Aldan
  • Sábado 28 de noviembre de 2020

Pasado, presente y futuro del sector forestal uruguayo

En 2019, la Sociedad de Productores Forestales cumplió 60 años y lo celebró de la mejor manera: arrancando el año como el primer sector exportador del país. Pero, ¿qué tuvo que pasar desde 1959 hasta ahora para que se construyera un sector que hoy es visto como referente?

En agosto de 2019, la Sociedad de Productores Forestales (SPF) celebró la primera edición de sus Desayunos Forestales. Y, mientras se llevaba a cabo la mesa redonda, décadas de historia, planificación y proyección se sentaban juntos para dialogar. Por un lado, el Cr. Enrique Iglesias: miembro de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) que en los años 60 idearía la primera Ley Forestal; y por el otro, el Ec. Fernando Isabella: jerarca de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), quien lideró un trabajo prospectivo sobre el futuro de la bioeconomía forestal con miras al 2050.

Mucho ha cambiado desde que en 1959 se fundó la SPF. Para comenzar, aquellos visionarios que apostaron por la forestación no eran la gremial robusta que son ahora, sino un grupo de emprendedores en su mayoría incomprendidos y hasta en alguna oportunidad tildados de “locos”. Esos pioneros, entre quienes se encuentran Brígido Diano, Carlos Alberto Voulminot, Omar Urioste y Juan Carlos Balerio, iniciaron la aventura forestal en las décadas de 1940 y 1950.1

TRABAJAR EN SINERGIA

Ya para el inicio de los años sesenta, esta primera semilla sembrada por los visionarios sería adoptada por la CIDE, una organización pública interministerial que buscaba estudiar, diagnosticar y proyectar la situación económica y social del Uruguay. Un jovencísimo Iglesias –mucho antes de convertirse en director del Banco Interamericano de Desarrollo– fue parte de esta iniciativa liderada por Wilson Ferreira Aldunate como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Al principio, incluso para las personas que trabajaban en la CIDE, la forestación no era una apuesta segura dentro de la visión de futuro que se tenía para el mundo agropecuario uruguayo. “Cuando hicimos la CIDE, la forestación era una duda”, confesó durante el Desayuno Forestal el propio Iglesias. Pero el potencial fue identificado y el forestal terminaría siendo uno de los siete proyectos visionarios que presentaría la CIDE.

El trabajo de este organismo daría pie, primero, al estudio cartográfico de uso de suelos donde se identificarían los predios de prioridad forestal y, más adelante, a la promulgación de la primera Ley Forestal de 1968. Es así como ese primer impulso de los pioneros encontró un eco en los técnicos de la CIDE. Y ese eco halló, a su vez, una voluntad política que empujó las propuestas. Iglesias sostuvo que “esta aventura de la forestación es uno de los mejores ejemplos de cómo todo un país puede apoyar y aportar a un gran vector del desarrollo económico y social que se construyó desde cero”. “La asociación de distintos actores, donde se sumaron los pioneros, el Estado, la investigación técnica, es un ejemplo en el quehacer del país”.

“Hoy el forestal es el primer sector de exportación. Hace 20 años era un sector medio y hace 30 años no existía”. Ec. Alfonso Capurro, CPA Ferrere

Fotografía: Pablo La Rosa

PANORAMA FUTURO

La construcción de la forestación desde abajo también queda evidenciada en las cifras. “Hoy el forestal es el primer sector de exportación. Hace 20 años era un sector medio y hace 30 años no existía. Creo que es un cambio relevante y que va a continuar en los próximos años”, explica a Forestal el Ec. Alfonso Capurro, gerente de CPA Ferrere. Y lo sustenta a través de la evidencia: el año pasado las exportaciones forestales sobrepasaron los 2.000 millones de dólares. Hoy se tiene la confirmación de la segunda planta de UPM, que exportará 2,1 millones de toneladas de celulosa cuando esté en funcionamiento. “Esto, a precios promedio de los últimos años, es más de 1.000 millones de dólares adicionales”, detalla Capurro. “Entonces, si hoy está peleando con la carne el primer lugar de las exportaciones con 2.000 millones de dólares, en 3 o 4 años, cuando esté exportando 3.000 millones, el sector forestal estará despegado, consolidado y firme”.

