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  • Miércoles 20 de noviembre de 2019

La forestación como política de Estado: ayer y hoy

En 2018 se cumplieron 50 años de la creación de la primera Ley Forestal, norma que impulsó el desarrollo del sector en Uruguay. ¿Cómo se sembró aquella semilla? ¿Qué partidos y políticos estuvieron detrás de su florecimiento? A las puertas de un nuevo proceso electoral, revisamos la evolución de la forestación como política de Estado y la postura de las actuales candidaturas al respecto.

1968 fue un año convulsionado para el mundo: transcurría la Guerra de Vietnam, en Europa se daba el Mayo Francés, mientras Estados Unidos y Rusia estaban en plena carrera espacial. Y aunque en Uruguay también abundaban las manifestaciones estudiantiles, en medio de la agitación algo grande iba cocinándose en el país oriental: la primera Ley Forestal.

El libro Forestación en Uruguay: 50 años de una política de Estado. 1968 – 2018, escrito por el periodista Pablo Melgar y auspiciado por la Sociedad de Productores Forestales (SPF) celebra esas bodas de oro realizando un detallado recorrido a través de la historia forestal del país y sus protagonistas. ¿Cómo se forjó y evolucionó este sector productivo?

PRIMERAS SEMILLAS

El camino de la forestación productiva en el país arranca con el trabajo de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE) en 1960. Esta organización pública interministerial, liderada por Wilson Ferreira Aldunate como ministro de Ganadería y Agricultura, “contaba con figuras emblemáticas que en ese momento eran jóvenes técnicos promisorios”, explica el periodista Melgar en entrevista para Forestal. El actual ministro de Economía Danilo Astori era uno de ellos, mientras que el Cr. Enrique Iglesias García –que años después se convertiría en presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– fungía de secretario técnico. “Lo mejor que tenía el Uruguay participó de esta iniciativa”, dice Melgar. El objetivo era estudiar, diagnosticar y proyectar la situación económica y social del Uruguay. La CIDE presentaría siete proyectos visionarios; el forestal sería uno de ellos.

A raíz del trabajo de la CIDE, se elaboró un estudio cartográfico de suelos a escala nacional donde se identificaron los predios de prioridad forestal. Con este primer paso se sentaron las bases para el futuro desarrollo de las plantaciones forestales. Esto daría pie al segundo hito en la historia forestal del Uruguay: la primera Ley Forestal de 1968.

Fotografía: Pablo La Rosa

RAÍCES LEGISLATIVAS

Aunque el proyecto de la Ley Forestal (Ley 13.723) fue enviado al Parlamento por el Consejo de Gobierno liderado por Luis Giannattasio en 1964, recién sería aprobado en el siguiente período legislativo. “La fuerza fundamental de la primera ley es que el ecosistema político y técnico uruguayo detectó y visualizó que había una oportunidad enorme para el país. Hasta ese momento importábamos madera”, señala Melgar.

A pesar de que la primera ley contiene los elementos fundamentales que dan marco a la actividad forestal en Uruguay, esta centraba la actividad y sus incentivos fiscales en los productores rurales, dejando de lado a posibles inversores provenientes de otros rubros. Con la segunda Ley Forestal (Ley 15.939), promulgada a fines de 1987, se introducen ciertos ajustes que dan paso al verdadero boom forestal. Así lo explicó el histórico productor y pionero forestal Omar M. Urioste en una charla en el Rotary Club de Montevideo en 1998 que es citada en el libro: “La respuesta [a la segunda ley] fue distinta y podríamos decir que fue explosiva, pues el ritmo de plantación por año pasó de 2.000 hectáreas a 20.000 y luego a casi 40.000”.

“Cada uno de los gobiernos democráticos en estos 50 años hizo crecer la forestación”. Pablo Melgar, periodista

Para Melgar “todos los presidentes, con distintos énfasis” han sido protagonistas políticos detrás de la evolución del sector forestal, aunque destaca especialmente a Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti por haber impulsado la segunda ley. “Este fue un episodio que se dio entre gobiernos. Sanguinetti aprontó la ley y se votó, y Lacalle la implementó”.

TRONCO INDUSTRIAL

A partir de estas modificaciones la forestación uruguaya logró otros hitos, como hacerse de un lugar en los mercados internacionales (Japón, Finlandia, España, entre otros). Esto, a su vez, ocasionó que apareciera el interés por instalar plantas de pasta de celulosa en Uruguay, hecho que marcaría un antes y un después para el sector. Así llegaría la finlandesa Botnia con la primera planta en Fray Bentos que empezaría a operar en 2007. En el libro de Melgar, el Ing. Agr. Carlos Faroppa, quien lideró el proyecto de Botnia (hoy UPM) en el país, cuenta que los finlandeses eligieron Uruguay por encima de otros competidores como Brasil, Indonesia y Rusia porque “se trabajó en serio. A pesar de las dificultades, el Poder Ejecutivo fue solucionando los problemas”. Faroppa, por ejemplo, se explaya sobre el rol clave que cumplió el presidente Jorge Batlle para lograrlo.

