• Domingo 08 de diciembre de 2019

Conservar especies, hábitats y valores culturales

Las empresas forestales que tienen certificación internacional poseen el 70% de la superficie total forestada de Uruguay y son ejemplos concretos de producción ligada a la preservación del ambiente.

La certificación garantiza que los productos que surgen de una determinada región forestal tienen su origen en bosques “bien gestionados, que proporcionan beneficios ambientales, sociales y económicos”, según lo que establecen las bases de uno de los sistemas de certificación de carácter mundial, la FSC (Forest Steward Council), cuya Asamblea Fundadora fue en Canadá en 1993.

En busca de esa excelencia, 30 empresas forestales en Uruguay lograron esa certificación (datos de octubre de 2013). Estas empresas abarcan unas 819.000 hectáreas, que representan más del 70% de la superficie total forestada del país. Del total de la superficie certificada, hay 7.197 hectáreas que son Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC), esto es el 0,88% de la superficie certificada, según informó a Forestal la ingeniera agrónoma forestal Carolina Sans, quien es la directora del Departamento Forestal de la Facultad de Agronomía.

Dentro de la certificación del FSC, el concepto de AAVC es fundamental, y fue creado para identificar áreas particularmente importantes, con valores sociales o ambientales destacables. Los ingenieros agrónomos forestales Carolina Sans y Gustavo Daniluk (profesor adjunto del Departamento Forestal), fueron los directores de la tesis “Certificación Forestal del FSC y Áreas de Alto Valor para la Conservación”, de los estudiantes Luciano Canzani y Gastón Martínez (2013).

“Tanto el SNAP como el FSC buscan la protección de los recursos naturales y la diversidad biológica, como así también los recursos culturales asociados a ellos”. Carolina Sans, Facultad de Agronomía.

De acuerdo a los datos que surgen de esa tesis en base a resúmenes públicos de empresas certificadas, si a las AAVC se le suman las superficies que tienen otras formas de protección (dentro de las empresas certificadas), se puede decir que cerca de un 1,6% de la superficie total del país se encuentra protegida.

Según la tesis, las AAVC se encuentran distribuidas entre siete empresas: Montes del Plata, UPM Forestal Oriental, Grupo de Certificación Forestal Oriental, Weyerhaeuser Prod.SA, Los Eucaliptus SA, Cambium Forestal SA y Forestal y Maderera del Norte SA. Consultado por Forestal, Daniluk explicó que la certificación FSC evalúa el manejo forestal utilizando un conjunto de 10 principios y 56 criterios, que incluyen una amplia variedad de requisitos.

En tanto, para identificar un AAVC se deben seguir determinados pasos, que fueron detallados por Daniluk. Entre ellos se encuentran: evaluación en el predio de qué áreas pueden reunir  requisitos para tener ese valor de conservación; consulta con especialistas y personas capacitadas; definición de un manejo adecuado del bosque implantado, que asegure la protección de los recursos a conservar; sistema de verificación apropiado para el mantenimiento de los valores a proteger. Una vez definidas, las áreas son monitoreadas anualmente por especialistas en conservación y siguiendo las pautas establecidas en el plan de manejo.

Las áreas más importantes a proteger tanto por razones ambientales como sociales o culturales, son definidas por la empresa en consulta con comunidades locales y especialistas, quienes “junto a la empresa definen cuáles son los atributos más relevantes y que ameritan un trabajo conjunto para su conservación”, afirmó el experto.

Los responsables del manejo forestal deben tener conocimiento de la presencia de especies raras, amenazadas o en peligro, de cualquier especie endémica, de ecosistemas raros o en peligro, y su ubicación. Además deben conocer las áreas circundantes a las forestales, las fuentes de agua potable, los servicios prestados; quiénes y cómo utilizan el área y si es importante para la cultura de la comunidad, según la información incluida en la presentación Forestación y áreas de alto valor de conservación (Daniluk-Sans- Irisity).

Como especialista, Sans hace una evaluación “positiva” del manejo de áreas protegidas por parte de las empresas forestales: “Contribuyen a la conservación de especies, hábitats y valores culturales de interés para el país a nivel privado, y en apoyo a las acciones del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Por estar dentro del derecho privado y por exigencias de la certificación, los planes de manejo se elaboran y ejecutan más rápidamente que en las áreas del SNAP”.

Sans explicó que tanto el SNAP como el FSC buscan “la protección de los recursos naturales y la diversidad biológica, como así también los recursos culturales asociados”.

COLABORACIÓN PÚBLICO-PRIVADA PARA CONSERVACIÓN EN PREDIOS FORESTALES

El SNAP es una herramienta para defender la armonía entre el cuidado del medio ambiente y el desarrollo económico y social del país. Según explicó Sans, el SNAP  y la FSC comparten principios similares, “pero se diferencian fundamentalmente por la escala a la que se aplican. Mientras el SNAP funciona a nivel país, las Áreas de Alto Nivel de Conservación incluidas en la FSC contribuyen a la protección a nivel de predio”.

