• Sábado 04 de diciembre de 2021

Forestación en tiempos de crisis sanitaria

En medio de una pandemia mundial que ha trastocado nuestra forma de vivir, relacionarnos y hacer negocios, el sector forestal se adapta para seguir trabajando sin descuidar el bienestar de colaboradores y sectores vulnerables. ¿Cómo afecta la emergencia desatada por la COVID-19 a los forestales y qué se está haciendo al respecto?

Ciudades fantasmas, fronteras cerradas, mercados en crisis y gente con indumentaria digna de usarse en una planta nuclear. Aunque parecen escenarios salidos de una novela apocalíptica de ciencia ficción este es, hoy, nuestro día a día. La crisis sanitaria mundial generada por la COVID-19 alteró la normalidad como la conocíamos. El sector forestal en Uruguay no es ajeno a esta coyuntura y prepara, tanto sectorialmente como de manera particular, diversas medidas para enfrentar la situación a nivel social, sanitario y empresarial.

Desde que el 13 de marzo se declarara la emergencia sanitaria en nuestro país por los primeros casos de coronavirus, el sector forestal dijo presente; primero a través de iniciativas particulares de diversas empresas y, luego, mediante una batería de medidas instrumentadas por la Sociedad de Productores Forestales (SPF). Entre las diversas acciones del sector forestal se estima recaudar más de un millón de dólares para destinarlos, principalmente, a ayudas sociales coordinadas con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) a nivel nacional y con intendencias departamentales relacionadas a las zonas de influencia de la forestación.

La SPF solicitó una cuota voluntaria y extraordinaria de 1,5 dólares por hectárea a sus socios para un fondo destinado a acciones sociales en el marco de la emergencia sanitaria

“Dentro del sector vemos con mucha preocupación lo que puede generar el combate a esta pandemia desde el punto de vista económico y social. Por eso nos parecía importante generar fondos extraordinarios de la gremial para poder llevar a cabo acciones que merezcan ser apoyadas”, explica Diego Mora, nuevo presidente de la SPF. “Hay zonas del interior profundo donde el sector forestal llega a una cantidad de comunidades que muchas veces están alejadas de determinados recursos o posibilidades y donde podemos dar una mano”, señala.

Lo acordado en la directiva de la gremial fue pedir una cuota voluntaria y extraordinaria de 1,5 dólares por hectárea forestada a todos los socios. El padrón social supera las 800 mil hectáreas. “Hemos tenido una respuesta formidable, muchos socios se pusieron inmediatamente a las órdenes y colaboraron. Aún estamos en campaña de recaudación, pero sabemos que todas las posibilidades no son las mismas porque la emergencia afecta de forma distinta a las empresas”, dice Mora.

AL FIRME

La primera acción que ya está confirmada y siendo trabajada con el Mides es la donación de un servicio de alojamiento por seis meses en un hotel de Montevideo para personas en situación de calle. El presupuesto asignado a esta iniciativa es de 87 mil dólares. Asimismo, varias empresas de la cadena forestal ya se habían sumado a la campaña #NosCuidamosEntreTodos, iniciativa que nació desde el ámbito privado para brindar apoyo a ASSE con equipos y materiales. Al cierre, ya se habían donado 20 ambulancias, 50.000 kits de diagnóstico de COVID-19 y 126 respiradores y monitores para CTI, entre otros.

Desde el lado del sector agropecuario en su conjunto también se acordaron aportes específicos para el Fondo Coronavirus, la herramienta creada por el Ejecutivo para atender los costos sociales, económicos y sanitarios de la emergencia. Unos 40 millones de dólares serán ofrecidos por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), organización a la que aporta tributariamente el sector forestal. “Como sector productivo, el forestal también respalda y colabora con esta iniciativa. Me animo a decir que la quinta parte del presupuesto debe ser aporte del sector forestal”, detalla Mora.

Una de las ambulancias donadas por la iniciativa #NosCuidamosEntreTodos, con la que colaboró la SPF. (Fuente: Presidencia)

La ayuda para enfrentar esta crisis llega, entonces, desde diversos flancos de la actividad forestal (entre muchos otros). El propio ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, se refirió a los distintos aportes del sector agropecuario en una conferencia de prensa virtual desde la sede del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) el 20 de abril. Allí expresó: “Cuando hay una crisis, la primera reacción de todo el mundo es apretar lo propio y decir ‘no, lo mío no se toca’ […] Desde el sector primario han sido los primeros que abrieron las manos, en vez de apretar, viendo qué era lo que necesitaban los demás”.

LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR

Pero, más allá de los fondos de ayuda, ¿cómo viene trabajando el sector forestal en el marco de la COVID-19? El consenso general es que la coyuntura exige adaptaciones para proteger a quienes se desempeñan en el sector, pero a su vez es importante que no se detenga la actividad, de ser posible. Justamente, una de las principales razones por las que el gobierno no ha declarado la cuarentena obligatoria pero sí extremado los protocolos sanitarios es por mantener funcionando la economía en sus principales rubros. Así lo dijo la propia ministra de Economía, Azucena Arbeleche, en una conferencia de prensa el 18 de marzo, apenas unos días después de la llegada del coronavirus al país. “Los motores de la economía no se pueden apagar. Esa es nuestra principal preocupación”, declaró. La postura del gobierno se ha mantenido a lo largo de las siguientes semanas.