En 2009 llegaría Montes del Plata que, tras realizar la mayor inversión privada en la historia de Uruguay (2.000 millones de dólares) y negociar con los gobiernos de Tabaré Vázquez y José Mujica, empezaría a operar en 2014.

Más recientemente, el segundo mandato de Vázquez negoció con UPM la instalación de la tercera planta de celulosa en Uruguay. Finalmente, la empresa finlandesa confirmó que la planta se haría; la inversión se estima en más de 3.000 millones de dólares y la fábrica empezaría a operar en 2022.

Fotografía: Pablo La Rosa

ABONO Y RIEGO SOSTENIDO

La historia durante estos 50 años ha demostrado que la forestación ha dicho presente como una política de Estado, más allá de qué bandera política gobernaba o de qué color era el partido que estaba al mando del país. “Todos los partidos políticos que hay en el Uruguay gobernaron y todos no solo mantuvieron el proceso, sino que lo implementaron y se incrementó. Cada uno de los gobiernos democráticos hizo crecer la forestación, apoyaron mucho y ahí está lo interesante”, explica Melgar.

El Ing. Agr. Atilio Ligrone, con más de 40 años en el sector forestal tanto privado como público, concuerda con esta postura al ser entrevistado en el libro por los 50 años de la política forestal: “La amplia base de discusión y el apoyo unánime con que contó el sector al momento de legislarse fue fundamental para su continuidad y estabilidad en el tiempo, pese a los diferentes cambios de administración, transformándose en una verdadera política de Estado”.

PRESENTE EN VERDE

A poco de embarcarnos en nuevas elecciones presidenciales, es pertinente conocer cuál es la visión que cada partido político en contienda tiene para el futuro del sector forestal (ver recuadros). Para Melgar, el consenso a favor de la forestación es irrefutable: “Todos los partidos políticos entienden necesario incrementar la producción forestal y mejorar los procesos industriales a través de la proyección de la industria hacia otros sectores. Todos les dan la bienvenida a las inversiones. Esa es la señal al mundo”.

El estudio de uso de suelos, la primera y segunda Ley Forestal, además de la instalación de las plantas de celulosa, son algunos de los hitos en la historia del sector uruguayo

En opinión del periodista, más allá del contexto político actual (las elecciones siempre siembran algo de especulación), Uruguay mantiene su imagen de confiabilidad hacia el mundo. “A pesar de las dificultades, somos un país muy estable”, detalla. “En Uruguay se sabe con claridad lo que puede llegar a pasar en cinco años, no somos amigos de los terremotos políticos y también se tiene estabilidad jurídica. Acá los contratos son contratos. Lo que se acordó, se cumple”.

50 años han pasado desde que una decisión política guiada por un exhaustivo estudio técnico creó, prácticamente de la nada, el sector forestal uruguayo. Y así, casi una decena de administraciones democráticas han dirigido al país y la forestación como política de Estado se ha mantenido. El rumbo parece estar marcado.

 

Visión partidaria

 

Las propuestas de los tres partidos con mayores posibilidades de ganar las elecciones nacionales fueron incluidas en orden alfabético en este artículo.

FRENTE AMPLIO

El Frente Amplio (FA) presenta un único programa de gobierno aprobado por el pleno de la Comisión Nacional de Programa del partido. Aunque Forestal intentó comunicarse con el sector del candidato Daniel Martínez para conocer su visión puntual sobre el sector forestal, estos no accedieron.

El plan de gobierno del FA propone el registro obligatorio de las empresas de servicios forestales para aumentar la eficiencia de la inspección del trabajo. Además, se busca “fomentar la creación de cooperativas de servicios forestales mediante mecanismos de exoneración tributaria y promoción de este modelo de empresa”.

En cuanto a la institucionalidad, se plantea reglamentar la creación de la Junta Honoraria Forestal; esta contaría con “la más amplia participación para alinear a todas las instituciones gubernamentales relacionadas con el sector en los objetivos y metas a seguir, incluyendo a todos los actores, fundamentalmente de la institucionalidad ambiental y subnacional y de la sociedad civil”. Asimismo, se busca analizar la Estrategia Nacional de Bosque Nativo e instrumentarla en aquellos conceptos que concuerden con la política agropecuaria y ambiental. Se detalla que, para lograr los objetivos planteados, es necesario “profundizar el proceso de descentralización institucional del organismo rector, Dirección General Forestal – MGAP, fortaleciendo el papel y la gestión de las Oficinas Regionales”.

