, se terminó el contrafuego y ese fue un momento clave. Se calmó un poco la cosa en Orgoroso y ahí nos fuimos para el lado de Piedras”.

ESPERAR EL FUEGO, EVITAR EL DESASTRE

La intensidad del viento bajó, la dirección cambió y se ganó tiempo para implementar una estrategia efectiva. “Se araron varias hectáreas de campo, se pasaron las motoniveladoras, Bulldozer. No solo se trabajó en un campo lindero al aserradero de FCB, sino atrás de la comisaría”. El objetivo era evitar, por todos los frentes, que el fuego llegase a la industria. Hay un “secadero que funciona a gas”, y si esos tanques explotaban, las consecuencias “podrían haber sido desastrosas”. Otra complejidad era el aserrín, que estaba totalmente seco, y si bien desde el primer momento “Bancaria trató de humedecer todos los sectores” la fuerza del fuego podría haber sido demoledora, porque el desecho prende fácil y demora mucho en apagarse totalmente.

FCB ocupa a más de doscientas personas en forma directa e indirecta, y por tanto el fuego no solo amenazaba por el poder de destrucción de la infraestructura y sus consecuencias. El fuego asediaba “la fuente laboral directa más importante que tenemos en la localidad de Piedras Coloradas y a su vez de Orgoroso, porque mucha gente del pueblo trabaja ahí. Si el fuego hubiese llegado, el daño hubiese sido irreversible”. “Con el apoyo del municipio, la intendencia [de Paysandú], los particulares, los forestales… tratamos de hacer todos los cortafuegos posibles para intentar que el fuego no avanzara en ese sector. Por suerte ni siquiera llegó a los contrafuegos”, paró unos 3 kilómetros antes.

“Por un incendio de un vehículo, empezó el incendio forestal más grande del país”.

EL HUMO HIZO LA NOCHE

El primer día del año, con la salida del sol la temperatura empezó a subir, el viento a aumentar y la situación se hizo “imposible. Un descontrol total. Se volvió a complicar hacia la zona de Orgoroso. Estaban todas las forestales, los vecinos, los contratistas forestales, Bomberos con una cantidad de personal, el Ejército, el Consorcio Forestal [Plan de Protección Contra Incendios Forestales]… mucha gente y mucha herramienta. Estábamos poniendo todo lo que teníamos que poner y el fuego no se podía frenar”.

Era pleno día, pero “era de noche. El humo convertía todo en noche. Vos estabas ahí [señala a 5 o 6 metros] y había tanto humo que no veías”. Además, el viento seguía creciendo y “las pavesas iban llevando el fuego cada vez más lejos”. No lograban combatir el fuego directamente, “los helicópteros no podían volar por la tormenta eléctrica y porque el propio humo, que estaba altísimo, no permitía una buena visibilidad”.

De un momento al otro, el incendio “avanzó hacia el otro lado y agarró para Pandule. No había forma de pararlo”. Providencialmente, empezó a llover. “Tuvimos un poco de suerte con esa lluvia que cayó en el momento clave en el que los recursos no daban para frenar el fuego”.

El agua aplacó y enfrió la zona. Se siguió trabajando con la misma intensidad, pero con una mejor coordinación y potenciando recursos.

“Tuvimos un poco de suerte con esa lluvia que cayó en el momento clave en el que los recursos no daban para frenar el fuego”.

Recursos que no faltaron, según el alcalde, porque el municipio, la intendencia, las empresas forestales y el Plan de Protección Contra Incendios pusieron todos los equipos de los que disponían. Además, “la mayoría de la gente bien o mal está preparada, porque si trabajás en el sector forestal tenés capacitación en combate de incendios. Se hizo un esfuerzo enorme y los recursos que había se usaron todos. Nadie se guardó nada”.

El trabajo de los Bomberos se extendió, aproximadamente, por los siguientes veinte días, porque “se seguían prendiendo focos chicos. Se fueron cuando todo quedó totalmente controlado”.

MEJOR COMUNICACIÓN, MÁS COORDINACIÓN

En el balance, “se han sacado cosas muy positivas de todo lo que pasó. Cada uno ha asumido lo que hizo mal, lo que tiene que hacer mejor”. Cáceres recalca la importancia de lograr una comunicación clara y una coordinación efectiva frente a próximos eventos. Para él es indispensable que “desde el día uno alguien sea la cabeza, el coordinador. Tenemos que darle a esa persona la información para que defina y distribuya los recursos eficazmente. No importa de quién sea el fuego o las herramientas para apagarlo”.

Con respecto a la “culpa de los incendios”, el alcalde afirma que echársela a los forestales es como “echarles la culpa a los constructores porque las casas se prenden fuego. Es el Estado el que tiene que tener sus propios recursos para combatir este tipo de incendios”. “La forestación es uno de los principales motores del país, una de las principales entradas de divisas, entonces no hay que atacar a una matriz productiva que está ayudando a la economía, al bolsillo de la gente, al desarrollo de lugares como Piedras Coloradas y otros. Estos pueblos crecieron mucho por los forestales y no tiene nada de malo reconocerlo”.

ALGO IMPORTANTE

Mientras hacemos la entrevista, el teléfono de Jhonn suena unas 10 o 12 veces. Con cada ring la acción se repite. Toma el móvil, mira quién es, apaga el sonido, teclea algo. “Atendé. No hay problema”, le digo cada vez. Él sigue conversando, como si nada. Solo me pide “un segundito para contestar” en la cuarta llamada. Tiene que ver con adolescentes y un permiso para usar la piscina, por lo que entiendo. Pienso en lo que habrá sido su celular en esos días de fuego en el Municipio de Piedras Coloradas. En lo importante que es atender y escuchar la voz del otro en esos momentos abrumadores. Le pregunto si quiere agregar algo más que considere importante. “Sí”, me dice seguro, “quiero destacar el valor de la gente que estuvo para quedarse y trabajar en la extinción del incendio. Nadie tuvo peros para nada. No importaba la hora, si había que quedarse de madrugada, si comían, si tomaban agua… se quedaron todos, y todos trabajaron. Y el que no salió al monte, se quedó protegiendo las casas, controlando todos los detalles, evitando que cualquier fuego prendiera por ahí. Cocinando, llevando comida o agua. Cada uno hizo algo importante”.

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Martes 02 de agosto de 2022