• Miércoles 20 de noviembre de 2019

La forestación en la lucha contra la contaminación del aire

En el Día Mundial del Medio Ambiente 2019, el foco estuvo en la lucha contra la contaminación del aire, uno de los mayores problemas de salud a nivel mundial. Comúnmente se conoce que los árboles ayudan a purificar el aire, pero ¿qué rol cumple la forestación productiva en la mitigación de la contaminación?

Tras haber realizado un artículo al respecto, el ingeniero agrónomo forestal Gustavo Daniluk y el ingeniero forestal Franco Schinato, ambos docentes del Departamento Forestal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, explican, entre otras cosas, cómo contribuyen las plantaciones forestales a mejorar la calidad del aire.

Las plantaciones forestales son fundamentales para generar madera, “con menos del 5% del área forestal mundial, proveen aproximadamente el 40% de los productos forestales”, indica Schinato. Pero el aporte de la forestación comercial no se reduce a eso. Desde el Congreso Internacional sobre Bosques Cultivados de Bilbao 2006, científicos de todas partes del  mundo coincidieron en la importancia de las plantaciones forestales y en resaltar las diversas funciones de los bosques; algo que, como señala el ingeniero forestal, “también especifica el Forest Stewardship Council (FSC) en la filosofía de sus 10 principios”. Estos últimos son un decálogo de reglas básicas para promover el manejo forestal responsable, elaborado por la organización no gubernamental internacional y sin fines de lucro.

Schinato distingue como algunas de las funciones más relevantes de los bosques “el mantenimiento y la conservación de la biodiversidad, la fijación y secuestro de carbono y la regulación del ciclo hidrológico”.

Entre las funciones más relevantes de los bosques se encuentran el mantenimiento y la conservación de la biodiversidad, la regulación del ciclo hidrológico y la fijación y secuestro de carbono

Popularmente, los bosques son llamados los pulmones del mundo porque producen oxígeno y secuestran dióxido de carbono (CO2). “Los bosques en crecimiento absorben el carbono de la atmósfera y lo almacenan en su biomasa. Al momento de cosechar los árboles, el carbono se transfiere a los productos y, al final de su ciclo de vida, parte del carbono es liberado a la atmósfera”, explica Schinato. Destaca que, con un buen manejo forestal, bosques y plantaciones pueden “mitigar los efectos del cambio climático”.

LOS GEI EN URUGUAY

Los gases de efecto invernadero (GEI) son aquellos gases atmosféricos capaces de absorber y emitir radiación dentro del rango infrarrojo; son la causa principal del efecto invernadero, ya que sin estos la temperatura en la Tierra alcanzaría los 16 grados bajo cero. En Uruguay se han realizado estudios sobre la emisión de dichos gases en el país.

Schinato revela que los datos del Inventario de Gases de Efecto Invernadero (InGEI) de Uruguay, que estudian el período 1990 a 2012, muestran que los principales GEI emitidos son el metano y el óxido nitroso, “provenientes de la ganadería y agricultura, que representan, traducido a toneladas de CO2, aproximadamente el 80% de las emisiones totales”.

“Con un buen manejo forestal, bosques y plantaciones pueden mitigar los efectos del cambio climático”. Franco Schinato, Departamento Forestal Fagro, UdelaR

En la década de los noventa y principios del siglo XXI, “las emisiones netas de CO2 por parte de Uruguay fueron negativas”, advierte Schinato, es decir que hubo mayor captación que emisión, como se muestra en el gráfico 1. La expansión del sector forestal es el principal factor de la captura de carbono, ya que entre 1990 y 2010 se forestaron aproximadamente 700.000 hectáreas.

Schinato explica que luego de 2006, debido a un descenso de los niveles de forestación y al aumento de los volúmenes de la cosecha, se observa “una disminución en la remoción neta de CO2”.

El balance cambia a partir del año 2014, y “el país pasa a tener una emisión neta de 2803,2 Gg de CO2”, dice Schinato. Sin embargo, asegura que el sector forestal continuó contribuyendo positivamente en la mitigación del cambio climático “captando en forma neta 3875,6 Gg de CO2”.

La captura de CO2 por parte de la forestación uruguaya fue estimada en 32 millones de dólares a precios de 2005, según el PhD en Economía Ambiental Marcelo Caffera y la magíster en Economía Natalia D’Agosti

Si bien existen pocos estudios de valoración económica sobre la captación de carbono en Uruguay, según el PhD en Economía Ambiental Marcelo Caffera y la magíster en Economía Natalia D’Agosti, la captura de CO2 por parte de la forestación uruguaya fue estimada en 32 millones de dólares a precios de 2005.

“Consciente de esta realidad, Uruguay adhiere y ratifica el Acuerdo de París para mitigar el cambio climático y establece la Política Nacional de Cambio Climático (PNCC)”, apunta Daniluk. Como instrumento, se elaboró su primer documento de Contribución Determinada a nivel Nacional (CDN). En el marco del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático y variabilidad, tras una consulta pública y la revisión del Gabinete Nacional Ambiental, la CND fue aprobada mediante el Decreto del Poder Ejecutivo.