“La implementación de formas de integración de esfuerzos privados de conservación –como las áreas de alto valor de conservación en predios forestales– al SNAP significaría un reconocimiento de los mismos por parte de nuestra sociedad”. Guillermo Scarlato, SNAP.

Guillermo Scarlato, coordinador general del SNAP, dijo a Forestal que la búsqueda de mecanismos adecuados para integrar las AAVC de predios forestales en el SNAP “es parte de la agenda futura del desarrollo del SNAP. El proceso de implementación del SNAP es todavía muy reciente”.

La primera área ingresada al sistema fue la Quebrada de los Cuervos en el año 2008.  Actualmente el SNAP cuenta con 10 áreas incorporadas y un conjunto de procesos para su ingreso (ver cuadro en pág. 42). “La implementación de formas de integración de esfuerzos privados de conservación –como las áreas de alto valor de conservación en predios forestales– al SNAP significaría un reconocimiento de los mismos por parte de nuestra sociedad”, puntualizó Scarlato.

El experto informó que estos aspectos están siendo incluidos en el Plan Estratégico del SNAP para el período 2015-2020, que se encuentra en fase final de elaboración. Por otro lado, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, junto con otras instituciones públicas y con la participación del sector privado –incluido el forestal– está por iniciar un proyecto a cuatro años que incluye el abordaje de estos temas, informó el coordinador del SNAP. Se trata de un proyecto que cuenta con el apoyo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Forestal también consultó a Scarlato acerca de cómo perciben desde el SNAP el trabajo que las empresas forestales realizan en relación a la protección de las zonas de alto valor de conservación: “Estas zonas en predios forestales tienen el potencial de contribuir a la conservación de paisajes, ecosistemas y especies de relevancia para el país y a la representación de la diversidad biológica en espacios protegidos”.  El experto afirmó que para ello es importante que se avance en el intercambio y metodologías para su definición: “Existe allí un espacio de mucho interés de colaboración público- privado”.

Scarlato también se refirió a las zonas no forestales de los predios de empresas forestales, porque cree que pueden aportar “a la conectividad de ecosistemas y de ese modo, a la conservación de especies que requieren trasladarse en espacios relativamente amplios”, y destacó que eso también implica un esfuerzo de planificación. “Representa una oportunidad y un desafío de gran significación en un país como el Uruguay, donde los espacios ‘naturales’ son relativamente pequeños y están en general insertos en una matriz donde predominan territorios bajo usos productivos que implican niveles de transformación más o menos importantes”,  estimó.

URUGUAY
EMPRESAS FORESTALES CERTIFICADAS CON FSC: ……………………………………… 30
EMPRESAS FORESTALES CON ÁREAS DE ALTO NIVEL DE CONSERVACIÓN: ………………………… 7
ÁREAS DE ALTO NIVEL DE CONSERVACIÓN: …………………………………………….. 22
Fuente: AAVC Uruguay. 2013. Tesis de grado Canzani y Martínez, en base a resúmenes públicos de las empresas certificadas FSC (2012).

LAS CATEGORÍAS DE LAS ÁREAS DE ALTO VALOR DE CONSERVACIÓN. AVC 1: Concentraciones de valores de biodiversidad que son significativos a nivel mundial, regional o nacional (áreas protegidas, especies raras o en peligro, etc.). AVC 2: Grandes ecosistemas a nivel del paisaje que son significativos a escala mundial, regional o nacional. AVC 3: Áreas forestales que están dentro de ecosistemas raros, amenazados o en peligro, o que contienen este tipo de ecosistemas. AVC 4: Áreas forestales que ofrecen servicios básicos a partir de la naturaleza (protección de cuencas hidrográficas, contra la erosión y los incendios arrasadores). AVC5: Áreas fundamentales para satisfacer las necesidades básicas de las comunidades locales. AVC 6: Áreas forestales críticas para la identidad cultural de las comunidades locales. Fuente: Forestación y áreas de alto valor de conservación (Daniluk- Sans-Irisity).

ÁREAS PORTEGIDAS POR EL SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS PROTEGIDAS (SNAP)
Quebrada de los Cuervos
– Departamento de Treinta y Tres
– Bosque-Quebrada
Esteros de Farrapos
– Departamento de Río Negro
– Sistema Humedales, islas, islotes
Valle Lunarejo
– Departamento de Rivera
– Bosque-Quebrada
Cabo Polonio
– Departamento de Rocha
– Sistema de dunas
Chamangá
– Departamento de Flores
– Pinturas rupestres
Laguna Rocha
– Departamento de Rocha
– Sistema Humedales
San Miguel
– Departamento de Rocha
– Bosque serrano
Cerro Verde
– Departamento de Rocha
– Fauna marina, valores arqueológicos y paleontológicos
Rincón Franquía
– Departamento de Artigas
– Bosque ribereño, aspectos culturales
Gruta del Palacio
– Departamento de Flores
– Formación geológica
Fuente: AAVC Uruguay. 2013. Tesis de grado Canzani y Martínez.

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01 agosto, 2014