Teniendo en cuenta que la cadena forestal incluye eslabones con actividades muy disímiles entre sí, Mora explica desde la SPF que los nuevos protocolos sanitarios han sido implementados de forma particular por cada empresa según sus características. Existe una gran parte de la actividad que se desarrolla en el ámbito rural y al aire libre, donde el contacto durante la jornada laboral es muy limitado. Allí, por ejemplo, los principales esfuerzos están dedicados al momento del traslado de los operarios o a la organización de los lugares donde pernoctan para evitar aglomeraciones. Donde sí se han debido implementar mayores medidas de seguridad para minimizar riesgos de contagio es en viveros y eslabones del área industrial forestal, ya que por las características propias del trabajo puede existir mayor cercanía entre empleados. En el caso de las labores administrativas, muchas de las empresas forestales han adoptado la mecánica del teletrabajo.

PUNTO A FAVOR

En este contexto tan particular, el forestal es uno de los sectores que cuenta con una ventaja que podría pasar inadvertida: un aceitado engranaje dentro de las empresas en lo que a seguridad y salud ocupacional se refiere. “Esto se ha venido trabajando desde hace unos cuantos años. El sector ha evolucionado muchísimo en todo lo que son las medidas de seguridad en el trabajo, y eso nos permite tener una gimnasia para implementar nuevas recomendaciones”, detalla el presidente de la SPF. “La mayoría de las empresas cuentan con técnicos prevencionistas, comités de seguridad y una cantidad de herramientas de gestión que permiten incorporar rápidamente las recomendaciones que han ido emitiendo la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Salud Pública o el Ministerio de Trabajo, por ejemplo. Tenemos una ventaja comparativa significativa en cuanto a la dinámica, en conocer y tener los recursos para llevar a la práctica las medidas”.

“La mayoría de las empresas forestales cuentan con técnicos prevencionistas, comités de seguridad y herramientas de gestión que permiten incorporar rápidamente las recomendaciones sanitarias”. Diego Mora, presidente SPF

Las propias certificaciones internacionales, que en general exigen la implementación de una serie de medidas de salud ocupacional, han contribuido en el desarrollo de esa gimnasia a la que hace referencia Mora, pues las empresas forestales ya están familiarizadas con los procesos y herramientas para gestión de protocolos.

Para Mora, la importancia de mantener al sector forestal en acción es vital. “La relevancia del sector para el país desde el punto de vista económico, a nivel de exportaciones, es clave. Además, se trata de mantener el funcionamiento de una cadena que llega a lo más profundo de las localidades más distantes del país”. Siempre se dijo que uno de los grandes valores de la forestación era su capacidad de descentralización. Justamente por eso, desde la gremial consideran que “hoy más que nunca es de extrema necesidad, tomando las medidas necesarias, man tenernos en funcionamiento para el sustento económico y social de mucha gente que vive en el interior del país”.

VIENTO A FAVOR Y EN CONTRA

Es innegable que la incertidumbre que rodea el mundo a causa de la pandemia tiene su propio efecto en la economía y en los negocios, y el sector forestal uruguayo no es ajeno a estos embates. Algunas empresas del complejo forestal –especialmente las vinculadas al eslabón industrial de la cadena– han visto afectadas sus colocaciones en el mercado exterior.

La pandemia por coronavirus genera nuevos protocolos de trabajo en el sector forestal.
La pandemia por coronavirus ocasiona que se generen nuevos protocolos de trabajo en el sector forestal. Gentileza: Logifor – Pierino Giloca

Este es el caso, por ejemplo, de compañías nacionales que proveen de materias primas a empresas del sudeste asiático para elaborar productos destinados a Europa. Mora detalla que “hay operaciones que han caído a nivel mundial porque ha caído la demanda, y eso ha llevado a cancelaciones de pedidos. Esto disminuye mucho el volumen de trabajo, con la consecuente falta de ingresos para poder costear las plantillas laborales que estaban en funcionamiento”. Algunas empresas del sector, incluso, detuvieron momentáneamente sus operaciones por algunos días, tanto por motivos comerciales como por razones sanitarias.

Sin embargo y sorprendentemente, el viento también puede soplar a favor en algunas líneas de negocio. Al tratarse de una pandemia global, la COVID-19 trae consecuencias para la forestación. Hoy existen países que enfrentan serias dificultades y por diversas razones (sanitarias, cierre de fronteras, paralización de la actividad, etcétera) no pueden cumplir con compromisos de exportación. Esto genera determinadas ventanas de oportunidades para empresas o productos de otro lugar. En nuestro país, puntualmente, la exportación de rolos de pino desde Uruguay hacia China ha recibido un impulso por la imposibilidad de Nueva Zelanda de abastecer ese mercado asiático por el coronavirus (tema ampliado en la sección Logística de esta misma edición).

Para Mora este caso es sumamente positivo ya que “reactiva toda una cadena logística, porque requiere de cosecha, cargas de transporte forestal, acopio y carga en puerto. Estas son actividades bastante aisladas entre sí desde el punto de vista de los riesgos para la salud, y se da una oportunidad interesante de generar empleo y mano de obra en un momento tan complejo”.

Hoy por hoy no es posible pensar en una fecha exacta para anunciar el fin de la pandemia y la vuelta a la “normalidad” como la conocíamos; no solo en nuestra vida cotidiana y personal, sino también en el ámbito de los negocios y la economía. “Esta situación totalmente nueva nos va a exigir una capacidad creativa para poder generar nuevos caminos y estar cerca de los sectores más vulnerables al combatir este contexto”, concluye Mora. El viento ha cambiado sobre la marcha y es difícil anticipar hacia dónde soplará en los próximos meses, pero el objetivo del sector es seguir navegando a pulso firme.

10 junio, 2020