La instalación de la tercera planta de celulosa en el Uruguay será un hito a nivel económico sostenido en cifras. “Va a pegar un salto y ya se sabe más o menos hacia dónde”, proyecta el economista. “Un sector que hoy es 3,5% del PBI, con 25 mil empleos y 2.000 millones de dólares de exportación va a pasar a ser 5,5 o 6% del PBI, estará más cerca de los 35 mil empleos y por encima de los 3.000 millones de exportación”. Adicionalmente y desde la óptima más macro, “la fase de construcción de la planta, que ya empezó y se va a consolidar en 2020, le va a permitir a Uruguay, a través de su generación de actividad y de empleo, disimular algunos de los problemas que se están haciendo bastante evidentes en la región, sobre todo en Argentina”, dice Capurro.

“En 2018, el sector forestal hizo su año récord con una participación del 22% de las exportaciones totales del Uruguay. Eso realmente responde al perfil de un país forestal, aunque nos falte mucho por hacer”. Ing. Agr. Carlos Faroppa, presidente de la SPF

TIERRA FÉRTIL

Los números evaluados a lo largo del desarrollo del sector también demuestran que la forestación es de las producciones que mayor valor genera a partir del uso de la tierra. Así quedó demostrado en un estudio que CPA Ferrere publicó en 2017. Capurro lo explica: “Imaginemos que la forestación exportó exactamente lo mismo que el sector ganadero: 2.000 millones de dólares. La forestación ocupa un millón de hectáreas, mientras que la ganadería ocupa más de 10 millones. Si lo dividimos, conseguimos el valor por hectárea. El forestal hace un uso muy intensivo de la tierra”.

Esto, en general, va en contra de la idea común de que los sectores que mayor entramado social y económico tienen son la lechería y el arroz, entre otros. El economista sostiene que “se genera una percepción equivocada porque la gente pasa por un predio forestal y no ve a nadie. Este tiene actividad intensiva en una parte del ciclo y también al final, pero al tener ciclos largos se diluye y no se percibe tan fácilmente. A diferencia de, por ejemplo, la lechería, donde uno ve todos los días el tractor, al tambero, el ordeñe, etcétera. Pero cuando se hacen los números y se mira a la gente que está involucrada y la divide en la cantidad de hectáreas, la realidad es otra”.

“La forestación nos convirtió en un país atractivo para la inversión privada. Nos ven como un país serio y hemos generado confianza”. Cr. Enrique Iglesias

Ec. Alfonso Capurro de CPA Ferrere, Cr. Enrique Iglesias e Ing. Agr. Carlos Faroppa, presidente de la SPF. (Cortesía: SPF)

MÁS SEMILLAS

Algo parecido sucede al darle una mirada a otras cifras forestales. En 2018, al tener su año récord con 2.200 millones de dólares exportados, el sector tuvo una participación del 22% de las exportaciones totales del país. “Eso realmente responde al perfil de un país forestal, a pesar de que generalmente no nos vemos de esa forma. Si uno mira las exportaciones de Finlandia, su sector forestal tiene ese porcentaje más o menos”, explica a Forestal Carlos Faroppa. Lo que sí reconoce el presidente de la SPF es que al Uruguay “aún le falta mucho por hacer para agregar valor a esa producción. ¿Qué pasaría si con lo mismo que tenemos hoy en vez de 2.200 pasamos a 4.000 millones? Ese sí sería un país forestal en serio. Tendríamos más industrias, no solo plantas de celulosa, sino otras cadenas”.

