• Martes 29 de septiembre de 2020

Editorial: La nueva realidad

Por Miguel Helou, gerente general de la SPF

En un contexto impactado por la emergencia sanitaria a nivel global, el sector forestal uruguayo ha desarrollado un intenso esfuerzo de adaptación para enfrentar sus consecuencias y sostener su actividad.

Este sostenimiento se apoya tanto en aspectos inherentes a la actividad como en activos competitivos construidos por las empresas del sector. Por un lado, contamos con la ventaja de poder desarrollar buena parte de nuestra tarea al aire libre y así mantener medidas de
distanciamiento y protección adecuadas. Por otra parte, la cadena forestal posee un alto nivel de integración y difusión de prácticas de seguridad y salud ocupacional, que han permitido sostener las operaciones de manera segura en las diversas fases de la cadena.

Gracias a ello, se pudo dar continuidad en gran medida a la actividad y el empleo, apoyando la actividad económica global y especialmente a las comunidades del interior profundo donde se arraiga nuestra actividad. Nuestro sector está en buenas condiciones para hacer frente a los problemas causados por la pandemia. Sin embargo, el impacto es y será diferente por subsectores.

Por un lado, la industria de la pulpa de celulosa recibirá un mix de estímulos desde el lado de la demanda con un resultado final incierto: (i) Un impulso positivo por el mayor uso de papel tissue debido a las medidas de higiene frente a la pandemia; (ii) La demanda incrementada de material de packing por el crecimiento del comercio electrónico y (iii) Una caída en la demanda de papel para impresión que impactará negativamente en la demanda de celulosa. Asimismo, debemos considerar que la demanda incrementada de material de packing tiene un factor limitante por los bajos precios del petróleo que mejoran la competitividad de los envases de plástico.

Por otro lado, los productos de madera experimentan un efecto opuesto por los impactos recesivos globales de la pandemia en la construcción, la industria del mueble y la fabricación de automóviles. Esto retraerá los volúmenes demandados e impactará negativamente en los precios, continuando la tendencia del año pasado como resultado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. La velocidad de recuperación de este subsector dependerá del tiempo en el que se exiendan las restricciones para prevenir la propagación de la enfermedad en los principales mercados de destino.

La economía global se contraerá fuertemente en el primer semestre del año debido a la pandemia. La expectativa para el resto del año es de una recuperación económica, pero esto depende de la magnitud y la duración de los efectos del coronavirus tanto en nuestro país como en los principales mercados globales.

Hasta ahora parece que China ha contenido la propagación del virus; sin embargo, en Europa y Estados Unidos la respuesta ha sido más lenta y el coronavirus se ha extendido más ampliamente, lo que hace pensar en un impacto mayor y eventualmente más duradero en estas economías. En este contexto nuevo y de fuerte incertidumbre se espera que el próximo año la situación en la industria forestal se normalice y la demanda se recupere.

Además de evidenciar la resiliencia del sector, esta crisis ha puesto de manifiesto el compromiso social de sus actores, los que se han organizado para desarrollar y apoyar iniciativas para enfrentar la emergencia sanitaria y social. En este sentido, la SPF y las empresas del sector están contribuyendo con más de un millon de dólares de aporte efectivo para el “Fideicomiso Forestal en Acción” y la campaña “Nos Cuidamos Entre Todos”.

Lo antedicho es clara muestra de que el forestal es un sector de actividad de trascendente importancia para la economía nacional, comprometido desde siempre y hoy más que nunca con el desarrollo de la sociedad y con los desafíos que le toque enfrentar.

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10 junio, 2020