• Domingo 15 de septiembre de 2019

¿Cuáles son los efectos de la forestación en aves y mamíferos del Uruguay?

(Gentileza: Alexandra Cravino)

El Grupo Biodiversidad y Ecología de la Conservación de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República estudió los efectos de la forestación en aves y mamíferos. En diálogo con Forestal, los investigadores presentan información relevante para que el sector continúe y profundice su compromiso con la conservación.

El Grupo Biodiversidad y Ecología de la Conservación (BEC) de la Facultad de Ciencias de la UdelaR es un equipo interdisciplinario dedicado al estudio, la capacitación, el asesoramiento y la divulgación científica de la biodiversidad en Uruguay.

A raíz de convenios con la empresa forestal Montes del Plata, surgió la posibilidad de generar una línea de investigación sobre la forestación como nuevo ambiente.

El estudio que abordaremos en este artículo se llama “Forestación en pastizales de Uruguay: efectos sobre la diversidad de aves y mamíferos a escala de rodal y del paisaje” realizado por Alejandro Brazeiro, Alexandra Cravino, Pablo Fernández y Federico Haretche. Los licenciados en Ciencias Biológicas Alexandra Cravino –quien se enfocó en el estudio de los mamíferos– y Pablo Fernández –que se centró en las aves–, explican qué implica estudiar lo que ocurre con ambos grupos tras el cambio de uso y cobertura del suelo, una de las principales amenazas para la diversidad.

El estudio se realizó a escala rodal, que es donde está plantado, y en paisaje que abarca todos los ambientes alrededor

Una de las preguntas centrales de la investigación fue ¿qué pasa con la forestación como nuevo ambiente? Partieron de un mapa de ambientes de aquellos campos que buscan una certificación FSC o que, al tenerla, requieren un monitoreo. El estudio se realizó a dos escalas: rodal o local, que es donde está plantado, y paisaje, que abarca todos los ambientes alrededor que forman un mosaico. Federico Haretche, botánico, ayudó a elegir qué sitios estudiar para que todos los ambientes estuvieran bien representados.

VUELO DIVERSO

En el caso de las aves, Pablo Fernández dice que se trabajó “en bosque ribereño, bosque parque, forestación, monte de abrigo y en aquellos pastizales en los que potencialmente se puede forestar”.

Fernández explica que para el estudio de las aves siguieron “metodologías estandarizadas que se hacen en todo el mundo y constan de conteos de aves por puntos”. En cada punto contabilizaron a todas las aves que vieron y escucharon durante 10 minutos en un radio de 50 metros. “En total se realizaron 750 puntos de conteo distribuidos equitativamente en las cinco localidades estudiadas”. Para analizar los datos dividieron las especies de acuerdo a su ambiente predominante, esto es, aquel ambiente que prefieren, pero no necesariamente el único en el cual se pueden encontrar. Por ejemplo, las generalistas son aquellas aves que se adaptan a diferentes ambientes. Las especialistas de ambientes cerrados son aquellas cuyo ambiente predominante es, por ejemplo, el bosque, y las especialistas de ambientes abiertos prefieren ambientes como la pradera.

A escala paisaje, las aves especialistas de pastizal “disminuyeron en términos de riqueza (cantidad de especies) y en abundancia (cantidad de individuos) a medida que aumentó el porcentaje de forestación”. A escala local desaparecen todas las aves especialistas de ambientes abiertos. Pero la forestación no puede considerarse un “desierto biológico, ya que se encontraron especies generalistas como el chingolo y la paloma de monte; también algunas especialistas de bosque como, por ejemplo, el arañero chico y el zorzal”, señala Fernández.

“Uruguay es un país modificado por la ganadería, hace años que no es prístino”. Alexandra Cravino, licenciada en Ciencias Biológicas

En Uruguay, las comunidades de fauna y flora están adaptadas a los pastizales y el cambio de matriz afecta a las comunidades originales que estaban asentadas allí previamente. Los porcentajes de aves especialistas de pastizal son muy altos y hay algunas especies con amenazas, incluso previas a la forestación. Cravino señala que Uruguay “es un país modificado por la ganadería, hace años que no es prístino”. La forestación supone una amenaza a la biodiversidad, junto a otras actividades agropecuarias. Fernández señala que para algunas especies de aves “es probable concebir la conservación dentro de los predios forestales. Sin embargo, hay que estudiar cómo la forestación articula a favor o en contra para las especies que tienen problemas de conservación y evaluar las prioridades”. De hecho, hay hallazgos alentadores, como que en paisajes “con menos de 20% de forestación las aves de pastizal estaban presentes en niveles comparables a lugares sin forestación”.

¿QUÉ PASA CON LOS MAMÍFEROS?

Para los mamíferos, los investigadores partieron del mismo mapa de ambiente. A diferencia de las aves, los mamíferos necesitan desplazarse y no se dejan ver fácilmente, por lo que optaron por colocar cámaras trampa “que tienen un sensor de calor y movimiento que se activa cuando los animales cruzan por delante”, explica Cravino. ¿Cuántas veces se cruzaron con mamíferos en campo? “De 100 veces, 5, o sea que si no fuera por las cámaras trampa sería imposible acceder a esa información considerando la existencia de especies elusivas y mayormente nocturnas”. En un principio se preguntaron cuáles animales están presentes y, aunque es imposible determinar el total de mamíferos, Cravino señala que “hay indicadores para determinar la abundancia relativa de acuerdo a cuántas veces pasa por la cámara una especie, teniendo en cuenta el esfuerzo de muestreo que se realizó”.