En la CND se brinda información y se explicitan los objetivos y medidas para mitigar el cambio climático hasta el año 2025. Entre algunos de ellos se encuentran: la manutención de 100% de la superficie cubierta con bosque nativo y el mantenimiento del 100% de la superficie forestal de 2015. Entre las medidas más relacionadas al sector agropecuario, Schinato dice que se identificó la necesidad de reducir “entre 32% a 38% las emisiones de metano (CH4) por unidad de producto, es decir, kg de carne vacuna en peso vivo al valor verificado en 1990”.

Gentileza: Gustavo Daniluk

LAS EMPRESAS Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Las empresas forestales saben de su contribución positiva a la mitigación del cambio climático, por eso “buscaron la manera de evaluarlo, declararlo y en algunos casos obtener un beneficio económico al respecto”, señala Daniluk.

De los múltiples ejemplos que hablan de la importancia de la función del sector forestal en la captación de carbono, el ingeniero forestal describe puntualmente el caso de UPM: “En su reporte anual 2018, la empresa especifica que en sus 258.000 hectáreas capta 24 millones de toneladas de carbono que no se captaban 30 años atrás”.

Otro ejemplo que señala Daniluk es el de Lumin (ex Weyerhaeuser Uruguay). La productora de contrachapados “validó su proyecto de secuestro de CO2 en sus 18.191 hectáreas plantadas bajo el programa voluntario Verified Carbon Standard (VCS). Según dicha certificación, la empresa eliminará una cantidad total de 5.652.922 toneladas de CO2 en un período de 100 años o un promedio de 56.529 toneladas por año”.

No solamente en las plantaciones se valida la contribución del sector forestal, sino que también en la fase industrial. Por ejemplo, en su Reporte de Sustentabilidad 2018, Arauco menciona que la planta en Uruguay de Montes del Plata “obtuvo la Primera certificación de reducción de emisiones por 66.006 CERs del proyecto Punta Pereira, bajo el estándar Mecanismo de Desarrollo Limpio”.

“El sector forestal está trabajando en la validación y certificación de los servicios ecosistémicos, entre los que se encuentra el secuestro de carbono”. Gustavo Daniluk, Departamento Forestal Fagro, UdelaR

Luego de implementar las metodologías para la estimación de emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el sector forestal pasó a una siguiente etapa, buscando proveer información sobre la huella de carbono de sus productos. “A diferencia de los cálculos de remoción de carbono, en la determinación de la huella se cuantifican los materiales utilizados, procesos realizados, transporte, energía empleada, forma de uso del producto, ciclo de vida y disposición final”, describe Daniluk.

Dentro de los componentes de la huella de carbono, el transporte es responsable de cerca del 80% del total del CO2 emitido, seguido por la fase de extracción de la madera. Daniluk explica que, en la fase industrial, los valores de la huella de carbono “tienden a incrementarse, una vez que se integran más actividades e insumos a la cadena productiva. El mismo estudio estimó valores de 70, 95 y 119 kg de CO2-eq/m³ para tablas aserradas, tablas secas y tablas secas y cepilladas, respectivamente”.

Con una gran conciencia de su impacto positivo en la mitigación de la contaminación del aire, el sector forestal a nivel mundial está trabajando activamente “en la validación y certificación de los servicios ecosistémicos, entre los que se encuentra el secuestro de carbono”, observa Daniluk. Indica además que la FSC entiende que los servicios del ecosistema son un subconjunto específico de servicios de los ecosistemas forestales, entre los cuales distingue “el secuestro y almacenamiento de carbono, conservación de la biodiversidad, servicios de las cuencas hidrográficas, conservación del suelo y servicios recreativos”.

El FSC lanzó el proyecto Certificación Forestal para Servicios del Ecosistema (ForCES) en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Daniluk considera que el objetivo del proyecto es adaptar los estándares del FSC a los mercados emergentes para “identificar servicios con potencial de mercado en la actualidad o en el futuro. Sin duda que este es uno de los nuevos desafíos del sector forestal y, conociendo a las empresas del sector, comenzarán a caminar en el corto o mediano plazo”.

AIRE AMENAZADO
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de afectar al medioambiente, la contaminación del aire se encuentra entre las diez amenazas a la salud mundial. Nadie escapa a esta amenaza: 90% de los habitantes respira aire contaminado. Exponerse a partículas de aire contaminado puede tener efectos negativos en el sistema respiratorio y cardiovascular y dar lugar a enfermedades como cáncer o apoplejía. La OMS propone una serie de medidas para colaborar con la mitigación de la contaminación del aire. Algunas de ellas incluyen: promover que en el interior de sus hogares la gente no use combustibles contaminantes, repensar los medios de transporte para dar paso a nuevas energías, establecer nuevos mecanismos de control de la contaminación, que quienes trabajen en salud y educación sean agentes de cambio que concienticen sobre la problemática y den herramientas que muestren qué se puede hacer para ayudar.

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15 septiembre, 2019