En lo que se refiere al estímulo del sector productivo, se hace hincapié en la necesidad de continuar y profundizar el desarrollo de las diferentes cadenas industriales, pero dándole un especial impulso a la de la madera sólida. ¿Qué proponen para lograr esto último? Estimular el consumo nacional de madera y atacar específicamente el rubro de construcción en madera al “reglamentar las leyes promulgadas sobre reinversión de impuestos para el desarrollo de bosques protectores y bosques para la producción de madera con ese objetivo productivo”. Para avanzar en la industria de la transformación mecánica proponen “consolidar un conglomerado de la madera en la región noreste (aserraderos, instituciones de investigación y formación) y poner en funcionamiento un centro tecnológico forestal madera en torno al campus INIA-UdelaR”.

PARTIDO COLORADO

Para el sector Ciudadanos del candidato Ernesto Talvi, el forestal es hoy uno de los sectores productivos más importantes del país y registra una de las tasas de crecimiento más importantes. Justamente por esta razón y dado que el sector viene en constante desarrollo, “seguramente se necesiten ajustes a las políticas de desarrollo forestal para permitir que el sector exprese todo su potencial productivo. Además de recibir grandes inversiones en la cadena celulósica, tenemos que ser capaces de proyectar otros productos y transformaciones de los productos del bosque”. Así lo expresaron los asesores en temas forestales de Ciudadanos en un documento elaborado especialmente para Forestal.

Dentro de esas medidas destacan, por ejemplo, las referidas a la eficiencia logística y su costo. “Concretamente hay propuestas de cambios en los mercados de combustibles y energía eléctrica; cambios normativos que habiliten a circular camiones que transporten más toneladas, lo que redundaría en una mejora en la eficiencia (incorporación de tritrenes); revisión de infraestructura vial –hay muchos kilómetros de rutas a mejorar, por lo que habría que establecer un plan de mantenimiento y desarrollo vial ambicioso–; y revisión de costos de exportación, tasas portuarias y gastos relacionados a la operativa portuaria”, detalló el equipo de Talvi.

Al respecto de la instalación de la tercera planta de celulosa en el país, Ciudadanos considera que “el proyecto es positivo para el sector forestal y para el Uruguay en lo que tiene que ver con el empleo y el desarrollo económico”. Sin embargo, señalan que debería hacerse un mayor esfuerzo por lograr un aval social, además de una política de aguas que contribuya a cuidar y revertir el deterioro del río Negro.

La candidatura de Talvi contempla, incluso, la posibilidad de potenciar otros sectores agropecuarios teniendo como ejemplo lo realizado con la Ley Forestal. “Hay otros sectores productivos, como el de la producción lechera que, por su dimensión social o económica, serían muy interesantes de evaluar en la creación de una ley de promoción de largo plazo de este tipo”, dijeron a Forestal.

PARTIDO NACIONAL

El candidato por el Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, incluye a la forestación dentro de las propuestas sectoriales en su programa de gobierno, aunque su sector no contestó las preguntas que Forestal les hizo llegar para el presente informe.

En el documento, Lacalle propone estudiar y planificar el uso de tritrenes (algo que ya empezó a hacerse en algunas partes del país). Asimismo, refiere la posibilidad de aprovechar en mayor medida el transporte fluvial gracias a un puerto en La Charqueada o en algún afluente de la laguna Merín o sobre la laguna misma. Esto, según detalla en el documento, “permitiría un enorme ahorro logístico, saliendo a través de la laguna de Los Patos en Brasil”.

El plan de Lacalle también se refiere a las oportunidades en la producción de madera sólida no destinada a la cadena celulósica pero que son minadas por la actual normativa vinculada a Bosques de Rendimiento. “Al privar de incentivos fiscales a los bosques con destino a producción de madera para celulosa, los productores han optado por manejar los rebrotes de los bosques implantados en la década del 90 y comienzos del 2000, en lugar de reforestar sus predios, por el simple motivo de no perder la calificación de Bosques de Rendimiento. El resultado es que esos bosques pierden calidad y productividad en cada ciclo forestal”, detalla. A nivel productivo, el plan del candidato blanco formula incentivar el desarrollo de la industria de biomasa (pellets, chips, trozas, leñas) y potenciar el desarrollo de bosques de protección y abrigo en predios ganaderos.

También considera necesario encontrar soluciones legislativas a la híper regulación que sufre el sector: “Un camino es modificar la Ley de Ordenamiento Territorial en los aspectos que ya están regulados por leyes nacionales. Otro camino es regular la actividad forestal por una nueva Ley que establezca con claridad los aspectos fundamentales del ordenamiento territorial en relación con la actividad”. También plantea revisar los criterios y procesos para que los productores obtengan la Autorización Ambiental Previa.

En cuanto a impulsos económicos, se habla de la posibilidad de reactivar una línea de crédito en el BROU para financiar la implantación de bosques con una gracia total de intereses y amortización de 10 años.

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15 septiembre, 2019