Una vez que determinaron las especies que estaban presentes Cravino las dividió en base a dos criterios, su hábitat de preferencia y su dieta. Por un lado, identificaron a los especialistas de ambientes abiertos, especialistas de ambientes cerrados y generalistas; por otro a carnívoros, herbívoros, omnívoros e insectívoros. Como al momento en el cual realizaron la investigación el eucalipto tenía entre ocho y diez años, descubrieron que desaparecen los herbívoros, como el carpincho, porque “la estructura de la forestación, dependiendo de cómo se plante, determina que debajo de los árboles el tapiz herbáceo sea reducido o nulo, teniendo pocos recursos para alimentarse”. También desaparecen los carnívoros estrictos, como el gato montés, pero “sí aparecen omnívoros e insectívoros porque podrían aprovechar que en las forestaciones abundan termitas y hormigas”.

“Hay que estudiar cómo la forestación articula a favor o en contra para las especies que tienen problemas de conservación y evaluar las prioridades”. Pablo Fernández, licenciado en Ciencias Biológicas

Al analizar los resultados de acuerdo a la clasificación por su ambiente de preferencia, los mamíferos generalistas aparecen en forestación y en otros tipos de ambientes y los de ambientes cerrados usan la forestación como zona de paso. Los de ambientes abiertos desaparecen a escala local, “dentro de los mamíferos, los especialistas de ambientes abiertos como praderas están representados por la mulita. La forestación podría ser una potencial amenaza para la especie, como también podría serlo la agricultura u otra actividad productiva que no se está evaluando ahora”, señala Cravino.

En cuanto a la línea de investigación mundial que plantea que las áreas forestadas son desiertos verdes, los resultados parecen indicar que no se trata de un desierto verde ya que hay especies que sí aparecen, “aquellas especies que saben aprovechar o pueden adaptarse a este nuevo ecosistema lo usan”, explica Cravino, y añade que ninguna medida de conservación “va a ser funcional para todas las especies. Algo nuevo puede ser favorable para algunas especies y desfavorable o neutro para otras”. A nivel local la forestación afecta al 30% de especies de mamíferos, sin embargo, “a escala paisaje todas las especies están presentes, por eso es importante tener en cuenta ambas escalas, local y paisaje”.

(Gentileza: Alexandra Cravino)

PRÓXIMOS DESAFÍOS

Las conclusiones que se desprenden de la investigación implican nuevos desafíos. Como señala Fernández, lo ideal de cara al futuro sería que las conclusiones del estudio ayuden a “optimizar el ordenamiento territorial, estableciendo dónde conviene forestar y dónde no, respaldados no solo por criterios de productividad, sino también de biodiversidad”.

El primer convenio de cooperación para este tipo de estudios entre la academia y el sector privado se realizó en 2011. Este equipo trabaja desde el 2014 y aún quedan preguntas por responder

Cravino explica que el estudio no pretende ir a lo específico de cada especie, sino que intenta contribuir a buscar un equilibrio entre forestación y conservación, “el objetivo es llegar a lineamientos que sirvan para una gestión y manejo responsable ya que aún queda disponible superficie de prioridad forestal”. El crecimiento de esta actividad productiva es inminente, hay solo un pequeño porcentaje del territorio disponible que ya está forestado, por eso es importante la oportunidad que surge de estudiarla y de establecer mecanismos y medidas para que sea sostenible a largo plazo.

Actualmente buscan estudiar qué sucede en ambientes que aún no están forestados y en aquellos que están muy forestados para, según explica Cravino, “combinar la escala de forestación”. Otro desafío que surge es poder estudiar todo el ciclo forestal y analizar qué pasa con las especies en las distintas etapas de la forestación.

Además de analizar el impacto de la forestación en aves y mamíferos, estas investigaciones contribuyen a evidenciar la contribución de la actividad forestal al país, ya que muestran la importancia de conocer una actividad productiva al detalle. Por un lado, los resultados del estudio pueden ayudar a cuestionar la idea de que la forestación destruye un ecosistema y, por otro, surgen posibles pautas para que se lleve a cabo de la mejor manera posible, apuntando a la compatibilidad entre forestación y conservación.

BIEN CONSERVADA. Hay una especie de aves de pastizal que aparentemente no se ve afectada por la forestación: el ñandú. Pablo Fernández explica que como no vuela “al momento de estudiarlo en rodales forestales, se comportó más como un mamífero que como un ave” ya que no se registró en los puntos de conteo de aves, pero sí apareció en las cámaras trampa. Se encontraron ñandúes, especie especialista en pastizal, en forestación tanto utilizando rodales como cortafuegos. Lo interesante es que a nivel global la especie está declinando en población, pero en Uruguay está bien conservada y la forestación no la desplaza.

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