• Sábado 23 de enero de 2021

De expresiones de deseo a realidades

Por Atilio Ligrone, gte. gral. de la SPF

Los períodos preelectorales constituyen momentos de reflexión, diagnósticos, análisis y propuestas. Los partidos políticos elaboran sus programas y definen las líneas de acción que llevarán adelante en los próximos cinco años en caso de alcanzar el gobierno. Las prioridades asignadas a los distintos temas y las posibles formas de conducirlos conforman la oferta de opciones de los diferentes partidos.

En el caso particular del tema forestal, se partió desde el origen con una amplia coincidencia en los objetivos de desarrollo de la actividad, lo que permitió la conjunción de ideas en un texto legal (Ley 15.939) consensuado y de fácil aprobación parlamentaria. Ese texto, que constituye hasta el día de hoy el principal marco de referencia de la actividad forestal, establece en forma implícita los grandes objetivos de política en la materia y los principales mecanismos para su alcance.

Durante las sucesivas administraciones se fueron haciendo pequeños ajustes a la reglamentación como resultado de la experiencia acumulada y de la propia evolución de la actividad que fue requiriendo una adecuación.

Este proceso de continuidad y estabilidad en las reglas de juego junto con la voluntad general de impulsar el sector, fueron claves para lograr un crecimiento permanente durante 25 años, consolidando una masa forestal e industrias procesadoras de la madera con alto impacto en la generación de empleo, en el ingreso por exportaciones y en el desarrollo local y nacional.

Aun así, es necesario que todo ese esfuerzo continúe para maximizar los beneficios que deriven de ese desarrollo. Todos los actores de la vida política del país coinciden en que la política forestal es un verdadero ejemplo de política de Estado, y en buena medida por ello exitosa. Hay también gran coincidencia en los principales temas que se presentan como amenazas y como oportunidades en el mediano y largo plazo.

Despejar incertidumbres, mejorar la infraestructura (carreteras, caminos, ferrocarril, puertos), avanzar hacia productos con mayor valor agregado, incorporar el rubro forestal en predios ganaderos, procurar la asociación de pequeños y medianos productores, mejorar la competitividad y capacitar recursos humanos son mencionados por todos los sectores políticos como los principales desafíos a llevar adelante en los próximos años.

Desde la actividad privada se ha avanzado mucho en la mejora de las técnicas de producción de plantas, la plantación, el manejo y la cosecha de la madera. Algo similar ha ocurrido con las empresas dedicadas a la logística y al transporte de la madera. La investigación y la inversión en nuevas tecnologías son una constante en el sector forestal, y a la vez una necesidad imperiosa para mejorar los niveles de competitividad. Este esfuerzo económico implica además trabajar con los estándares más altos de atención a los aspectos sociales y ambientales para una mejora continua en la gestión forestal sostenible.

Sin embargo, hay otros temas para los cuales se requiere una mayor participación del sector público. Considerando que son altamente coincidentes las visiones de los distintos sectores políticos de la vida nacional, tanto en la importancia del sector para la economía del país como en los principales temas a abordar en los próximos años, estamos seguros, que nuevamente se alcanzarán los acuerdos necesarios para transformar las expresiones de deseo en realidades tangibles. De esa forma le estaríamos dando continuidad a una política de Estado que todos reconocemos como altamente exitosa.

(Editorial publicado en Revista Forestal #9)

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01 agosto, 2014