En ese sentido, Capurro y Faroppa concuerdan en que el negocio de la madera sólida es un pendiente por resolver. Este último sostiene que: “Es un debe. Hay una cantidad de oportunidades y el país no está logrando desarrollar su segunda cadena que es madera aserrada, de tableros, madera sólida”. Los costos del país –en especial en el campo logístico– serían una de las principales razones por las que aún no se dan las condiciones de inversión. “Me parece que en los próximos años va a quedar más en evidencia una mejora en la red de infraestructura que se está consolidando a partir de varias de las PPP que están en curso ahora. Entre la mejora de algunos corredores viales, las pruebas a nivel de bitren y tritren, a medida que se puedan expandir y que la calidad de la infraestructura mejore, le van a permitir al sector superar uno de los lastres grandes que ha tenido en los últimos años”, dice Capurro.

Otro tema pendiente por trabajar es la competitividad de los precios de los combustibles, aspecto crítico para todos los sectores productivos y exportadores, pero especialmente para la forestación por las características y valor de sus cargas. “Creo que empieza a haber más conciencia en el espectro político de que algo al respecto hay que hacer. No sé si va a ser rápida la solución pero aspiraría a que en los próximos años el precio de los combustibles es un tema que Uruguay tratará, con mayor o menor éxito”, sostiene el gerente de CPA Ferrere.

AGENDA VERDE

La forestación también tiene un papel relevante en el aspecto medioambiental. Así lo hizo notar Iglesias durante el Desayuno Forestal, al resaltar que el sector forestal introduce a Uruguay en la agenda internacional del cambio climático. “Estamos incorporados a una de las grandes alternativas que demanda la preocupación por el cambio climático. Para un país pequeño como el nuestro es de destacar que estemos dentro de esa agenda, pues el clima será un factor dominante”, señaló durante su intervención.

Como figura en una infografía publicada en Forestal N° 22 (diciembre, 2018), las 950 mil hectáreas de plantaciones efectivas que existían en el Uruguay secuestraban 300 millones de toneladas de dióxido de carbono al año; esto es 25 veces la emisión total del parque automotor uruguayo en el mismo lapso (unos 12 millones de toneladas de CO2).

Hoy el Uruguay cuenta con 1.243 mil hectáreas de plantaciones efectivas, según la Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca.

De igual forma, en Forestal N° 24 se ilustró la positiva sinergia entre forestación y ganadería en lo que a la lucha contra los gases de efecto invernadero se refiere. Con datos de Carbosur, se calcularon tres escenarios en un ejemplo teórico de un campo de 5 mil hectáreas con un turno de producción de 30 años. En el primer escenario existían 5 mil vacunos y 0 héctarea forestada; el balance de gases –al no haber ningún tipo de captura– era de +300.000 toneladas de CO2. El segundo escenario buscaba el equilibrio entre emisiones de carbono propias de la ganadería y el secuestro de carbono correspondiente a la forestación. Para lograr esa estabilidad perfecta (cero emisiones) era necesario tener 4.309 vacunos y 691 hectáreas forestadas. Y, en el último caso, teniendo un 60% de área forestada (3.000 hectáreas) y 2.000 vacunos se lograba tener un saldo positivo de -1.002.399 toneladas de CO2.

“En tres o cuatro años, cuando esté exportando 3.000 millones de dólares, el sector forestal estará despegado, consolidado y firme en el primer lugar de las exportaciones”. Ec. Alfonso Capurro, CPA Ferrere

Faroppa confirma la importancia del sector forestal en temas de sustentabilidad al referirse, además, a la conservación del monte nativo. “La Ley Forestal prohibió el corte del bosque nativo y, al protegerlo, creció un poco en área pero mayoritariamente creció en madurez. O sea, que hoy es un fijador de carbono mucho mayor que antes. Esto es un bien común para todos los productos exportables del país porque, en general, en toda la región el bosque nativo fue reduciéndose o se vio afectado por incendios y la competencia con la agricultura”.

Tener un sector productivo a tono con esta agenda medioambiental, entonces, no solo nos hace responsables en cuanto a sostenibilidad sino que, además, nos presenta con una ventaja competitiva frente a otras producciones de la región y el mundo.

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18 diciembre, 2019